A veeer, he dormido mis ocho horas, me he levantado temprano, me he peinado para mear guapetón, me he vestido para la ocasión (nada de corbatas), la barba curiosa, estoy sentado derecho ¡Perfecto! Ya estoy listo para presentarte a mi invitada de hoy y primera colaboradora oficial del blog.

Dentro de un par de meses cumpliré los dos años escribiendo en esta página, y honestamente te confieso que no dejo de congratularme del día en que tomé la decisión de empezar a hacerlo. Son muchas las satisfacciones que me ha dado, y muchos también los beneficios obtenidos aunque, si tuviese que elegir, quizá me quedaría con la cantidad de personas increíbles que me ha permitido conocer (y que espero seguir conociendo).

Foto de AninaUna de estas personas es Anina, alguien que dice que le cuesta definirse porque entre sus señas de identidad destacan la indecisión y el darle muchas vueltas a las cosas (en lo que estoy de acuerdo con ella), pero cuya filosofía de vida y valores, espíritu crítico, sentido del humor, y capacidad de expresión, me tienen enamorado (tú también caerás).

Anina es creadora del magnífico blog aninaanyway.com representado por la frase “vive como piensas”, lo que ya te puede dar una buena pista acerca de lo que en él vas a encontrarte, porque si quieres invertir en ti, te sientes diferente, te gusta compartir, quieres mejorar, te gusta reflexionar y quieres ser más libre, te avanzo que su página te atraerá como la miel a los osos y osas, y te quedarás atrapad@ en su telaraña sin remedio.

¿Que no te lo crees?

¡Pues que ella misma te convenza!

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Contadores a ceroMi amigo Juan dice que una de las premisas fundamentales del blogger debe ser la honestidad. Siempre. Y en honor a ello tengo que confesar dos cosas: una buena y una mala.

La buena es que Aprendizaje y Vida es uno de mis blogs favoritos y no lo digo por ser pelota (que lo soy, pero no es por eso). Este es mi primer post como invitada y considero un pequeño triunfo personal el poder escribirlo aquí. La parte mala de la confesión buena es que eso aumentaba la presión para hacer algo digno, que mantuviese el nivel (bastante intimidante) que este blog en concreto impone en muchos aspectos.

La mala es que, mientras intentaba decidir sobre qué tema escribiría, empecé a descartar ideas porque me parecía que encajaban muy bien con mi propio blog. Y cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo me indigné muchísimo conmigo misma: más que por egoísta, por tonta. La parte buena de la confesión mala es que de ella nació el post.

A lo que he venido, compartiendo parte de mí en el espacio donde Juan se comparte, es a compartir.

Ah, compartir o no compartir, ¡he ahí el dilema!

Sígueme en TwitterCompartir ya no es sólo un gesto de solidaridad y desprendimiento. Ahora también es una especie de botoncito virtual que, por obra y gracia de su nueva forma cibernáutica, a veces es sinónimo de otras cosas menos nobles como “diseminar bulo”, “torturar amigos” o “parecer guay”.

Aunque creo plenamente en este nuevo concepto de compartir que han facilitado los medios sociales, hay que tener en cuenta que, como todos los superpoderes, puede usarse para hacer el bien o para sembrar el mal.

Yo, en mi intento de hacer el bien (aunque a veces salga mal), prefiero usarlo para sembrar la duda y por eso concebí mi blog como un espacio donde el concepto de compartir intenta lavar su imagen siendo sinónimo de pensar.

Las paradojas del compartir, el dilema de Gollum.

Tú me parecías mejorPero de este compartir se desprende una trágica paradoja. Hace unas pocas entradas, Juan lanzaba un dardo envenenado contra el boom posturero que inunda las redes. Contra la tendencia desatada a compartir un montón de información irrelevante para reforzar nuestro carisma virtual (y lo digo con doble sentido). Obviamente, no hemos aprendido nada del refranero: “Dime de qué presumes…”.

Hay personas tan generosas que comparten mucho, muchísimo… ¡todo! Aunque, como en el desierto, algunas cosas se parecen a la verdad y otras son puro espejismo. Este dardo del que te hablo, Postureo a discreción, la irrealidad social  incluye un vídeo que ilustra este extremo de forma escalofriante (te recomiendo que lo veas si aún no lo has hecho).

Sin embargo, cuando poseemos información realmente valiosa y relevante para esos amigos cansados de ver fotos de nuestra comida, puede ocurrir algo doloroso: no la compartimos.

Creo que ambos comportamientos responden a la misma causa: la competitividad. La presión social por ser los mejores en todo nos lleva a posturear con la misma facilidad que a ocultar algo que podría proporcionar éxito a alguien que no seamos nosotros. Sale el Gollum que llevamos dentro.

Y competir no se parece en nada a lo que antes significaba compartir, aunque suene parecido.

El dilema de GollumImagínate: una oferta de trabajo, un truco infalible para obtener ganancias, una receta para hacer la tortilla como tu madre o unos apuntes milagrosos para esa asignatura en la que todo el mundo palma. Todo el mundo menos tú, porque ahora serás la única persona que apruebe. Luego le sacarás una foto al tablón de notas y hale, ¡a compartirla!

Tal vez te preguntes por qué tendrías que compartir algo que tú has encontrado y que, como tal, solo tú deberías aprovechar. En ese caso sostenemos un concepto muy diferente de lo que debería ser una sociedad. Tal vez no quieras ser el único pringado que se preocupe por sus semejantes, pero entonces tampoco estamos de acuerdo en cuál es la forma más efectiva de hacer un poco mejor la nuestra: comportarte tal como querrías que todo el mundo se comportase.

Vencer o ser vencido por esa resistencia a compartir lo que consideramos que nos puede dar ventaja si lo reservamos para nosotros, es una prueba directa de nuestra condición social. ¿Generosos? ¿Altruistas? ¿Egoístas? ¿O simples posturer@s sin implicaciones morales?

Doctor, me importa un pimiento la verdad, ¿es grave?

Pero más allá del postureo o el egoísmo, lo más pernicioso a la hora de compartir es nuestra escandalosa falta de interés por la verdad. Compartimos principalmente aquello que sirve a nuestros intereses o apoya nuestras opiniones. Por eso, cuando encontramos algo que confirma nuestras teorías (hasta las más movedizas y partidistas), pasamos de comprobar su veracidad, así esté publicado en El Mundo Today.

Así funciona la políticaEsta es la compleja ecuación que aplicamos para juzgar una información como verdadera o falsa: “Si (x) entonces (y)” y “si no (x) entonces no (y)”.

Es decir: “Si me da la razón entonces es verdadero” y “Si no me da la razón entonces no es verdadero)”.

¡Pura lógica! No puede fallar…

Esta falta de interés por distinguir lo verdadero de lo verosímil o de lo descaradamente falso, no sólo responde a una vergonzosa pereza para informarse como es debido. Es mucho peor: es que no estamos dispuestos a reconocer que estábamos equivocados. Y nuestras opiniones acaban siendo una colección de falacias que ni siquiera sabemos justificar o explicar, porque sólo hemos leído algunos titulares.

Con un agravante que señalaba Mark Twain: “Es más fácil engañar al pueblo que convencerlo de que lo han engañado”. Y qué razón tenías, Mark…

“Hay una banda de rumanos que venden colonia, ¡no la huelas que es cloroformo y te roban!”

¿Te acuerdas de este bulo? Uno de los más difundidos a través de redes sociales y WhatsApp. La Policía tuvo que desmentirlo ante la alarma social que estaba generando.

Uuuuy, qué cara has puesto… no me digas que tú también lo compartiste. Bueno, no pasa nada, si prometes rehabilitarte será nuestro secreto.

Así funciona: una leyenda urbana aparece de la nada, se viraliza, siembra el pánico, cae en el olvido y pasado un tiempo vuelve para provocar el mismo efecto. Al final Nietzsche iba a tener razón con aquella ida de olla del Eterno Retorno (que parece el título de una secuela de Star Wars, pero no es exactamente eso).

En cualquier caso, no sólo es el análisis crítico lo que nos funciona mal: la memoria tampoco la tenemos mejor.

Páginas que regalan partidas enteras de iPhones desprecintados que no sirven para la venta, supuestas muertes de celebridades que siguen vivas, leer la misma noticia en varios medios y que expongan sucesos contradictorios… La lista de bulos y manipulaciones es interminable.

Compartir puede ser maravilloso.

¿Pero te imaginas por un momento, breve e idílico, lo maravillosos que sería dejar de repetir bolas para desarrollar e interconectar nuestros propios puntos de vista?

Mira bienPrepárate que ahora viene un momento friki…

En la filosofía de Ortega y Gasset cada individuo es un órgano de percepción único. Es decir, la posición que ocupas en el mundo es exclusiva: nadie puede ser exactamente igual que tú o estar en el mismo lugar que tú. Eso hace que tengas acceso a una parte de la realidad inalcanzable para los demás individuos.

La idea es que te posiciones en ese punto de vista que sólo tú eres capaz de desarrollar y dejar de adoptar sin más los puntos de vista de otros. Si en vez de competir por ver quién tiene razón o quién mola más, integramos nuestras perspectivas, estaremos construyendo entre todos la realidad, en vez de vivir en Matrix.

O como decía otro señor muy listo al que le iba mucho el drama: “sólo entre todos los hombres puede ser vivido lo humano” (y las mujeres, Goethe, y las mujeres…).

En conclusión…

Vivimos en un mundo de manipulaciones y mentiras… y lo sabes.

Si no quieres que el mundo sea así, no contribuyas a que lo siga siendo. Sé honesto, como dice Juan, e interésate por la verdad aunque sea de vez en cuando.

Conquista la sociedadPorque si no eres fiel a tu punto de vista, por mucha pereza que te dé tener que estrujarte los sesos para elaborarlo, esa porción de la realidad que sólo puede verse a través de ti permanecerá a oscuras para siempre. Nadie más en la historia de la humanidad pasada, presente o futura podrá llegar a ella. (Mira por dónde, a mí también me gustan los dramas).

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Y todo este rollo para pedirte que empieces a pensar dos veces (o por lo menos una) antes de darle al botoncito de marras; todo para intentar que el acto de compartir vuelva a ser maravilloso.

Y tú, ¿utilizarás tu superpoder para el bien o para el mal?

¿Compartirás este post o has decidido  empezar a compartir sólo cosas que merezcan la pena?

Anina es autora del requetepensante blog aninaanyway.com, donde te sorbe la sesera y te raya la cabeza al menos una vez por semana. No esperes más y ¡dale de comer a tus neuronas!

[La imagen número 5 es propiedad de allriot.com]

El agua moja, el cielo es azul, las mujeres pelean, los hombres lloran...