Cartel American Beauty

Análisis de American Beauty, película dirigida por Sam Mendes en 1999. Una historia que nos muestra como ninguna las consecuencias de vivir bajo el yugo que la sociedad trata de imponernos a través de los convencionalismos.

Me gusta analizar todas aquellas películas que no solo me han gustado y están entre mis preferidas, sino que también me han dejado huella, ya sea por los temas que tratan, las lecciones que aportan, o por lo que me han ayudado a conocerme a mi mismo y al mundo en que nos desenvolvemos. Lo que pretendo es ofrecerte mi punto de vista sobre estas películas y todas aquellas reflexiones que a mi modo de ver merece la pena destacar y compartir contigo.

Si todavía no has visto la película de hoy, te sugiero que lo hagas antes de continuar leyendo, ya que voy a destripar todo el argumento, y esto puede hacer que su posterior visionado ya no te resulte satisfactorio. De esta forma también tendrás una opinión propia que me encantaría que me hicieses llegar a través de los comentarios.

Sinopsis de American Beauty

El protagonista de American Beauty es Lester Burnham (Kevin Spacey), de 42 años. Un oficinista hastiado y en crisis existencial que vive en una urbanización residencial de Estados Unidos con su esposa Carolyn (Annette Bening), que le tiene sometido y a quién no soporta, y su hija adolescente Jane (Tora Birch) que pasa totalmente de él. Carolyn es una fracasada vendedora de inmuebles obsesionada con el éxito y con guardar las apariencias que además le pone los cuernos. Jane es una chica apocada, insegura y acomplejada físicamente. Cada uno de ellos se encuentra en su propio laberinto interior luchando contra las convenciones sociales que les asfixian.

Aunque el planteamiento de la película se centra en la sociedad norteamericana, esta descripción del modo de vida de los Burnham es bastante similar a lo que podemos encontrar en cualquier otro país occidental del mundo.

Desarrollo

Nos despertamos por la mañana y, antes incluso de poner los poner los pies en el suelo, ya podemos sentir el peso de nuestras frustraciones. Nos vemos sometidos a una presión constante fomentada por nosotros mismos que nos ahoga y nos impide disfrutar de la vida en sana libertad.

Lester en la ducha

“Aquí me tienen, cascándomela en la ducha. El mejor momento del día. A partir de aquí, todo va a peor. Lester Burnham en American Beauty.”

Es la cruda realidad a la que nos enfrentamos por doblegarnos a la represión de lo que realmente queremos, necesitamos o deseamos. Por fomentar las apariencias inducidas por el ‘qué dirán’ en un mundo que continuamente nos juzga y califica.

La sociedad nos impone una serie de cánones del buen comportamiento y nosotros, en vez de revelarnos contra ellos por no dejarnos vivir como realmente queremos, lo que hacemos es crearnos una coraza superficial que oculte nuestras inseguridades.

Frustración, insatisfacciones, apatía, consumismo, hipocresía, cinismo, desesperanza, falsa moral e instintos reprimidos son solo algunas de las consecuencias de esta forma de vivir.

La película aborda este modo de vida sembrado de crisis existenciales de forma magistral y nos plantea si merece la pena seguir viviendo una vida miserable y vacía o si, por el contrario, debemos rebelarnos contra lo que nos oprime y luchar por ser reales y obtener lo que realmente deseamos.

Aunque el eje central gira en torno a la frustración y las apariencias también disecciona el valor de la familia como estructura y núcleo de realización en la vida a través de unos personajes manipulados por las normas de una comunidad fingida que esconden sus ansias y se rinden ante la hipocresía dominante. En este sentido toca también el tema de la represión sexual a la que nos vemos sometidos por convención social de acuerdo con la imagen desnaturalizada del sexo que impone la sociedad actual.

A través de la familia vecina de los Burnham formada por el coronel Frank Fitts (un militar autoritario y déspota), su mujer Barbara (enferma y en un estado que se acerca al vegetativo) y su hijo Ricky (un joven peculiar que gusta de filmar con su cámara casi todo lo que ven sus ojos) la película aborda también temas como la homosexualidad, el comportamiento fascista, la autocompasión, los complejos y las drogas.

Desenlace

Debido a una serie de acontecimientos que no mencionaré Lester decide que todavía puede elegir como quiere vivir y comienza a pensar por sí mismo y a luchar por su propia superación tratando de liberarse de los estándares sociales que le están esclavizando.

Lester contento en la oficina

“Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo. Hoy es el primer día del resto de mi vida. Lester.”

Por medio de Ricky (y su relación con Jane) la película trata de mostrarnos la belleza que existe en la vida y de como los pequeños detalles son más hermosos de lo que solemos apreciar y valorar. No solo se trata de mirar sino que tenemos que atravesar las capas de realidad que nuestra mente nos muestra para ver la esencia de las cosas. En la escena que comparto a continuación se plasma de manera perfecta este modo de sentir.

Otro planteamiento que hace es un mensaje un poco abstracto sobre nuestro desempeño por el mundo. Puede que, después de todo, haya más vida después de la muerte. En ese caso, esta vida no es más que un suspiro, un chasquido de dedos, y darnos cuenta de lo que hemos aprendido, la tranquilidad de haber hecho ‘algo’, es lo que prevalece.

Al final de la película y desde el ‘más allá’ Lester nos transmite una última lección:

“Cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo, a veces siento como si la contemplase toda a la vez y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar, pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. No tienen ni idea de lo que les hablo seguro, pero no se preocupen, algún día la tendrán.”

Mensajes de American Beauty

• Vivimos en una sociedad profundamente hipócrita sometidos a una serie de preceptos y convenciones sociales que nos oprimen y nos inducen a la falsedad y la mentira.

• Sacrificamos y reprimimos nuestros instintos naturales y hasta nuestras necesidades más básicas, si pensamos que no hacerlo nos dejará a merced del ‘que dirán’ y nos expondrá ante la crítica de los demás.

• Tenemos un miedo atroz a enfrentarnos a esta realidad cruel y despiadada a pesar de que esta forma de vida nos genera ansiedad, desesperación, angustia, inseguridades, complejos, frustración, apatía, autocompasión. Todo ello contribuye a que sintamos que tenemos una existencia miserable y vacía.

• La belleza nos rodea, está por todas partes. Existe en las grandes cosas y en los pequeños detalles solo que no podemos apreciarla porque estamos ciegos por el deseo y la desesperación.

• Lo que realmente importa en la vida es haber ‘vivido’, haber hecho ‘algo’ en el sentido de haber tenido el coraje de hacer lo que realmente queríamos hacer y no lo que los otros esperaban que hiciéramos.

Lecciones de American Beauty

• Podemos rebelarnos contra lo que nos oprime y luchar por ser reales para obtener lo que realmente deseamos, aunque eso nos cueste romper con todo lo que conocemos y nos exponga al juicio de los demás.

• No conviene esperar a que la desesperación sea el principal motivador del cambio. Si es así habremos desperdiciado gran parte de nuestra vida al estar sometidos a nuestros miedos e inseguridades.

• La belleza está siempre presente y es la esencia de las cosas y de las personas. Podremos verla si nos quitamos la venda mental que nos ciega y comenzamos a mirar con los ojos del alma. No la pienses. SIÉNTELA.

• Expresa lo que quieres y lo que sientes sin miedo a los juicios (propios y ajenos). La felicidad más plena y duradera se esconde tras el hecho de dejarte ser como quieres ser a pesar de todo y de todos.

Bronnie Ware, una enfermera australiana, publicó un libro en el que habla de los cinco principales arrepentimientos de la gente antes de morir basándose en los comentarios de sus propios pacientes cuando se encontraban al borde de la muerte. El primero de ellos era:

“Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los demás esperaban que hiciera.”

No esperes a que la vida te mate.

MATA TU VIDA.

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?