Acabas de meter la pata hasta el fondo en tu trabajo, y eso ha hecho que tu jefe haya reventado como un globo sobrehinchado, explotando con toda su montaña de mierda acumulada, y escupiendo improperios y mala baba en tu cara delante de todos tus compañeros.

En el cagadero

Te sientes denigrado hasta el límite, tu límite, creyendo que no vales nada, pero poco a poco ese sentimiento se va transformando en indignación, y ésta comienza a crecer acercándose al punto de ebullición, ese en el que tu propia montaña de basura amenaza también con reventar salpicando a todo bicho viviente, y presente.

Consigues contenerte y aguantar estoicamente el aluvión de gritos, vejaciones e insultos, el baño de emociones putrefactas en el que te ves sumergido, y abandonas la escena a la carrera intentando escapar del lugar antes de vomitar tus propias miserias, o de lanzarte a intentar reventar su jodida cabeza a patadas.

Sales a la calle y te das de bruces con alguien a quién conoces bien, alguien que también te conoce bien, y que te pregunta:

– ¿Estás bien?

– Joder, no, me acaban de partir el culo ahí dentro.

– Sí, bueno, sacúdete el polvo y vuelve a entrar. Es lo mejor que puedes hacer.

– ¿Por qué iba a hacer eso?

– Porque seguro que la cagaste.

– Esa mierda no viene a cuento, y lo sabes.

– ¿Te pegó?, ¿te despidió?, ¿te metió el dedo por el culo y te hizo olerlo?

– No, no lo hizo.

– Pues ya sabes, mañana hazlo mejor. Toda la vida va de intentar hacerlo mejor al día siguiente.

Acabo de describirte una escena y un diálogo muy similares a los que aparecen en un capítulo de una de mis series favoritas: Californication.

Se trata de una comedia decididamente transgresora, irreverente y delirante acerca de las vicisitudes que acontecen en la vida de un escritor cuarentón, igualmente irreverente y delirante, adicto a casi todo menos a escribir, por lo que te sugiero que, si te decides a verla, lo hagas con mente, corazón y culo abiertos. No creo que de otra forma pudieras disfrutarla.

Californication

En principio puede parecer que no hay mucho que rascar en la serie, no mucho más que disfrutar de un montón de situaciones surrealistas y mordaces, acompañadas por unos diálogos en un lenguaje escatológico en muchas ocasiones. Pero como habrás podido comprobar en el ejemplo que te he puesto, es bastante más, y por eso te la estoy recomendando, ¿no te habías dado cuenta?

Si te acaban de partir el culo…

Dentro de mis propias experiencias puedo asegurarte que me han partido el culo, el corazón y también la cara, en más de una ocasión. La he cagado (y sigo cagándola) de mil formas diferentes. He fracasado en mis relaciones con familia, amigos, parejas y hasta conmigo mismo, en los estudios, en el trabajo… Incluso he tocado fondo mirando de frente a la muerte.

Nací con el culo partido, al igual que tú, y las experiencias vitales nos recuerdan que así es como debe seguir.

¿Que si pudiese cambiaría todos esos “fracasos” y “malas” experiencias?

¿Que si pudiese me trasladaría en el tiempo para “instruir” a mi joven ego?

¡Por supuesto que no joder!

Como ya he explicado en otros artículos

No cambiaría nada de mi pasado porque soy lo que soy ahora gracias a lo que me ha sucedido antes.

¿Acaso crees que si pudieras cambiar tus acontecimientos o decisiones pasadas eso mejoraría tu actual vida?

Si es así deja que te diga una cosa:

¡No tienes ni idea!

¿Eso te ha dolido?

Nada comparable al daño que te haces a ti mismo creyéndote el cuento.

Además de que por ahora es imposible, no existe certeza alguna que te garantice que poder cambiar cualquier cosa de tu pasado, mejoraría tu presente, y creer que sí tan solo te convierte en alguien cobarde e incapaz de afrontar sus circunstancias.

Enfréntate a la realidad, asúmela, acéptala y acéptate, compréndela y compréndete. Aprende lo que tienes que aprender de tu pasado y…

La próxima vez hazlo mejor

Ten muy en cuenta que como más se mejora es cagándola, y de largo.

Como sostienen los que siguen la filosofía estoica, entre los que me encuentro:

“La clave de nuestro crecimiento personal radica en aprender de la adversidad, esencialmente porque, aunque nos lo parezca o no lo queramos ver, las dificultades que se nos presentan en la vida no son ni injustas ni un castigo, sino muy necesarias, ya que representan una magnífica oportunidad de descubrir y fortalecer todas nuestras virtudes”.

Quién no es capaz de asumir y aceptar sus cagadas es quién se enfrenta al verdadero fracaso.

El fracaso de querer cambiar lo que ni se puede ni se debe cambiar, el fracaso de no saber interpretar sus experiencias para tratar de alcanzar su mejor versión.

¿Acaso estoy diciendo que resulta fácil?

NO

Pero sí que es el camino más directo y eficaz si lo que quieres es mejorar tu situación, incrementando tu bienestar y tu calidad de vida.

Deja de pelearte con lo que es y empieza de una vez a…

Expulsar el Veneno

Como una especie de metáfora sujeta a mil interpretaciones, y para terminar de animarte a que veas la serie de la que te he hablado, te dejo con una descripción de otra de sus “particulares” situaciones.

Tienes un hijo adolescente que está obsesionado con su primera “función” sexual, y que se comporta como un degenerado, con brotes de depravación bastante evidentes. Tu preocupación crece, ya que no lo ves muy capacitado para solucionar el problema por su cuenta porque no te parece muy agraciado ni física ni intelectualmente, y su obsesión sigue creciendo con cada día que pasa, llevándole por el mal camino (o por lo menos por el camino que tú no quieres).

Decides que lo mejor que puedes hacer para intentar encauzar la situación, es pagarle un servicio sexual con una prostituta, intentando que así desaparezcan sus bloqueos y por fin pueda aclararse y despegar, enfocándose en las “otras necesidades” de la vida.

Él acepta encantado, pero “que no se entere mamá”. Y una vez consumado el acto y concluida la función, tiene lugar entre los dos el siguiente diálogo:

– ¿Cómo te sientes hijo?

– Increíble. Es como si tuviera la puta cabeza despejada ahora mismo. Como si entendiera la relación entre las putas mierdas del universo mucho mejor. Como si de verdad pudiera resolver algunos de los mayores problemas del mundo.

– Has expulsado el veneno.

– Sí, exacto. ¿Y cuánto va a durar esta sensación?

– Como seis o siete minutos.

– Mierda, mejor disfrutarlos entonces.

Eduardo Punset seguramente diría: “es fascinante”. Pero como imagino que tú no lo eres (Punset me refiero, fascinante estoy seguro que sí 😉 ), espero que me hagas llegar una, la tuya, de las mil interpretaciones que pueden hacerse…

¡Soy todo ojos!

– – –

La foto de portada es uno de los “cagamearios unisex” en peligro de extinción con que me he topado últimamente. Sin duda mucho mejores que los que hay ahora (aunque te salpiques un poco los zapatos 🙂 ).

El agua moja, el cielo es azul, las mujeres pelean, los hombres lloran...