Se dice de las personas amantes del color violeta que tienen mentes libres de prejuicios y se separan de los dogmas establecidos, que les gusta la magia, y que tratan de disfrutar al máximo de los cristalinos sentimientos del corazón. Vamos a descubrir éstas y otras afirmaciones y curiosidades sobre el violeta.

Entrada hall hotel color violeta

 [Hall de un hotel situado en Macao-China donde destacan los tonos violáceos]

El violeta es un color mixto que se origina mezclando el rojo y el azul, y es esta cualidad de color mixto la que asigna al violeta sus sentimientos ambivalentes.

En ningún otro color se unen cualidades tan opuestas como en el violeta, ya que representa la mezcla de lo masculino con lo femenino (rojo y azul), y de la sensualidad con la espiritualidad. La unión de estos significados contrarios es lo que determina el simbolismo del color violeta y todo lo que representa.

Es por ello importante distinguir entre dos tonalidades principales: el violeta amatista y el violeta púrpura.

El violeta amatista es un color relajante y sutil al que se le asocia una gran fuerza espiritual y una especial sensibilidad, y que además suele tener un efecto calmante y de control sobre personas irritadas o irritables.

Sin embargo, al violeta púrpura se le asocian cualidades como egocentrismo, ansia de poder y materialismo.

El Violeta Púrpura

Resulta curiosa la proximidad fonética entre las palabras violeta y violencia, y es bastante probable que esta relación tenga que ver con el color púrpura ya que, históricamente, el púrpura violado era el color de los poderosos.

Debido a esto el color violeta se convirtió, junto al nombre de la púrpura, en el color del poder y la violencia.

La púrpura antigua se hacía con la tinta de un molusco que vive en el mar, y que tiene una concha de rayas pardas y blancas adornada por multitud de pinchos con una cola en forma de tubo. Este molusco se encuentra por todo el mar Mediterráneo y, a día de hoy, todavía se vende en los mercados aunque ya no para teñir con él, sino para comerlo, pues se trata de un apreciado marisco.

Molusco origen del color púrpura

[Bolinus Brandaris]

Para obtener el púrpura se necesita la mucosidad incolora que segrega el molusco y que contiene el principio del tinte. Lo que hacían era llenar calderas con estos moluscos y dejar que se pudrieran, con lo que obtenían mucha más mucosidad además de un olor insoportable por el que las ciudades tintoreras eran famosas (por ejemplo las ciudades Fenicias de Tiro y Sidón, actualmente ciudades del Líbano).

Lo siguiente era poner las calderas de moluscos podridos al fuego durante diez días con lo que el olor aumentaba y el líquido se reducía: 100 litros de éste líquido se quedaban en 5 litros de extracto. Este extracto era turbio y amarillento, el mismo tono que adquirían los tejidos de lana y de seda después de sumergirlos en él.

Por último ponían estos tejidos a secar al sol, y el amarillo sucio iba transformándose primero en verde, después en rojo y finalmente en violeta -el color púrpura-.

Este púrpura obtenido era muy estable bajo los efectos de la luz (al ser resultado de la acción de ésta) y por eso se convirtió, en aquellos tiempos en que casi todos los tintes se descoloraban, en el símbolo de la eternidad.

Los diferentes tonos del púrpura dependían de otras sustancias que los tintoreros añadían pero sobretodo de las variedades de los moluscos que empleaban (hay diversas especies muy similares).

Algunas tribus indias de México todavía tiñen hoy con este tipo de moluscos que allí viven en los acantilados. Ponen los moluscos sobre hilos mojados con agua de mar y dejan caer gota a gota sobre ellos zumo de limón para que segreguen su mucosidad. Los hilos son puestos luego al sol y se quedan teñidos en pocos minutos.

Símbolo de Poder

La preparación de una vestidura púrpura duraba años: a través de las rutas de las caravanas se transportaba la seda de China a Damasco, en Siria, y allí la tejían los mejores tejedores de seda del mundo. Después se llevaban los tejidos a Tiro, en Fenicia, donde se teñían de púrpura. De Tiro partían luego las telas teñidas hacia Alejandría, en Egipto, donde eran bordadas en oro.

En el imperio romano solo el emperador, su esposa y el heredero podían llevar túnicas de color púrpura. A los ministros y altos funcionarios se les permitía llevar sólo una orla púrpura en la túnica. Llevar algo de color púrpura sin estar autorizado estaba castigado con la pena de muerte.

En los mosaicos de San Vital en Rávena (Italia), que muestran al emperador Justiniano con su corte, se puede reconocer la importancia de cada persona por la cantidad de color púrpura que lleva. Solo el emperador aparece vestido totalmente de este color.

Mosaicos de San vital

El púrpura siguió siendo el color del poder mientras hubo púrpura auténtico. Las telas teñidas llegaban a occidente sólo como regalos de los emperadores bizantinos (el manto púrpura que llevó Carlomagno cuando fue coronado era un regalo de Bizancio). Pero, desde 1453, cuando Constantinopla fue conquistada por los turcos, la púrpura desapareció. Las tintorerías imperiales fueron destruidas y los tintoreros asesinados.

El ocaso del imperio Romano de Oriente fue también el fin del teñido con púrpura de molusco y desde entonces fue el carmesí, el tinte rojo de los kermes, el color más preciado. Así es como el púrpura se volvió rojo.

Teología, Penitencia y Humildad

Históricamente existe una relación muy estrecha entre el color violeta y la teología:

 La única institución pública cuyos ministros visten de violeta es la Iglesia Católica. El violeta es el color de obispos y prelados, cuyas sotanas, en los actos oficiales, son de color morado. Pero también en sus sotanas negras de diario se reconoce su rango: las de los obispos tiene botones violetas y la de los cardenales botones rojos.

 Como color litúrgico, el violeta es también el color de la penitencia. En el acto de la confesión, el sacerdote lleva una estola violeta y los confesionarios tienen casi todos cortinas de color violeta.

 En el simbolismo cristiano, el violeta también es el color de la humildad. La contradicción evidente de esto con el simbolismo del violeta como color del poder, la resolvió la Iglesia de esta manera: los soberanos gobiernan mediante la fuerza, mientras que los cardenales y la Iglesia lo hacen mediante la humildad. De acuerdo con ello la violeta se convirtió en la flor simbólica de la modestia.

 Cuando los profesores de las universidades aún llevaban trajes talares, los de teología llevaban además, en los actos oficiales, un birrete violeta.

 En la novela de Alice Walker ‘The color purple’ (el color púrpura), las flores campestres de color lila (violeta+blanco) significan que Dios está en todas las cosas. El color violeta (o lila) es también el de lo divino y el de la fe.

Flores de color violeta

[Flores de un mercado de Kowloon (Hong Kong-China)]

Singular y Extravagante

El violeta se percibe como extravagante porque es el más singular de todos los colores y en él siempre está presente la duda de si predomina el rojo o el azul, además de que es un color que cambia con la luz.

Todos los colores mixtos parecen ambiguos, subjetivos e inseguros pero el color lila, en el que el rojo, el azul y el blanco están nivelados, es el de la máxima ambivalencia.

Escoger el violeta responde a hacer una elección consciente de un color especial.

Quién se viste de color violeta quiere llamar la atención, quiere distinguirse de la masa. Quién elige el violeta sin que verdaderamente le guste da la impresión de ir disfrazado, y parece que el color tiene más fuerza que quién lo usa.

Mi recomendación es que, si te vistes de este color, sepas el por qué lo haces y también lo que estás sugiriendo al hacerlo.

Cuando Elizabeth Taylor estuvo casada con el político republicano John Warner y lo acompañaba en sus campañas, no podía vestir de violeta (su color favorito) porque el partido estimaba que el color de los reyes no era el más adecuado para un partido que se llama republicano. Cuando Warner ganó las elecciones, Elizabeth Taylor celebró la victoria con un traje de pantalón y chaqueta de color violeta (ole por ella).

Tránsito de Almas, Chakras y Esoterismo

El violeta es el color en el que se funden todos los opuestos porque combina la sensualidad y la espiritualidad, el sentimiento y el entendimiento, el amor y la abstinencia.

También marca el límite entre lo visible y lo invisible siendo el color más íntimo del arco iris al enlazar con el invisible ultravioleta.

Como curiosidad destacar que, cuando se está haciendo de noche, es el último color antes de la llegada de la oscuridad total.

En el simbolismo indio, el violeta es el color de la transmigración de las almas y en el simbolismo moderno es el color de las drogas alucinógenas, que abren la conciencia a sensaciones irreales. Los nombres de estas drogas suelen ser violetas como ‘purple heart’ o ‘purple rain’.

Hacia 1970, la ampliación de la conciencia fue el tema de la nueva década y, en consonancia con ello, el violeta se puso de moda. De esta época es el famoso grupo de rock llamado Deep Purple.

En las ciencias esotéricas se denominan chakras a las zonas del cuerpo y a las energías y vibraciones que, según esta doctrina, corresponden a cada zona y constituyen el aura de las personas. El cuerpo humano se divide en siete zonas que se hallan una sobre otra a modo de capas. A cada chakra se le atribuye un color, y los distintos chakras que hay desde la cabeza hasta los pies constituyen el espectro del arco iris referido al cuerpo.

Al cerebro se le atribuye el color violeta porque en él se unen los sentimientos y el entendimiento, al igual que se unen rojo y azul para dar como resultado el violeta.

Feminismo y Homosexualidad

En 1908, la inglesa Emmeline Pethick popularizó los tres colores del movimiento feminista: violeta, blanco y verde.

Su explicación era la siguiente: “El violeta, color de los soberanos, simboliza la sangre real que corre por las venas de cada luchadora por el derecho al voto, simboliza su conciencia de la libertad y la dignidad. El blanco simboliza la honradez en la vida privada y en la vida política. Y el verde simboliza la esperanza en un nuevo comienzo.”

Tenían que ser tres colores, pues desde la Revolución francesa las banderas tricolores eran el símbolo de todos los movimientos liberadores. Y sobre todo tenían que ser colores que hubiera en el armario ropero de toda mujer y que no implicaran adquisiciones caras.

Además los colores debían de parecer cotidianos para reconocerse sin confusión posible como los colores del movimiento femenino, y este efecto identificador no podía conseguirse con un solo color. En las manifestaciones, aquellas mujeres llevaban escarapelas con los tres colores (violeta, blanco y verde) y bandas del hombro a la cintura.

En el violeta se unen lo masculino y lo femenino por ello ningún otro color puede simbolizar mejor la homosexualidad. En el tiempo en que se despreciaba y castigaba la homosexualidad, las camisas de color lila y los pañuelos de color violeta eran signos discretos para los que entendían.

The purple hand (una mano violeta) se convirtió en símbolo de la gay liberation estadounidense. En 1969, los homosexuales se manifestaron ante el edificio del diario Examiner de San Francisco, que publicaba artículos contra los ellos. El personal del diario arrojó a los manifestantes pintura violeta por las ventanas. Los manifestantes mojaron las palmas de sus manos con la pintura violeta y las imprimieron sobre los muros del edificio.

Mano violeta

Color Violeta y Sexo

El violeta representa la parte fantasiosa de las relaciones en cuanto a la imaginación, el erotismo y el morbo.

Es el color más pecaminoso, seductor e inmoral e incita al sexo todavía en mayor grado que el rojo.

Un estudio reciente ha concluido que el color violeta propicia una mayor actividad sexual, principalmente porque influye en el humor de las personas ayudando a que nuestro deseo aumente de nivel.

Se ha descubierto que este color, en sus diferentes tonalidades, es el más propicio para practicar sexo. Tanto que algunos especialistas en sexualidad aseguran que quien pinta las paredes de su habitación y utiliza ropa de cama o prendas íntimas de este color, puede aumentar su actividad sexual hasta en un 3% (mi habitación es de color morado 😉 ).

Como curiosidad mencionar que en Estados Unidos se prepara un cocktail que recibe el nombre de ‘purple passion’ porque, por su elevado contenido en alcohol, invita al sexo desinhibido.

Otra vertiente explica que las mujeres a las que les gusta el violeta suelen ser sofisticadas y nunca descuidan su aspecto, mientras que los hombres suelen ser bastante perfeccionistas y odian equivocarse.

En ambos sexos suele tratarse de personas que se desenvuelven muy bien en la cama aunque suelen estar más preocupados/as de dar placer a su pareja que de dárselo a sí mismos.

Encontrar a uno de estos sería, para algunos y algunas, un auténtico regalo así que ya sabéis…

Si queréis recibir más debéis ir a la caza del violeta 🙂 .

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[Fuente principal: Psicología del color de Eva Heller]

 

El agua moja, el cielo es azul, las mujeres pelean, los hombres lloran...