Cuadro de los Hermanos Marx

“Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro. Groucho Marx.”

La idolatría es una conducta absurda y perjudicial que va de la mano de la estupidez, y que suele conducir a quien la practica a realizar actos inconscientes e irracionales que incluso rayan con la locura.

Hoy me apetece quitarme el corsé y hablarte de ello…

¿Te va la marcha?

Como dice el genial Groucho, la televisión puede ser muy educativa, siempre y cuando te empuje a realizar otras tareas mucho más sanas y aprovechables para tu mente, y también para tu cuerpo. Yo te aseguro que la veo bastante poco (cada año que pasa menos), porque hace mucho que he descubierto que no es sino una herramienta más de manipulación que contribuye al lavado de cerebro generalizado al que tratan de someternos.

Lo que me gusta y veo de vez en cuando son los documentales, las películas y los deportes, pero con los medios que hoy día tenemos a nuestro alcance para ver estos contenidos a la carta a través de internet, no tiene mucho sentido hacerlo por televisión, salvo que sea mientras estás comiendo como es mi caso (ya sé, mala costumbre). Aunque también es cierto que he desarrollado bastante mi espíritu crítico, y con ello mi capacidad de investigar y de contrastar informaciones, por lo que puedo tragarme sin problemas cualquier programilla o noticiario manipulador sin miedo a quedarme gilipollas de repente.

El Precio de la Fama

Una de las cosas que todavía consigue molestarme, es el hecho de ver en cualquier parte la tendencia de muchas personas a idolatrar a determinados personajes que lo único que hacen es aprovecharse de la inmadurez emocional, la ignorancia, o el bajo nivel de autoestima de las personas, para alzarse y mantenerse sobre el pedestal de la fama, porque lo que es contribuir al desarrollo de la raza humana rien de rien (nada de nada), que dicen los franceses.

Siempre que veo este tipo de manifestaciones absurdas (sobretodo en adolescentes), me planteo cuales son los valores que se les están inculcando y hacia donde les conducen, a ellos y a la sociedad de la que forman parte. Por qué se le da tanto valor a la fama, y por qué se alcanza mayor fama en unos ámbitos que en otros. Estrellas de la música, el cine y el deporte abundan por centenares y son reconocidos social y económicamente hasta niveles absurdos, sin embargo son legión los investigadores y descubridores de hechos ciertamente relevantes, que viven en el anonimato y son desconocidos e ignorados por la mayoría de nosotros.

Estoy seguro que conoces a Beyonce, Brad Pitt o Messi (y otros cuantos cientos más) pero, ¿y si te hablo de Francis Collins, Craig Venter o Shinya Yamanaka? Pues te diré que son algunos de los más destacados científicos de nuestro tiempo, que con sus importantes logros han conseguido expandir las fronteras del conocimiento humano, y con ello generar la posibilidad de alcanzar logros todavía aún mayores y hasta difíciles de imaginar.

Comparando los méritos de unos y de otros ¿cuales te parecen más importantes y dignos de reconocimiento? Creo que ya sabes mi respuesta, sin embargo está bastante claro cuales son los personajes que inundan a diario los medios de comunicación y cuyos seguidores son legión, y cuales no. ¿El motivo? El negocio, una mera cuestión de dinero y poder, pues es lo que genera más ingresos y lo que permite manipular con facilidad a la gente, explotando sus flaquezas para dirigirlos en función de los intereses de la industria.

Está el panorama como para pensar que las emociones humanas son una virtud, cuando nos hacen tan fácilmente manipulables por quién sabe tocar la melodía adecuada; algo así como lo que hace el Flautista de Hamelin con las ratas y luego con los niños, pero con mayores: tocar su flauta mágica y conseguir que todos obedezcan sin importar hacia donde les conduce el camino.

Las emociones nos hacen únicos y nos enriquecen, y son positivas en el sentido de que nos ayudan a vivir como seres humanos, y a alcanzar grandes logros. Sin embargo, cuando nos controlan hasta dirigirnos de forma automática en cualquier dirección (ya sea buena o mala para nosotros), sin que sepamos influir en ellas, se convierten en un problema, y la idolatría es un  buen ejemplo de ello.

La Idolatría Es Absurda, Perjudicial y Una Soberana Estupidez

Estoy de acuerdo con la actitud de admirar a las personas, y que eso nos sirva de estímulo para tratar nosotros mismos de alcanzar cualquiera de las cualidades que admiramos en el otro, pero cuando el gusto y la admiración por alguien se transforma en fanatismo e idolatría, es que algo no funciona como debería en la bombilla peluda (o pelada) perteneciente a la persona que idolatra.

Idolatrar es una actitud perjudicial que puede conducir a la locura, o incluso a ser una especie de profesional de la estupidez. Una actitud que empuja al idólatra hacia una realidad donde cree que su ídolo es un homo superior que ni siquiera caga o mea como todos los demás (comer y respirar está bien visto). E incluso si lo reconoce, afirmará que lo hace con un estilo que le diferencia y le hace mejor que el resto de los humanos.

Considero que idolatrar es también un acto de cobardía y me explico. La idolatría conduce a la ceguera mental y no responde a la razón, lo que la sitúa fuera del ámbito de la lógica racional, y lleva a tomar decisiones (es un decir) y a realizar actos cuando menos insólitos (por absurdos). El pensamiento crítico necesita de decisión y de voluntad, y conlleva un esfuerzo que no todos están dispuestos a realizar, lo que hace que sea mucho más sencillo y cómodo permanecer aborregado.

Hace tiempo Kant escribió: “todas las personas tienen la capacidad de razonar, pero no todas lo hacen”. Creo que es bastante evidente que en el tema que nos ocupa no se equivocaba demasiado.

El Fenómeno Fanático

No viví la época de Los Beatles, aunque he visto muchos reportajes sobre el fenómeno que supusieron en su tiempo (años 60), cuando en algunos de sus conciertos era difícil hasta escucharles por el griterío de una legión de exaltados fanáticos (nada de fans). Por lo que he leído, sus letras eran profundas y con mensajes reivindicativos, y producían efectos casi hipnóticos y difíciles de explicar en las mentes de todos aquellos que elegían ser ciegos y dejarse llevar por la exaltación emocional, en vez de elegir cuestionar.

Parece ser que John Lennon, en una entrevista que le hicieron, llegó a decir que Los Beatles eran más populares que Jesús, lo cual provocó un gran escándalo y las iras de algunos individuos que llegaron a quemar sus discos en público (una nueva forma de inteligencia sin duda). Lo que quizá muchos no saben, es que Lennon puede que no pretendiera con esa frase alzarse con la bandera del triunfalismo de la fama, sino usarla como una advertencia acerca de lo peligroso que puede resultar idolatrar a algo o a alguien.

Lo genial de Lennon es que fue capaz de verse a sí mismo reflejado en el espejo que le proporcionaban sus legiones de fanáticos, y de darse cuenta de que lo que estaba construyendo a su alrededor, iba en contra de lo que realmente pretendía. Por eso, tras la separación de Los Beatles en 1970, se retiró de la vida pública todo lo que le fue posible para dedicarse a criar a su hijo, tratando de vivir como uno más y alejándose lo más posible de insanas idolatrías. Un tipo con valores (y con cojones dicho sea de paso), que sin embargo acabó asesinado precisamente por ser una de las personas mas idolatradas de su tiempo.

Idolatrando Ando

Para ilustrar un poco todo lo que te estoy contando, y de paso justificarme usando el sesgo de confirmación como me da la real gana, te dejo con algunas de las estupideces que ha provocado la idolatría, como muestra de que idolatrar nos conduce progresivamente hacia un retraso mental irreversible.

1- La muerte de Michael Jackson en junio de 2009, fue tan devastadora para algunos de sus fanáticos, que poco después de su desaparición doce de sus incondicionales (de todas partes del mundo) se suicidaron. Pável Talaláyev, un fan ruso de Michael desde los nueve años, también trató de suicidarse, pero fue salvado por los servicios médicos. Poco después declaró: ‘me da igual vivir, me voy a suicidar; es la peor tragedia de mi vida y no quiero seguir adelante’.

2- El rapero canadiense Drake, no supo cómo reaccionar al descubrir que una mujer se había tatuado su nombre en la frente ¡en letras mayúsculas! Una de las canciones de Drake titulada ‘Free Spirit’, contiene una frase que dice: ‘tatúate mi nombre para que sepa que lo nuestro es auténtico’. Esta chica se lo tomó al pie de la letra (nunca mejor dicho 🙂 ).

Tatuaje Drake

3- La cantante californiana Kesha, recibió como regalo de un fanático un diente roto, y decidió hacerse un colgante con él. Después se le ocurrió la  brillante idea de pedir a sus otros fanáticos, que le enviasen más dientes porque quería hacerse un collar, y llevarlo a una entrega de premios. No se sabe si tuvo éxito en su petición, pero recientemente se la ha visto con un particular colgante: un diente de leche de un fanático, y un frasco con sangre de sus seguidores.

4- El dentista Daniel Zuk pagó más de 23.000 euros en una subasta por un diente de John Lennon, con el objetivo de usar la pieza para extraer el ADN y poder clonar en el futuro al artista.

5- Robert Dewey, un fanático de Madonna, no se conformó con enviarle cartas y llamarla a todas horas para decirle lo mucho que la quería, sino que llegó a entrar tres veces en su casa, y a amenazar con degollarla si no accedía a casarse con él. Fue detenido, juzgado y condenado a 10 años de prisión.

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¿Te atreves ahora a darme tu opinión?

¿O quizá tengo que pedir refuerzos y esconderme en un bunker para preservar mi vida?

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