Lo que nos enseñan en las aulas no tiene mucho que ver con lo que realmente necesitamos aprender para alcanzar un mayor bienestar y obtener una mejor calidad de vida. La verdadera educación, la que nos acerca a estas metas, es aprender a conocernos, a comprendernos y a mejorar nuestras relaciones.

Telaraña congelada en una verja

Hace unos días, en lo que era una mañana fría, me quedé ensimismado observando la belleza de unas telas de araña congeladas, entretejidas en los recovecos de una verja. Como ya tengo por costumbre desde que tengo el blog, hice una foto del momento para poder compartirla contigo y después reflexionar sobre todo aquello que la imagen suscita en mi mente efervescente.

Una araña construye su tela con el fin de atrapar presas que puedan proporcionarle sustento en forma de alimento, pero al mismo tiempo también crea un espacio que le permite interaccionar con el mundo que la rodea. Está conectada a su tela íntimamente y todo lo que en ella acontece le concierne y afecta. Su telaraña es su ventana al mundo y además depende de ella para sobrevivir. De igual modo, los seres humanos también tenemos nuestra propia telaraña, que adopta la forma de nuestras relaciones con los demás; también nos proporciona sustento en forma de alimento (físico y mental), también es nuestra ventana al mundo y también dependemos de ella para sobrevivir.

Siendo adolescente tuve la oportunidad de ver una película antigua sobre un hombre que se quedaba solo en el mundo a causa de algún tipo de catástrofe global que había aniquilado a toda la especie humana (no consigo recordar el título), y ya por entonces eso me hizo preguntarme  lo que sería encontrarse en esa situación, siendo el único ser humano vivo que queda en el planeta, cómo sería vivir en esas circunstancias y durante cuanto tiempo se podría soportar esa soledad.

Un ejemplo más reciente es la película de 2007 Soy leyenda protagonizada por Will Smith, la cual también suscita estas reflexiones sobre el ser humano como ser social que necesita de sus congéneres para sobrevivir y llevar una vida satisfactoria. Una de las mejores escenas (siempre desde mi punto de vista) es cuando el protagonista implora angustiado a un maniquí que simplemente le diga hola, desesperado y desbordado por su situación de extrema soledad.

Soy Leyenda

Queda entonces claro que las relaciones humanas son imprescindibles y qué mejor que comprenderlas y dominarlas para contribuir al desarrollo tanto individual como colectivo. Pero para poder alcanzar esta meta, resulta fundamental empezar por comprendernos a nosotros mismos y averiguar como funcionamos para, a partir de ahí, poder lanzarnos al conocimiento y a la comprensión de los demás.

La cuestión es: ¿se le da a estos aprendizajes la importancia que merecen? ¿qué es lo que nos enseñan en las aulas? ¿hacia donde está enfocada nuestra educación?

Educación o Condicionamiento

Es un hecho que a lo largo de la historia nunca se han dedicado tantos recursos a la formación de las personas como se hace ahora. El avance de las sociedades nos ha encaminado en esta dirección, y en las más desarrolladas dedicamos muchos años de nuestra vida al aprendizaje en escuelas y universidades.

Pero yo me pregunto:

¿Hacia donde está orientado todo ese aprendizaje?

¿Se trata de verdadera educación o de simple condicionamiento?

¿Cuánto tiempo se ha dedicado a enseñarnos como funcionamos y cómo podemos vivir mejor y ser más felices, lo cual redundaría sin duda en ser también más eficaces?

Si lo comparamos con todo lo demás diría que el porcentaje es ridículo, o por lo menos esa es mi experiencia, y no sé tú, pero sin ningún género de duda a mí es lo que más me gustaría aprender.

Y a ti te pregunto (y espero que me respondas):

¿Te han enseñado como funcionas y por qué y para qué haces lo que haces?

¿Te han enseñado el origen de tus comportamientos, de tus emociones y de tus miedos?

¿Te han enseñado a comprenderte a ti mismo, a comprender a los demás y a relacionarte con ellos?

¿Te han enseñado como puedes ser más feliz?

A mí no.

Tengo claro que actualmente la educación no está enfocada al bienestar de las personas ni a ayudarles a ser felices a pesar de que, de hacerlo así, estoy convencido de que redundaría en un mayor avance de la sociedad. El sistema educativo actual se me parece más bien a una cadena de montaje donde se preparan piezas que sustituirán a otras ya gastadas para de esta forma conseguir que la maquinaria del sistema siga funcionando.

Este asunto me ha recordado una miniserie de tres capítulos que te recomiendo encarecidamente llamada Black Mirror. En el segundo capítulo de la primera temporada se aborda el tema de los condicionamientos a que nos vemos sometidos en la sociedad moderna, en este caso relacionados con los medios de comunicación y la falta de valores y sensibilidad imperantes. Este capítulo tiene algunas canciones muy buenas y quiero compartir contigo una que me encanta.

[Iba a poner aquí un vídeo subido a mi canal de Youtube con el fragmento del capítulo donde suena la canción, pero resulta que me lo han bloqueado por ser contenido que pertenece a terceros. No sé cuando dejarán de ser tan torpes y darse cuenta de que no se está robando su obra sino promocionándosela gratis, pero allá ellos]

¿Y cuales son las consecuencias de que nuestra educación no esté más enfocada a temas tan importantes?

Es obvio, mira a tu alrededor, están por todas partes. Falta de comunicación, incomprensión, dolor, frustración, sufrimiento, insatisfacciones e infelicidad para regalar, lo cual desemboca una y otra vez en violencia, enfermedades físicas, mentales y adicciones de todos los colores.

No soy un visionario ni mucho menos tengo la solución a todos los males que acucian a nuestra sociedad (bonita sonrisa la tuya), tan solo expongo lo que pienso y lo que pretendo y trato de llevar a cabo conmigo mismo. Sin duda estoy dando una versión sesgada, parcial y generalista de la situación, pero es que esto es un artículo cuyo objetivo no es arreglar sociedades, sino fomentar la reflexión e introspección de quién lo lea.

Y una vez cubierto mi culo ante cualquier crítica que pudiera hacer que se retorciesen mis intestinos, te lo digo resumido en una sola frase:

Nadie te va a enseñar como ser más feliz o sea que ya puedes ir empezando a buscar tus propias soluciones.

Para empezar aquí tienes algunas pistas.

La Verdadera Educación

Para mí la verdadera educación, lo más básico y primordial que todos deberíamos perseguir, se apoya en dos pilares fundamentales:

1º – Aprender a conocernos bien a nosotros mismos.

2º – Aprender a relacionarnos mejor.

Conocernos

Estoy convencido de que el camino empieza por aprender a conocernos y a saber el porqué y el para qué de todo lo que hacemos, lo cual dicho sea de paso, también nos ayudará a conocer mejor a los demás. ¿No te parece eso importante? Para mí desde luego lo es.

Son este tipo de enseñanzas y aprendizajes los que yo considero más útiles (sin desdeñar todos los demás), no solo porque nos ayudarán a alcanzar el bienestar y la realización personal, sino también porque nos permitirán avanzar de verdad como individuos y como sociedad, para así poder construir  algo que merezca la pena. Es de esta forma que podremos dar el máximo de lo que tenemos, y lo más importante, que disfrutemos haciéndolo, porque no me cabe duda de que uno es mejor en lo que hace cuando lo disfruta.

Conocernos, entre otras cosas, nos permitirá:

  • Comprender como funcionamos y averiguar qué es lo que nos mueve. 
  • Ser más libres pudiendo decidir que es lo que queremos cambiar con respecto a nosotros mismos.
  • Dirigir nuestra vida aumentando el control sobre nuestras reacciones, emociones o sentimientos.
  • Contribuir a nuestro desarrollo, al de todos aquellos que nos rodean y a mejorar la sociedad.
  • Ser más eficaces y productivos en todos los ámbitos de nuestra vida.
  • Acercarnos a ser quién realmente queremos ser.
  • Aumentar nuestro bienestar y tener una mejor calidad de vida.

Relacionarnos

Partiendo de este autoconocimiento ya tendremos la base para alcanzar el dominio de otra de las cosas de las que te hablaba al principio y de la que no podemos prescindir: las relaciones humanas.

Controlar nuestras relaciones es conocer, dominar y hacer buen uso de esa telaraña que todos tenemos a nuestro alrededor. Como he dicho, las relaciones son nuestro sustento y claves para que podamos vivir pero, si queremos ser más eficaces y mejorar nuestras vidas, debemos comprenderlas  y controlarlas. 

Saber como comunicarnos y como relacionarnos en cualquier momento y situación, sea con quién sea y en cualquier circunstancia, es uno de objetivos que deberíamos perseguir si queremos mejorar nuestras vidas.

Como suele decir alguien que conozco, coge lo que te sirva y desecha todo lo demás.

Y como último apunte te diré que no me extrañaría en absoluto si el pensamiento que ahora mismo retumba con fuerza en tu cabeza es: “lo que ve este tío en una telaraña no es normal”. Pero no te preocupes que tiene cura, aunque creo que antes de mejorar, la cosa va a tener que ir a peor.

¡Permanece atent@!

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