Vivo solo y normalmente tengo puesta la televisión mientras cocino mis mejunjes (y después intento comérmelos). Desde hace un tiempo estoy tratando de desintoxicarme de la desinformación que nos proporcionan los noticiarios televisivos. Todavía no me he acostumbrado a comer en silencio y centrado (estoy en ello), por eso busco algún canal que me proporcione algo diferente a las habituales noticias, debates, programas chorras y demás.

Espiral de pinchos

“Los que niegan la libertad a los demás no se la merecen ellos mismos. Abraham Lincoln.”

Hace un par de días puse La 2 y me encontré con la reemisión del programa Documentos TV – Voces prohibidas. Trata sobre las restricciones a la libertad de expresión que todavía existen en muchos países (91 según Amnistía Internacional) y  destaca la labor de tres mujeres que, con mucha valentía y haciendo uso de internet, han conseguido iniciar pequeñas revoluciones en sus países.

Puedes verlo aquí.

Mientras lo veía se me puso un nudo en la garganta y tuve que dejar de comer, y reflexionando sobre ello pensé que algo que me emocionaba tan profundamente merecía ser expuesto en esta página.

Admiro mucho la valentía y considero que es enormemente positiva en la mayoría de los casos así que voy a tratar de predicar con el ejemplo y ser especialmente valiente, exponiéndote lo que pienso y siento de la manera más honesta posible. Creo que de esta forma cualquier tipo de relación se enriquece volviéndose más sana y alcanzando un mayor grado de empatía y confianza.

Volviendo al documental, más allá de las causas que defienden estas mujeres, de los diferentes puntos de vista que podamos tener acerca de estas causas o de las manipulaciones y sesgos informativos de quién elabora el reportaje (y por supuesto dejando de lado cualquier tipo de fundamentalismo ya sea religioso o ideológico), lo que a mí me llega es la entrega, el coraje y el valor de sus protagonistas y de todos aquellos que luchan por lo que creen justo.

Tanto si lo que les empuja es la necesidad, el miedo o la desesperación como si lo hacen por pasión, rebeldía o generosidad, son para mí un ejemplo de los más altos valores que puede atesorar un ser humano.

Me identifico sobremanera con estas personas porque desde pequeño yo mismo he cultivado actitudes similares, las cuales, unidas a mis experiencias, han ido generando y consolidando mi ‘forma de ser’.

Algunos lo llaman ‘ser un rebelde’, ‘llevar siempre la contraria’ o ‘ser un rebuscado’.

Yo prefiero verlo como arrojo, espíritu crítico y ansia por descubrir y comprender.

Hasta ahora nunca me ha resultado sencillo hablar sobre mí ni expresar mis sentimientos. Puede que no supiera aprender o puede que no supieran enseñarme. Hoy sin embargo voy a hacerlo, porque ya no soy esa persona y porque quiero demostrarlo.

Hace unos cuantos años, reflexionando sobre mi infancia, escribí:

“Hubo un tiempo, cuando todavía era un niño, en que las cosas no fueron fáciles. En realidad ni lo fueron ni lo son.
Caminaba a diario varios kilómetros para ir al colegio donde no era una excepción recibir castigos físicos.
Por entonces todo, o casi, tenía que hacerlo por mera dictadura e imposición.
Tenía padre y madre en casa y unos cuantos más en el colegio, a cada cual más estricto y exigente con sus cobardes creencias.
Ante ninguno quise nunca doblegarme pero esto, al contrario de lo que pueda pensarse, me hacía sentir sumamente desgraciado y poco orgulloso.

Por las noches compartía cama con mi hermano mayor porque en casa no había calefacción y, a pesar de existir una habitación vacía, ésta resultaba demasiado fría y húmeda como para dormir en ella.
Recuerdo con bastante claridad las noches que yací tirado en la alfombra de al lado de la cama, aterido de frío; unas veces por no ser lo suficientemente fuerte, otras, simplemente por orgullo y visceral repulsión.
En algún momento la costumbre llegó a hacerme creer que necesitaba sentirme desgraciado para seguir adelante.
Nunca hubo quejas, ni confesiones, ni sentimientos liberados, tampoco cariño, empatía o comprensión. Solo sufrimiento, rabia, rencores y, por qué no confesarlo, odio y asco.
De esta manera, piedra sobre piedra, fue modelándose mi personalidad. Ahora todo forma parte de mí pero, lejos de perjudicarme, soy capaz de rescatar esos recuerdos y comprenderlos como entonces no podía.
Ya no me importa si aquello fue doloroso, cruel o injusto, porque ahora sé que lo realmente importante es comprender que lo que ha sido, es y será, se convierte en lo que tú quieres, cuando así lo deseas.”

Éstas honestas y emotivas palabras son mi pequeño homenaje para todas las mujeres que se arriesgan levantándose, peleando y desafiando todo aquello que las aliena y discrimina. Y en general, para todas y todos los valientes que luchan por sus ideales y por lo que creen necesario, bueno y justo.

Voces Prohibidas

• Yoani Sánchez (Cuba) [Su web – Su Twitter]

Yoani Sanchez

“Mi hijo ha sido el incentivo principal. Pensar que un día me pregunte ¿que es lo que hiciste para cambiar las cosas? y yo no tenga nada que responderle; ese miedo me ayuda a hacer todo lo que estoy haciendo.”

“La vida nunca vuelve a la normalidad. No retorna a ese momento antes de la tragedia.”

“La represión y el miedo se han convertido en elementos inseparables de nuestras vidas.”

“Las revoluciones no duran medio siglo. Terminan por devorarse a sí mismas y excretarse en autoritarismo, control e inmovilidad. Fallecen por querer mantenerse sin cambiar. Nada logrará sacar la Revolución del panteón, hacerla volver a la vida. Déjenla descansar en paz y comencemos pronto un nuevo ciclo: más breve, menos altisonante, más libre.”

• Farnaz Seifi (Irán)  [Su Twitter]

Farnaz Seifi

“Las voces de las mujeres se oyen cada vez más y sus manos son cada vez más fuertes. En esta batalla desigual, la victoria solo podrá ser de las mujeres que, con sus manos vacías y su firme determinación, y a pesar de todas las amenazas y las infinitas prohibiciones, anhelen la libertad y la imaginen con los colores más bellos.”

“Ejecutar a un dictador no significa que los demás dictadores vayan a aprender la lección. Es la triste verdad. Estamos cansados de ese espejismo. Nunca aprenderán. El poder los deja ciegos y sordos. Los dictadores no atienden a razones.”

“Quienes detentan el poder mediante las cadenas saben muy bien que no pueden triunfar sobre la dicha y el amor humano, ni reprimir una mente libre. Los perdedores son bien conscientes de ello; más que nosotros. La lucha continúa.”

 Zeng Jinyan (China)  [Su web  Su Twitter]

Zeng Jinyan

“Cuando me levanto cada noche para dar de comer a mi bebé me asustan los ruidos que hacen los policías al otro lado de nuestra puerta. ¿Volveremos a ser libres algún día?. ¿Como mantener nuestra dignidad?. Esta cruel realidad sin esperanzas inunda mi corazón de espanto y dolor.”

“Sé lo que significa no tener libertad. Nuestra situación es desesperada. Espero que el progreso tecnológico sirva para traer la paz a la humanidad y no para aumentar su sufrimiento. Mi teclado es lo único que me ayuda a sobrellevar la pena y la indignación.”

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[La foto de portada representa la espinosa espiral de dolor y sufrimiento que muchas personas han de atravesar simplemente por el hecho de haber nacido en una determinada parte del mundo.]

Descubre el valor de ser auténtico para alcanzar una vida con sentido y propósito.

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes.

¿Te atreves a subir a este barco?