Y si empiezo por contarte…

Que me llamo Juan y no he creado esta página para cambiar dinero de bolsillos sino que busco aprender, para saber vivir muriendo al mínimo, para llegar a viejo sin tener que preocuparme del jodido cadáver, y para compartirlo contigo y recibir de ti, si es lo que eliges.

¿De qué estoy hablando?

Aunque te anticipo que escribo sobre lo que me da la gana, cuando me da la gana, y como me da la gana.

Y para que te hagas una idea de por donde van todos estos medalaganas, estaría bien que te diera la gana de pinchar sobre la imagen siguiente para entrar en gurulandia, donde te he dejado muchas y buenas pistas.

gurulandia-1

Después de esto quizá te hayan empezado a entrar unas ganas locas de dedicarme algunas letras en forma de maldiciones, elogios, sugerencias, o lo que te parezca.

No hay problema, puedes disparar-me libremente sin preocuparte de si mi vida corre peligro haciendo click…

O si prefieres echar mano de las redes sociales por las que merodeo de vez en cuando, aquí las tienes…

Aunque si te estoy seduciendo de tal manera que empiezas a pensar que te gustaría recibir en tu correo electrónico todos los desvaríos que voy publicando, estando yo aquí para servirte cuando me conviene, simplemente rellena con tus datos el magnífico formulario que se presenta ante ti porque…

El agua moja, el cielo es azul, las mujeres pelean, los hombres lloran...

Pero no te dejaré ir sin antes pretender abrirte boca, ojos, o lo que sea que te apetezca abrir, así que a continuación tienes algunos de mis artículos más ‘demonizados’…

Nacemos para vivir, vivimos para morir

No creo en la reencarnación ni por tanto en vidas anteriores o posteriores a la vida que me ha tocado vivir. No creo haber elegido las circunstancias de mi nacimiento, ni el dónde, ni el cuándo, ni el cómo, aunque sí pienso que tengo cierta influencia en la forma en que vivo, y en la forma en que dejaré de vivir.

El fracaso del éxito

No por mucho madrugar amanece más temprano, dicen por ahí. No por mucho dejarnos guiar por las mieles del éxito encontraremos la plenitud, digo por aquí. El éxito sólo es tal si sabes en qué consiste, y el por qué y el para qué lo persigues, de lo contrario lo único que conseguirás es toparte con el fracaso del éxito.

Para ser menos estúpido hazte estas preguntas

Reconozco que me he decidido por este título porque… ¿hay alguien ahí que no quiera ser menos estúpido? Ya puedes bajar la mano y dejar de preocuparte, yo también formo parte de ese privilegiado club, y como tengo un blog y soy así de chulo, me ha dado por responder para ti unas cuantas preguntas que espero te resulten muy esclarecedoras.

Tienes derecho a sentirte como te de la gana

El agua moja, el cielo es azul, los hombres también lloran y tú tienes derecho a sentirte como te de la gana. No estamos enfermos, ni hemos fracasado, ni somos unos desgraciados por estar decaídos o tristes, muy al contrario, la tristeza es una emoción necesaria que nos hace humanos, nos enriquece y que forma parte de lo que significa vivir.

5 Razones de peso para rechazar la religión

Considero la religión como algo obsoleto, una reminiscencia heredada del pasado con tantos aspectos negativos que seguir sus directrices resulta mucho más perjudicial que beneficioso, tanto para los individuos como para la sociedad, por eso en este artículo quiero hablarte de cinco razones de peso para rechazar la religión.

Apagando las velas, muerte al cumpleaños

Aquí te cuento por qué el cumpleaños es algo que no he celebrado nunca, y de cuales son mis motivos para seguir sin querer celebrarlo. Con este artículo pretendo apagar todas las velas y dar de esta forma la definitiva muerte al cumpleaños.

Esclavos de la causalidad

La causalidad es una constante omnipresente, una verdad universal impredecible que escapa a nuestro control. Rige nuestras vidas y no podemos escapar de ella. Abre los ojos, despeja la mente y descubre hasta que punto somos esclavos de la causalidad.

Aunque si prefieres escoger por ti mismo dentro de mi fondo de armario mueve tu dedo con ritmo para surfear por…

Ha sido, sigue, y seguirá siendo, un placer…

o no.