Puño con logo

No tengo dudas acerca de que, en alguna ocasión en nuestras vidas, todos hemos tenido lo que llamamos remordimientos de conciencia, lo cual significa que algo que hemos dicho, hecho, o incluso pensado, entraba en contradicción directa con uno o varios de nuestros valores fundamentales.

«La conciencia es la voz interior que nos avisa de que alguien puede estar mirando. Henry Louis Mencken». 

Dicen que los remordimientos se manifiestan en un estado interno que se caracteriza por la intranquilidad, el desasosiego y la ansiedad, yo añadiría también el cabreo y el resentimiento, y son precisamente estas emociones las que te están diciendo que no hemos respetado nuestras propias normas y que debemos hacer algo para solucionarlo (arrepentimiento).

Dependiendo de nuestra personalidad, y de nuestra forma de afrontar los problemas, la ansiedad que nos genera el remordimiento puede desaparecer con el tiempo o ir en aumento, aunque la importancia de estos remordimientos de conciencia depende mucho más de la interpretación que hacemos de los hechos que de los hechos en sí mismos.

La conciencia es el mejor indicador de si estás siendo o no fiel a tus valores.

Los Valores y su influencia

Los valores son las creencias personales e individuales que sostenemos en relación con lo que nos parece importante. Son nuestros sistemas de creencias sobre lo justo y lo injusto, sobre lo bueno y lo malo. La base sobre la que se sustenta todo lo referente a nuestra moralidad.

Si no somos congruentes con nuestros valores no nos sentiremos realizados por muchos objetivos que logremos alcanzar. Los valores rigen nuestro estilo de vida y determinan como reaccionamos ante cualquier experiencia vital. Son clave para predecir nuestra conducta, nuestras emociones, y también las de los demás.

Como creencias que son, proceden de las mismas fuentes que estas, y no en pocas ocasiones pueden venir de nuestros padres, de nuestra educación, de los amigos y compañeros, de los héroes que idolatramos. Puede que nos hayan sido impuestos o que los hayamos adoptado copiándolos de las personas que admiramos.

Si queremos comunicarnos eficazmente con los demás hemos de saber qué es lo que más les importa y esta información nos la proporciona la escala de valores por la que se guían.

Para satisfacer nuestras necesidades y las de otras personas debemos entender las jerarquías que intervienen en nuestras interacciones. Para comprenderlas, lo primero que hay que hacer es definirlas.

Escala de Valores

No todos los valores tienen la misma relevancia. Existe lo que se llama escala de valores en la que unos valores están por encima de otros en cuanto a importancia.

Todos tenemos un valor supremo que se corresponde con lo que más deseamos en cualquier situación. Puede ser la libertad, el amor, el respeto o la seguridad pero uno ocupa una posición relativa superior a la de todos los demás.

A la hora de determinar nuestra escala de valores hemos de tener en cuenta dos factores fundamentales:

El contexto en el que nos desenvolvemos. Tanto el tipo de valores que manejamos como el orden que estos ocupan en la escala puede variar en función de la situación. Por ejemplo, en el ámbito de las relaciones, yo distingo entre sentimentales, de amistad, familiares o laborales. Por ello he determinado una jerarquía de valores diferente para cada una de ellas.

• La definición, es decir, el significado que tiene cada valor para nosotros. Cada persona puede tener un concepto específico y único. Puede que ‘afecto’ no signifique lo mismo para ti que para mí. Igual pasa con el resto de valores, de ahí la importancia de definir lo que significan para cada uno.

En mi caso, en el contexto de las relaciones sentimentales, yo manejo los siguientes valores en orden de importancia:

  1. Respeto: Tolerancia, reconocimiento y consideración de las actitudes y creencias ajenas.
  2. Sinceridad: Honestidad, verdad.
  3. Comunicación / Comprensión: Capacidad de entendimiento y empatía.
  4. Afecto: Sentimiento de cariño hacia una persona.
  5. Atracción / Pasión: Interacción física. Sexo.
  6. Libertad: Grado de independencia dentro de la relación.
  7. Respaldo: Apoyo, refuerzo, impulso.
  8. Unidad espiritual: Coincidencia de creencias acerca de la realización personal.

El respeto es el factor común a todas mis escalas de valores en cualquier contexto. Es mi valor supremo ya que aparece siempre en primer lugar.

Los valores, por la importancia que les concedemos, tienen un gran poder emocional. Ningún lazo entre personas es más fuerte que la unión alrededor de sus valores más elevados. Por ello será mucho más fructífera una relación con alguien que tenga una escala de valores similar que no con alguien que la tenga diferente. A mayor coincidencia mayor conexión, puesto que lo que consideramos importante será lo mismo para ambos.

La jerarquía de valores es el mejor mapa posible acerca de lo que necesitamos y de lo que nos hará reaccionar.

Conflictos de Valores

Muchos tenemos conflictos de valores. Queremos hacer grandes cosas pero también descansar y relajarnos. Trabajar en nuestros proyectos y a la vez estar con nuestros seres queridos. Deseamos seguridad pero al mismo tiempo riesgo y adrenalina.

Cierta medida de conflicto es inevitable y además es positiva porque enriquece nuestras vidas. Un determinado grado de incongruencia o incoherencia forma parte de la naturaleza del ser humano.

Lo más importante si lo que queremos es superar estos conflictos es ser conscientes de ellos y comprenderlos. Para ello es necesario e imprescindible saber lo que uno quiere en cada momento. Conocer cuales son nuestros valores y la jerarquía de los mismos. Ser más conscientes de hacia donde nos movemos. Si nuestro comportamiento no armoniza con nuestros valores, para resolver el conflicto hemos de ser flexibles y cambiar nuestra conducta.

Como los valores son un tipo de creencias, el procedimiento para cambiar éstas puede resultar igual de eficaz con ellos. Te hablo de esto aquí.

Y ya no me queda más que decirte salvo…

Sé Valiente, respeta tu Valor.

[Foto tomada en un hotel de Mallorca. El logo tras el puño estaba impreso en las cortinas de la ducha. Lo valiente, en este caso, no fue sobrevivir a aquella experiencia, lo valiente va a ser conseguir que no vuelva a repetirse.]