Todos experimentamos sucesos desagradables e incluso traumáticos a lo largo de nuestras vidas, salvo que te críes en una burbuja emulando escenarios de una película de ficción, y seguro que también habrás oído más de una vez que la mejor forma de sobrellevar esos episodios, es compartiendo el dolor con alguien, pero, ¿es esto cierto?

Metro de Londres

[El diario perfecto en el suelo de un solitario metro de Londres]

En mi caso y hasta el momento nunca se me han dado nada bien las confesiones. El hablar de mis sentimientos más profundos no es algo que haya practicado mucho, en parte por no saber cómo hacerlo, en parte por no saber con quién hacerlo, y además, cuando lo he intentado, tampoco es que me haya servido demasiado.

Pero yendo un poco hacia atrás…

¿Por qué es tan importante ser feliz?

Bueno, diría que primeramente porque nos hace sentir “caralludamente”, expresión gallega que viene a significar “muy pero que muy bien”.

La felicidad es un estado de ánimo que afecta a todas las facetas de nuestra vida. Influye en nuestra actitud ante las circunstancias que nos rodean, mejorando nuestra relación con el entorno y con las personas. Nos gustamos más y también gustamos más a otros, e incluso mejora nuestra salud y nos permite tener una vida más larga y plena.

Es de suponer que a todos y todas nos apetezca bastante encontrarnos así ¿no es cierto?

Sin embargo los caminos para estar felices son igual de inescrutables cómo lo puede llegar a ser nuestro interior, siendo ahí dónde todos ellos se originan, a pesar de que muchos sigan buscando más allá de las puertas de Orión.

El diario perfecto 2

[Haz click en esta estupenda instantánea de Finisterre (el de la derecha) y te aclaro algunas dudas]

Pero volviendo al tema inicial…

¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?

Parece ser que muchos estudios corroboran científicamente que, en contra de lo que mucha gente cree, hablar sobre las experiencias negativas con otras personas, no ayuda lo más mínimo a que nos sintamos mejor. Ésta es una bonita y hasta catártica idea, pero solo eso.

Incluso puedes conseguir no solo no encontrarte mejor, sino que el otro se encuentre bastante peor debido a tus confesiones. Lo que viene a significar que una pena compartida no se convierte en media pena, sino en una pena al cuadrado, osease, en dos penas.

Y como igualmente reprimir los pensamientos y sentimientos que nos causan dolor puede ser también negativo…

¿Que alternativa tenemos?

ESCRIBIR

Hablar y escribir son dos cosas muy distintas.

Cuando hablamos lo solemos hacer de forma desorganizada y caótica porque tenemos poco tiempo para pensar. Por el contrario escribir nos facilita ese tiempo, invitando a la reflexión, a que creemos un argumento estructurado que de sentido a lo que queremos expresar, lo que nos ayuda mucho más a aclarar las cosas.

En cuanto a nosotros mismos se refiere, hablar sobre algo puede generarnos más confusión, mientras que escribir sobre lo mismo le añade un enfoque más meditado que nos ayuda a dar con la solución.

El Diario Perfecto

La forma y el sobre qué deberíamos escribir tiene mucho que ver con todas aquellas actitudes que más nos aportan, en el sentido de que nos hacen sentir caralludamente.

No es que esté mal escribir como vía de escape sacando los sentimientos que nos hacen daño, pero es mucho mejor escribir sobre todo aquello que nos hace “sentir en la gloria”, lo que además nos ayudará a relativizar esos acontecimientos que nos hayan jodido la marrana (y la limpia si quieres).

Y en este sentido la que se lleva la palma es la actitud de gratitud.

Es una cualidad muy humana el acostumbrarnos a lo que nos rodea. Igual que nos acostumbramos a un olor o a un ruido, también lo hacemos con lo que tenemos, con aquello que damos por sentado. Por eso ser capaces de expresar gratitud con una mayor frecuencia por todo aquello que podemos disfrutar en la vida, aunque muchas veces nos hayamos olvidado, es algo que nos elevará el ánimo y las buenas sensaciones.

También presupongo que el amor y compartir con los demás nos hace sentir bien, por eso escribir con afecto y agradecimiento sobre todas aquellas personas que son muy importantes para nosotros, nos ayudará bastante a saborear con mayor frecuencia las mieles del bienestar.

Compartir

Y por último se me ocurre que no deberíamos olvidarnos de nuestro pequeño gran bombeador de sangre, es decir, de nuestro corazoncito, o quizá debería decir EGO, aunque da igual si conseguimos el objetivo.

Escribir sobre cómo nos gustaría ser, sobre cómo nos gustaría vivir, sobre cómo sería nuestra vida ideal, o llámale como quieras, también ayudará bastante. No es que imaginar todo esto nos vaya a ayudar a conseguirlo, como muchos predican, de eso nada monada, pero lo que sí nos va a ayudar es a tener una sonrisa en la boca por más tiempo.

¿Y CÓMO LO HAGO?

Pues según un capítulo del libro en el que me estoy basando para escribir este artículo, 59 segundos de Richard Wiseman, el diario debería rellenarse cinco días a la semana, y dedicando tan solo unos minutos a cada entrada.

Con esto sería suficiente para notar una mejoría en el estado de ánimo y los niveles de felicidad que podría durar meses. ¿Que se te ha ido más rápido? Pues lo repites y a rular.

Un ejemplo de diario perfecto podría ser (y sin enrollarme demasiado):

• LUNES: Agradeciendo. Estoy seguro de que encuentras muchas cosas en tu vida por las que hacerlo. No pongas esa cara. Busca y encontrarás.

• MARTES: Disfrutando. Aquí se trata de centrarse en las experiencias en las que se nos saltaron los muelles. Aquello con lo que más hemos gozado en la vida, vamos.

• MIÉRCOLES: Ilusiones. El futuro que más deseas, cómo quieres ser, lo que quieres hacer, con pasión pero también con realismo. Por ahora nada de viajes en el tiempo a través de agujeros de gusano.

• JUEVES: Querido/a… Plasma en el papel (o la pantalla) todo aquello que disfrutarías diciendo a las personas que más te importan. No pasa nada si te importan más los animales, también sirve.

• VIERNES: Lo muy más mejor. Rememora la semana y anota las tres cosas que mejor te hayan salido y que mayor satisfacción te hayan proporcionado. Da igual lo que sea. Incluso conseguir que tu perro cague está aceptado.

Y no hay más.

Ahora solo queda que te pongas manos a la escritura.

¿Te animas? (esto va con doble sentido 🙂 )

 

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Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes.

¿Te atreves a subir a este barco?