Foto de boda

No podemos vivir sin afecto, seguramente nadie puede, pero sí podemos amar sin esclavizarnos. Hoy escribo contra el apego porque amar no significa depender, no significa anularse, no significa rendirse. Amar significa crecer en compañía.

Continuando con mi serie de artículos acerca del amor y las relaciones amorosas que empecé con “La sabiduría de amar: los límites del amor“, hoy voy a hablarte de un concepto que la RAE define como: “afición o inclinación hacia alguien o algo”.

Una forma muy suave de describir lo que para mí es uno de los factores más influyentes y que determina en gran medida el devenir de este tipo de relaciones.

Te estoy hablado del apego.

El Apego es Adicción

Llevo doce años con mi pareja pero estoy empezando a cansarme. El problema no es el tiempo, sino el trato que recibo. Él no ha llegado ha pegarme, pero me trata muy mal.

Me dice que soy fea, que le produzco asco, sobretodo mis dientes, que mi aliento huele a podrido. Cuando estamos en un lugar público, me hace caminar delante para que no le vean conmigo, porque le da vergüenza. Cuando le llevo un detalle, si no le gusta me grita “tonta” o “retrasada”, y lo rompe o lo tira a la basura lleno de rabia.

Siempre soy la que paga.

Pero lo peor es cuando estamos en la cama. A él le fastidia que lo acaricie o lo abrace, y ni qué hablar de los besos. Después de satisfacerse sexualmente, se levanta de inmediato y se va a bañar. Me dice que no vaya a ser que le contagie de alguna enfermedad. Que lo peor que le puede pasar es llevarse pegado algún pedazo de mí.

Me prohíbe salir y tener amigas, pero él tiene muchas. Y si yo le hago algún reproche de por qué sale con mujeres, me dice que terminemos, que no va a aguantar una novia tan insoportable como yo…

– ¿Y por qué no le dejas?

– Es que le amo…, aunque quisiera poder dejar de hacerlo.

Testimonio real de una mujer.

¿Qué crees tú que puede conducir a una persona a aguantar una relación semejante, sometiéndose de esa manera?

En mi opinión solamente un tipo de adicción psicológica muy potente.

¿Y qué adicción es esa?

Bienvenido al mundo de los adictos afectivos dónde el apego es el rey.

Que exista amor en una relación de pareja es uno de los factores fundamentales para que ésta funcione, pero no es ni mucho menos el único. También ha de existir respeto, honestidad, comprensión, sensibilidad, deseo, pasión, gustos, valores, ideologías similares… etc. Todo un kit de supervivencia del que la mujer del ejemplo sin duda no dispone.

¿Es entonces suficiente con amar a alguien para que una relación funcione?

Clarísimamente NO.

Salvo que desees ser un alguien esclavo e infeliz por el resto de sus días.

Muchas veces confundimos y mezclamos el apego con el amor, porque aunque son dos cosas bien distintas como dejo claro en el primer artículo de la serie, seguimos pretendiendo fusionarlas en una, encadenándolas como si no pudiesen darse por separado.

El amor implica sentir deseo hacia quién se ama, sí, pero eso no significa que no se pueda vivir sin estar a su lado, porque Sí, se puede. Y lo que mejor define al apego es precisamente la incapacidad de renunciar a él, la imposibilidad de practicar un amor saludable sin dependencias ni posesividades.

Con la excusa de que amamos lo que hacemos es tratar de justificar nuestra total dependencia del otro, de ocultar nuestras inseguridades y nuestro terror al cambio, nuestro miedo a enfrentarnos a la revolución que supondría en nuestras vidas una nueva situación de independencia e incertidumbre.

Pura, simple, llana y dura cobardía.

Querer algo con todas nuestras fuerzas no tiene por qué ser malo, cuando es algo realista y realizable, pero cuando convertimos ese deseo en un asunto imprescindible en nuestras vidas, no solo es malo, es una cadena tan grande como el ancla del Titanic.

Depender totalmente de la persona que se ama es como enterrarse con vida.

El Amor es ausencia de Miedo

Para tener (y mantener) una manera sana de relacionarnos en pareja, lo que sería tener una relación desapegada, es necesario practicar la independencia, la no posesividad, y la no adicción.

Independencia porque somos seres individuales. Ni medios, ni clones.

No posesividad porque nadie pertenece a nadie. Te perteneces solo a ti.

No adicción porque somos autosuficientes, y no necesitamos del otro para vivir. Tampoco para morir.

Pero para llegar a esto debemos tener los conceptos muy claros (uno de los motivos por los que estoy escribiendo estos artículos 😉 ), además de una determinada madurez emocional basada en un buen nivel de autoestima y de seguridad en nosotros mismos.

La falta de autoestima y la inseguridad nos conducen irremediablemente hacia la masoco-dependencia y el cago-miedo, al no creernos capaces de desempeñarnos por nosotros mismos con suficiencia por el mundo.

La inmadurez emocional nos incaperucita (a que te mola el palabro), hace que fracasemos siempre que nos enfrentamos a las situaciones más “incómodas” de la vida, como pueden ser las relacionadas con el sufrimiento, la frustración o la incertidumbre, que son la base sobre la que se asienta el apego.

Si no nos queremos a nosotros mismos proyectaremos ese sentimiento emitiendo rayos láser teledirigidos que rebotarán para fulminarnos. Pensaremos que nadie podrá querernos tal cual somos, y al igual que pasa con todas las demás conductas, el amor también se refleja en lo que creemos.

Siesta independiente

Los Pilares del Apego

Una de las cosas que más contribuye al apego es el miedo que tenemos a lo desconocido.

La persona apegada no suele arriesgarse “a perder” porque el miedo incomoda, y mucho, y eso la conduce a evitar a toda costa jugarse su fuente de placer y seguridad.

Prefiere funcionar siempre con el omnipresente y facilón “más vale malo conocido” (auténtico lema de las personas que temen los cambios) que enfrentarse a la incertidumbre de lo nuevo, que siempre asusta.

Otra de las columnas de apoyo del apego es el anclaje al pasado.

Cuando nos aferramos a la tradición tenemos la sensación de estar protegidos y asegurados, aún cuando no es más que la manifestación de nuestro miedo a la incertidumbre y a lo desconocido.

Un miedo acongojante a enfrentar ese “otro mundo” del que escapamos como de la peste negra, blanca o amarilla (aquí da igual el color), a pesar de que saber que existe es la fuente de la que bebe nuestra insatisfacción.

Las cualidades sobre las que se asienta el apego son básicamente tres:

1. BAJA CAPACIDAD DE SUFRIMIENTO

Normalmente las personas que han sido sobreprotegidas de “todo mal” (y de todo bien) en su infancia, no suelen desarrollar la fortaleza necesaria para enfrentarse a las adversidades de la vida.

Por necesidad y por costumbre siempre estarán buscando en quién apoyarse, buscando quién les saque “las castañas del fuego”, porque no se creen capaces de hacerlo por sí mismas (ni lo intentan).

No están acostumbradas al sufrimiento ni al sacrificio, y cuando este llega, se frustran, enferman y se deprimen.

Son personas apegadas a la herencia del pasado.

Su esquema de pensamiento es algo como:

“No puedo renunciar a mi pareja porque no podría soportar su ausencia. No podría soportar el dolor. Da igual lo mal que estemos, estaría mucho peor si rompemos. Soy débil y no estoy preparado”.

2. INTOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN Y EGOLATRÍA

La clave aquí está en el pensamiento: “si las cosas no son como yo quiero, me pongo del hígado”.

El eslogan favorito de la gente intolerante, caprichosa e inmadura.

Estos infantiles mentales apegados tienen un esquema de pensamiento parecido a este:

“No quiero ni puedo aceptar que mi pareja escape a mi control. Yo soy el centro y ella está para bailar al son que yo toque, dar vueltas a mi alrededor y darme todo lo que necesito. Las cosas han de ser como yo quiero porque no soporto la frustración y la desilusión de lo contrario”.

3. ILUSIÓN DE PERMANENCIA

Esta cualidad la atesoran personas que creen en las cosas permanentes e inmutables (como el amor romántico), y en que esa inmutable permanencia les garantiza el abastecimiento de sus deseos y necesidades.

En realidad con ese pensamiento están instaurando y fomentando el apego, y con ello la dependencia y el sufrimiento, y cuanto más sufren más se apegan, y así más sufren. Un auténtico círculo vicioso, y apegoso.

El esquema que manejan estas personas bien podría ser:

Es imposible que dejemos de querernos. Nuestro amor es eterno, indestructible e inmutable. Estaremos juntos por siempre jamás, amén”.

Imagínate lo que supondrá para una relación de pareja el que cualquiera de sus componentes (o ambos) posea alguna (o todas) de estas tres grandes virtudes 🙂 .

No me cabe duda…

No hay luz sin oscuridad, no hay placer sin dolor, no hay relación sin riesgo.

Contra El Apego

¡Libérame de los lazos de tu dulzura, amada!

Basta de este vino de besos. Esta pesada nube de incienso ahoga mi corazón. Abre las puertas, deja que penetre la luz del sol.

Estoy perdido en ti, arropado por los pliegues de tus halagos.

Libérame de tu hechizo, y devuélveme la virilidad, para que pueda ofrecerte mi corazón liberado.

Rabindranath Tagore

Para poder desarrollar una actitud anti-apego, un estilo de vida que fomente y refuerce nuestra independencia psicológica sin que por ello dejemos de amar, existen tres principios básicos:

1. EXPLORACIÓN: NO PONGAS TODOS LOS HUEVOS EN LA MISMA CANASTA

Los seres humanos tenemos una tendencia innata a indagar, explorar, y descubrir el medio en que nos desenvolvemos, nuestro mundo, que se basa en lo que llamamos curiosidad.

El principio de exploración consiste en rescatar esa curiosidad a la que hemos dado somníferos, de una manera respetuosa para con los demás, intentando buscar en cualquier área que nos sea posible todo aquello que nos satisface.

Las personas atrevidas y arriesgadas generan más tolerancia al dolor y a la frustración, porque están acostumbradas a enfrentarse a los retos, y a los fracasos, fomentando con ello su capacidad de superación, su independencia y su madurez emocional.

Si eres audaz y vences tus miedos a lo desconocido, serás capaz de descubrir nuevas fuentes de distracción, interés y disfrute, sin concentrarlo todo en un solo punto, osease, quiero decir, en tu queridísima pareja.

Explorar hace que nuestra mente se abra cual linda flor, y que sea más flexible, disminuyendo nuestras resistencias al cambio. Y poco a poco lo que era miedo a lo desconocido se va reemplazando por la inquietud ante sorpresas y novedades.

Una actitud positiva que se nutre de un escepticismo sano.

¿Sugerencias?

Sé espontáneo y pierde el miedo a la naturalidad. Olvídate de condicionamientos y juega. No sé si lo sabes pero el crío sigue estando por ahí dentro. Haz travesuras absurdas que no resulten peligrosas. Despreocúpate del qué dirán. Los que “dicen” suelen estar amargados. Disfruta.

Bucea en el mar de lo intelectual, en todos los ámbitos que te atraigan y te sea posible. Cultiva tu mente, investiga y contrasta toda la información que te llega. Aprende.

 Sé una persona creativa, no digas no a algo que no hayas experimentado. Cambia de apariencia, disfrázate por fuera y por dentro. Prueba cosas nuevas sin ponerte límites en diferentes ámbitos como por ejemplo en la cocina, el deporte o el sexo, por mencionar algunos. Experimenta.

Trata de conocer gente nueva y diferente, en cualquier lugar, en cualquier momento, de cualquier manera. Todas las personas, sin distinción, tienen algo que decirte y algo que enseñarte, si tú quieres recibirlo. Recibe.

Viajaaa. De a uno, de a dos, o de a muchos, pero viaja. Y de cuantas más formas o modalidades puedas hacerlo, y a más lugares diferentes, mejor, más te enriquecerás. Sal y arriésgate a conocer el mundo y a los “mundanos”. No solemos recordar nuestras experiencias prudentes, sino las mayores locuras y cagadas. Cágala.

Ten por seguro de que aumentarás tus ganas de vivir, y de que vivirás más intensamente.

2. AUTONOMÍA: SER AUTOSUFICIENTE SIN LLEGAR A SER NARCISISTA

Cuando una persona decide hacerse dueña de su vida y de sus decisiones, es cuando empieza su verdadero crecimiento.

Las personas apegadas son las que más bloquean esa autonomía y capacidad de desarrollo, porque tienen unas necesidades tan fuertes que las esclavizan. La adicción a otro ser humano es de las más difíciles de erradicar, y más aún cuando detrás de ésta se esconde la necesidad de seguridad y protección.

Incrementar nuestra independencia y autonomía nos ayuda a ganar confianza en nosotros mismos, y a perder el miedo a la soledad. Esa cosa que, cuando la elegimos voluntariamente, es una liberación positiva que nos ayuda a conocernos mejor y a limpiar la mente, pero que cuando es obligada, se convierte en desolación.

Muchas personas dependientes con el tiempo se convierten en inútiles crónicos, una especie de collage formado por desgana, apatía y miedo a equivocarse. Y el “no puedo” se hace dueño y señor de su lenguaje haciéndolos incapaces de llevar una vida que no esté supervisada por otros.

La dependencia me hace un inútil, y la inutilidad destruye mi confianza, entonces busco depender más profundizando así en mi inutilidad. Muy alentador.

La autonomía combate la dependencia y el apego porque promueve formas más sanas de relacionarnos.

¿Cómo fomentarla?

• Hazte cargo de ti. Resuelve tus problemas sin ayuda y no delegues en otros lo que tú puedes hacer. Deja de consultarlo todo y concédete el marrón gusto de equivocarte. Crecerás cuando lo hagas. No postergues, sencillamente empieza ahora. Encárgate.

• Disfruta la soledad. Hazte su amigo. Saboréala. No te escondas y realiza actividades en solitario como viajar, salir por la noche, ir a comer o al cine. Ignora las miradas, regocíjate con ellas, seguramente lo que sientan es envidia, aunque no se den cuenta. Solitarízate.

• Vence el miedo. Eres mucho más valiente de lo que piensas. En las situaciones límite es cuando más te darás cuenta de ello. Elige uno de tus miedos y enfréntate a él. Quizá la primera vez no consigas superarlo, pero insiste, la siguiente será más fácil. Haz lo que temes. Ponte a prueba.

No se trata de ser antisocial, se trata de emanciparse de la sociedad y de ayudar a mejorarla.

3. UN SENTIDO DE VIDA: ALEJARSE DE LO MUNDANO

Las personas que tienen las cosas claras y el chocolate como prefieras poseen una gran fortaleza mental y espiritual.

No suelen quedarse estancadas, amparándose en excusas e idioteces, a la hora de perseguir aquello que las realiza.

No se rinden y no se aferran a realidades estúpidas.

Son difíciles de matar como Steven Seagal en la película del mismo título.

Todos tenemos unas capacidades singulares innatas, tan solo tenemos que descubrirlas y desarrollarlas, si es que ponemos lo que hay que poner. 

Cuando alguien encuentra su vocación, su autorrealización personal, encuentra también la paz interior. Y lo que sentimos por dentro se trasmite hacia fuera, como en una especie de abrazo invisible para los demás.

Las personas realizadas son inmunes a las adicciones afectivas, y con ello al apego, porque enfocan su energía y sus capacidades hacia otras experiencias.

Las inseguridades desaparecen y las necesidades disminuyen, y con ellas los celos y el ansia de posesión.

La soledad y la pérdida ya no son tan temibles.

¿Recomendaciones?

• Persigue tu vocación. No te resignes a vivir la vida de otros, eso no te hará feliz casi nunca. Prioriza tus gustos y tus capacidades, escarba en tu pasado para encontrar pistas. Busca el equilibrio entre lo que haces y lo que quieres sacando siempre a relucir tu singularidad. No te justifiques ni trates de convencer a nadie. Hazlo.

• Expande tu consciencia. Date cuenta de dónde vienes, de quién eres y de cómo funcionas. De por qué y para qué haces todo lo que haces. Descúbrete, conócete, compréndete, acéptate y mejórate. Husmea y bucea en tu interior, desde la punta del pelo hasta las uñas de los dedos de los pies, solo así podrás progresar. Estudia, investiga, y aprende mucho… sobre ti. Medita.

Naces como un lienzo en blanco, tú pintas el cuadro. Sal ahí fuera y ejerce tu derecho a ser libre.

– – – – – 

Y por hoy ya vale, pero que sepas que esto no ha terminado.

En la próxima entrega de la sabiduría de amar:

Al rescate de la dignidad.

(Espero que ya tengas el culo inquieto, la mente peligrosa, y los dientes muuuy largos 😉 )

[La foto principal es de una sesión fotográfica para una boda (con dron incluído), y la hice en las inmediaciones de la playa Golden Bay de la isla de Malta. La segunda foto (la pareja durmiente) la hice enfrente mismo de la catedral de Salamanca]

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Referencias:

Bibliografía

Walter Riso – ¿Amar o Depender?

Walter Riso – Los límites del amor

Jorge Bucay – El camino del encuentro

Jorge Bucay – Amarse con los ojos abiertos

María Jesús Álava Reyes – Amar sin sufrir

María Jesús Álava Reyes – La inutilidad del sufrimiento

Eduardo Punset – El viaje al amor

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Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes.

¿Te atreves a subir a este barco?