Moneda real

Introduce el título aquí (sin joder) es la frase que te encuentras en la primera caja del editor de entradas de wordpress, algo que puede resultar muy fácil de rellenar muchas veces, y una auténtica pesadilla en otras. ¿La solución cuando no te sale nada? Déjalo como está y añade “joder”. Sin más.

No estoy pasando por una buena racha en cuanto a escribir en este blog se refiere, no es la primera vez que me ocurre, seguramente tampoco será la última.

A ti seguramente, y en lenguaje coloquial, te la suda, a mí seguramente, y en lenguaje coloquial, me da por el culo.

Comprendo perfectamente que mis miserias y luchas no te interesen lo más mínimo, o sí, no lo sé, pero como ya he dicho otras veces, yo escribo primero para mí, porque es a mí a quién estoy tratando de ayudar, porque es lo que necesito, y si tú, que estás ahí leyendo estas palabras, puedes aprovecharlas para mejorar tu vida, ole tus huevarios.

Estoy escuchando a todo volumen y sin cascos Love Me like You Do de Ellie Goulding y bebiendo a morro de una botella de Ruavieja (licor de hierbas) mientras escribo esto, seguramente todo un síntoma de lo que me falta y de lo que me sobra en estos momentos.

Qué mas da, qué mas viene.

Si no estoy muy borracho, o incluso estándolo porque soy así de capullo, dentro de aproximadamente una hora saldré a dar un paseo en una bici de montaña que tiene pocos años menos que yo.

Me gusta pasear en bici. No hablo de correr contra el reloj, eso me parece una mierda, hablo de moverme conectando con la naturaleza y conmigo mismo, eso es lo que a mí me vale.

He estado buena parte de la mañana intentando que mi perro cague, tiene ya diez años y anda un poco estreñido el pobre, le he metido aceite de oliva extra-virgen con una jeringuilla por el culo y le he sacado a dar una vuelta, pero estaba tan atascado que le ha costado más de la cuenta.

Entre medias me ha hecho correr de lo lindo y en frío, y me ha empezado a molestar bastante el biceps femoral, aunque al final he acabado arrastrando yo al perro de regreso a casa, dándole masajes en el ojete cada vez que se paraba para intentar cagar (tranquilidad, al final lo consiguió).

Hace ya unos cuatro días que no me hago una paja, mala señal, ¿o quizá es buena?, yo que sé, ¿lo sabes tú?

Había pensado en salir esta noche a buscar donde meterla (es sábado) pero no estoy seguro ni de que se me levante, aunque normalmente mi problema suele ser que no se me baja, cuando bebo mucho eso sí.

Como puedes comprobar me resbala bastante lo que pueda suponer publicar esta mierda de la que estoy hablando, y el lenguaje que estoy empleando, tanto para el blog como para mí. Estoy hasta la polla de normas, guiones y estrategias, eso sí, solo hoy.

Quizá te estás preguntando por qué estoy escribiendo esta basura, pues te diré que deberías preocuparte más de por qué estás leyendo esta basura, esa es la verdadera clave de la historia, ¿lo pillas?

Normalmente soy un tipo sensato, educado, respetuoso y amable, aunque reconozco que, como me sature, se me suele calentar la boca, da igual lo alto o bajo que pueda estar mi punto de saturación.

Y después del calentón, y de faltar a quién se me ponga por delante, soy yo el primero que se acuerda de todas las veces que he escrito en este blog dando decenas de consejos sobre autocontrol. Menuda mierda, pero no me lo reprocho, soy un puto ignorante, eso es todo.

¡Ah!, que no he puesto la foto de como le estoy metiendo al Ruavieja…

Ruavieja

Arreglado.

Tengo que decir que se me sube mucho más el alcohol a mediodía que por la noche, cosas de la capacidad de síntesis alcoholémica del hígado, estoy seguro que a ti te pasa lo mismo.

Y tengo una discoteca bastante cerca de casa pero no voy a ir, más que nada porque a esta hora está cerrada y no me apetece dar cabezazos en balde contra la puerta.

Muuuuy en el fondo soy un tipo listo, lo parezca o no.

Ahora toca escoger una imagen destacada para este sobresaliente artículo (aunque no esté empalmado, ni se me espere), y tener la borrachera suficiente para publicarlo.

Pero no, todavía no he acabado.

La imagen de la cabecera que acabo de añadir es una foto que saqué en mi reciente vuelo de regreso desde Londres (bueno, hace más de un mes ya), con una moneda del reino de la Gran Bretaña, una de esas que ofrecía a manos llenas porque no era capaz de distinguir el valor de cada una.

¡Cóbrate de aquí amigo! decía. Una estrategia de pago basada en la confianza mutua.

Mi próximo viaje va a ser a Malta. Estaré durante una semanita estudiando inglés por las mañanas, que buena falta me hace, y turisteando por las tardes, que buena falta me deshace. Hace poco que tuve a dos chicas polacas en casa que no hablaban nadita de español, solo polaco e inglés, y me jodió bastante no poder conversar con ellas todo lo que quisiera. Ya te contaré sobre la experiencia.

No es que vaya a aprender mucho inglés en una semana, pero más que con mi culo aposentado en Lugo está claro, y además me apetece obligarme a hacerlo. Además luego me iré otra semana a Italia, concretamente a Bolonia, Florencia y Roma, si es que mis jodidos pies cavos me lo permiten, que en Londres casi consiguen amargarme el viaje, empeñados en que empiece a usar patines.

Si tienes alguna recomendación que hacerme sobre estos lugares mejor te la guardas.

Estaba de coña (o medio borracho), me encantará que me digas donde tus huesos y meninges han disfrutado más, si es que los has visitado claro.

Anda, escribe y no me jodas, que para reticencias ya me basto yo.

Y eso no es ni todo, ni tan siquiera la mitad de nada.

Es lo que en este puto y miserable instante he decidido publicar.

Y que nos den a todos por el culo.

No es inteligente rechazar lo que nunca se ha probado.

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?