En esta nueva entrega de mi viaje a Tokio voy a compartir contigo toda una serie de curiosidades que pude observar en esta ciudad y plasmar en imágenes usando la cámara de mi pequeño móvil.

Bahía de Tokio de noche

[Bahía de Tokio]

01. Pasillos del metro desiertos: Es muy impresionante pasearse durante el día por el metro de Tokio, saturado con miles de personas que se mueven con intenso frenesí, pero aún lo es más ver esos mismos pasillos desiertos a altas horas de la madrugada. En mi cabeza la imagen del vacío se rellenaba con los miles de halos fantasmas de personas que ya no estaban. La sensación fue realmente única y no, no estaba borracho; bueno…no del todo.

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02. Barreras antisuicidios: En Tokio se producen decenas de miles de suicidios cada año (32.845 en el 2009 según el gobierno) y muchos de ellos se producen en las vías de metro; por eso las autoridades han puesto medidas disuasorias que consisten en unas barreras sólidas que dificultan el acceso a las vías. Puedes encontrar más información acerca de esto aquí.

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03. Caracteres occidentales: Todos los paneles informativos del metro están rotulados en japonés y en inglés, algo sumamente útil para los que no entendemos los símbolos nipones y no queremos acabar bajándonos en el Monte Fuji.

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04. El avisador: En muchas estaciones de tren podemos encontrarnos con este personaje que, con un micrófono en una mano y un pañuelo rojo en la otra, se encarga de avisarte de la llegada del tren y otros detalles, o eso supongo porque no le entendí nadita (le pedí el micro para cantar una de Manolo Escobar pero se resistió el condenado y tampoco accedió a sacarse una foto conmigo haciéndonos unos calvos).

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05. Reunión normativa: Aquí podemos ver una congregación infantil en la que dos tipos trajeados les enseñan a los niños como se debe gestionar la privacidad en Facebook (aprende Cocran); si bien es cierto que  alguno de ellos parece demostrar un interés bastante bajo por la charla (observa al que mira con estupor la entrepierna de la chica del sombrero).

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06. Respetando las normas: En los probadores de ropa de cualquier tienda el calzado se queda fuera como norma. Vaya susto que me dio el fulano que empezó a soltar improperios y a señalarme los pies cuando me vio sin descalzar dentro de uno (al principio pensé que lo hacía porque se me habría salido la flauta pero luego me di cuenta de que hasta los pies no me llegaba).

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07. El perro del hortelano: No pude evitar sonreír cuando descubrí que lo que iba dentro de un carrito de bebé no era un adorable ser humano sino una autentica ‘hija de perra’ (y por encima vestido con bastante más estilo que yo).

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08. Colapso: Eso es lo que estuve a punto de padecer cuando, pensando en donde iba a comer, presencié la cantidad de congéneres que se hallaban en las calles de Harajuku. Una hora después acabé en una especie de burguer comiendo carne de no se qué y bebiendo cerveza de no sé donde (no tomé postre).

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09. Alta tecnología culinaria: En un restaurante me encontré con esta especie de pantalla táctil donde lo único que entendía eran los números por lo que pasé al método tradicional de señalar con el dedo y relamerme como las vacas diciendo ‘”mmmmm, this for me” para tratar de convencer a la camarera de que o me traía el plato o me la comía a ella.

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10. Arte en el restaurante: Muchos escaparates de los restaurantes exponen sus platos en forma de réplicas exactas hechas de plástico de lo que podemos encontrar en su carta. Son tan apetecibles que en el que te muestro, uno de los camareros salió para avisarme de que podría resbalar si seguía babeando como si el lobo del cuento hubiese visto a caperucita agacharse para mear.

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11. Al rico churro: Impactado me quedé cuando vi este puesto callejero con churros del tamaño del pito de Rasputín. Pedí uno para probarlo y no podría decir si me estaba comiendo un churro o una réplica de plástico del grandioso (y religioso) pito.

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12. Con la comida no se juega: Eso pensé al ver a estos tokiotas comiendo de cara a la pared en la misma postura en que a mí me castigaban en el colegio (les faltaban los brazos en cruz). Me dieron ganas de empezar a repartir collejas pero me había dejado el puño americano en el hotel.

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13. El reino de los Frikis: Este es el barrio de Akihabara, reino de la tecnología y donde también se encuentran decenas de tiendas y comercios dedicados a los videojuegos y a los comics manga. Era domingo y prohibieron el tráfico para dejar que los frikis fuésemos los amos de la calle (mi expresión ojiplática se identificaba a la perfección con la fijación japonesa por los ojos infantiles).

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14. Aliennación: Ubicación: barrio de Shibuya; Hora: 7 de la tarde; Situación: comprometida; Estado: soltero pero bien acompañado. Vaya preguntitas ¿pero a ti que te parece?.

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15. En las alturas:  Esta es la vista que se tiene desde el mirador de 360º del Tokyo Metropolitan Government Building (ayuntamiento en español) situado a unos 200 metros de altura. En la parte izquierda puedes observar un edificio con tres torres escalonadas que creí que pertenecían al hotel Hyatt donde se rodó la película ‘Lost in traslation‘. Solo después de hora y pico recorriéndolo en busca del vestíbulo para inmortalizar el hotel conmigo (que uno tiene su orgullo), caí en la cuenta de que a Scarlett Johansson no le importaría que me hiciese una foto de mi trasero apretando nalgas y se la mandase por email como símbolo de que me pasaba por allí mismo lo de babear por donde ella había paseado sus excelsas curvas (mentiraaaa).

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Bueno, por hoy he terminado. Espero que hayas disfrutado del paseo tanto como yo lo he hecho soltando paridas (estoy totalmente seguro de que quién más se ha descojonado c’est moi).

Ahora, si me disculpas, me voy a cambiar de calzones porque soy tan cachondo que noto un poco de humedad por ahí abajo (¿la has pillado? 😉 ).

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?