Mi historia para la esperanza tuvo un punto de inflexión hace un par de años. Fue entonces que viví una experiencia inolvidable al encontrarme y convivir durante nueve días con personas que hasta entonces eran totalmente desconocidas para mí. Durante ese tiempo compartimos conocimientos y experiencias, inquietudes, sentimientos, miedos, alegrías, preocupaciones y proyectos, pero sobretodo nos regalamos lo que realmente nos hace únicos: nuestra humanidad.

Historia para la esperanza

Recuerdo que, en el camino de regreso a casa, paré a comer en un restaurante de un centro comercial. Me sentía realmente bien y mi cara reflejaba satisfacción y bienestar. Saludaba a todo aquel que se cruzaba conmigo con amabilidad intentando hacerles partícipes de esas sensaciones que me inundaban.

Cuando terminé de comer y me dispuse a pagar esta fue la conversación que tuve con la chica de la caja:

Yo: Hola, ¿qué tal estas? (sonrisa).

Ella: Bien, deseando terminar ya.

– ¿Sabes?, yo también estoy realmente cansado pero hacía mucho tiempo que no me sentía tan feliz.

– Qué bien ¿y eso?.

– Porque cansa mucho aprender a ser mejor persona (sonrisa).

– Caray, ojalá todos pudiésemos decir lo mismo.

– En realidad puedes porque me alegro mucho de estar hablando de ello contigo (sonrisa).

– Gracias, yo también me alegro (sonrisa).

– He de irme pero no quiero hacerlo sin pedirte algo porque sé que, si no lo hago, me arrepentiré profundamente.

– Claro, dime.

– ¿Me dejas darte un abrazo?

Su rostro se iluminó, salió de detrás del pequeño mostrador de recepción y nos abrazamos unos segundos durante los cuales me susurró al oído:

– Muchas gracias, has aprendido muy bien.

Sentí una gran satisfacción y un escalofrío de emoción recorrió mi cuerpo. La miré a los ojos con toda la generosidad de que fui capaz, le dí un beso en la mejilla y me fui.

Esta es una de esas ocasiones en las que te escribo desde el sentimiento y es a través de estas palabras que te muestro como siento. Espero de corazón que leerlas te sirva para sentirte igual de bien que me hace sentir a mí el escribirlas.

Había preparado una introducción totalmente diferente para la publicación de hoy pero he decidido contarte todo esto porque me parece que tiene mucho que ver con lo que voy a compartir contigo, y porque me apetecía hacerlo, es una gran razón ¿no crees?

Ahora sí, esto es lo que tenía preparado.

En mi anterior publicación mencionaba que existen imágenes que reflejan con increíble belleza la naturaleza más noble de las acciones humanas pero me decanté por compartir otras que son capaces de reflejar nuestro lado más oscuro.

Hoy sin embargo voy a dedicar este rinconcito de internet a esas acciones humanas que a veces se nos olvidan porque nos vemos rodeados de dolor y frustración, lo que hace que nos centremos demasiado en lo que nos hace daño y no alcancemos a ver todo lo bueno de que somos capaces.

Historia para la Esperanza

Soldado alimenta gatito

Año 1952 – Guerra de Corea

Frank Praytor, corresponsal de guerra de la Marina de los Estados Unidos, cuida de un gatito huérfano después de haber muerto su madre a causa de un disparo efectuado por otro soldado. El gatito sobrevivió y fue adoptado y llevado por Praytor a USA.

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Flower Power

Octubre de 1967 – Washington, USA

El Flower Power fue un movimiento hippie que nació en California en 1966 para protestar en contra de la Guerra de Vietnam. Proclamaba la no violencia y en sus manifestaciones utilizaban globos y flores de todos los colores como símbolos representativos.

El 21 de octubre de 1967 este movimiento organizó una marcha en Washington hacia el Pentágono, donde les fue impedido el paso por un contingente de 2500 soldados armados de la Guardia Nacional. Como no les dejaron pasar los manifestantes decidieron, como acto simbólico, colocar una flor en los cañones de los fusiles de los soldados.

Uno de estos momentos fue inmortalizado por el fotógrafo Bernie Boston del desaparecido periódico Washington Star. Posteriormente se supo que el muchacho de la foto se llamaba George Harris, un joven neoyorquino de 18 años que se encontraba de paso hacia San Francisco, y que voluntariamente se unió a la marcha.

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Terremoto de Japón

Marzo de 2011 – Japón

El 11 de marzo de 2011 tuvo lugar en el pacífico el llamado terremoto de Japón. Con una magnitud de 9 grados en la escala de Richter se convirtió en el quinto más potente desde que existen registros, y provocó un posterior tsunami con olas de hasta 40 metros de altura. Duró unos 6 minutos y causó unos 20.000 muertos.

Después de que el terremoto se hubo calmado, los equipos de rescate llegaron a las ruinas de la casa de una mujer joven y vieron su cadáver a través de las grietas. La mujer se encontraba arrodillada con su cuerpo inclinado hacia adelante. La casa se había derrumbado sobre su espalda y su cabeza.

El líder del equipo de rescate utilizó sus manos para pasar a través de las estrechas grietas y buscar en el pequeño espacio debajo de la mujer muerta. Había un niño de tres meses envuelto en una manta de flores bajo el cuerpo de la madre. Cuando su casa se cayó, ella utilizó su cuerpo para hacer una cubierta y proteger a su hijo.

Sacaron al niño y, al abrir la manta, vieron un teléfono móvil con un mensaje de texto en la pantalla que decía: “Si pudiste sobrevivir, debes recordar siempre que te amo.”

[La imagen no se corresponde con la historia que acabo de narrar sino que trata de ilustrarla. Lo que ves es un rescate efectuado en la ciudad de Panzhihua, en el sur de Sechuan, China]

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John Gebhardt duerme con una niña herida de guerra

Año 2006 – Guerra de Afganistán

La familia entera de la niña de la imagen fue ejecutada por los talibanes en Afganistán. Trataron también de asesinar a la niña disparándole en la cabeza pero sobrevivió. Fue cuidada en un hospital y las enfermeras constataron que solo se calmaba en los brazos del sargento John Gebhardt, por lo que éste pasó varias noches con ella en brazos durmiendo en una silla.

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Policía regala botas a mendigo

Noviembre de 2012 – Nueva York, USA

El agente de policía Larry DePrimo, que se encontraba vigilando Times Square (Nueva York), observó que un mendigo sentado en el suelo estaba descalzo. Se dirigió a una tienda de calzado y compró unas botas y unos calcetines que ofreció al hombre. El momento fue captado por una turista con la cámara de su móvil.

El oficial lo relataba así en una entrevista: «Hacía mucho frío fuera y todos pudieron ver las ampollas que este hombre tenía en los pies; yo llevaba dos pares de calcetines y aún tenía frío». Se acercó y habló con él para descubrir el número que calzaba, tras lo cual acudió a una zapatería ante el asombro del dependiente.

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John acuna a su perro

Año 2012 – Lago Superior, USA

La historia comenzó cuando John Unger adoptó a Schoep, un cachorro de ocho meses. El perro había sido golpeado por sus anteriores dueños y recelaba de los humanos, pero Unger consiguió su cariño aunque tardó ocho meses en hacerlo. Tras la ruptura con su pareja Unger entró en una depresión y él mismo ha reconocido que en determinados momentos de su vida estuvo tentado de suicidarse, pero que gracias a Schoep salió adelante.

En el momento de la foto, con 19 años, quien tenía problemas era Schoep. El perro sufría artritis y sus huesos le provocaban dolores a diario. Unger descubrió que bañándole en el lago, aprovechando la cálida temperatura de sus aguas en verano, aliviaba el malestar de su perro y lograba que durmiese. La fotógrafa Hannah Hudson capturó con esta imagen uno de esos momentos.

La historia saltó de periódico en periódico y a facebook y, de esta manera, comenzaron a llegar donaciones. Gracias a ellas Schoep fue tratado en el Bay Area Animal Hospital. La Fundación Schoep’s Legacy alcanzó más de 25.000 dólares en donaciones desde que se publicó la foto y el perro pudo mejorar mucho su calidad de vida.

El pasado 15 de junio Schoep cumplió 20 años.

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Meghan Vogel ayuda a rival

Año 2012 – Ohio, USA

La atleta Meghan Vogel, de la escuela secundaria West Liberty-Salem de Ohio, al ver que una de las participantes, Arden McMath, no podía seguir porque las fuerzas parecieron abandonarla en el último tramo de la carrera, no dudó en dar la vuelta y ayudarla hasta llegar a la meta, ante el aplauso y la ovación de las demás atletas y el público en general.

Este gesto, que pudo costarle a las dos atletas la descalificación de la prueba, no fue castigado por los jueces de la carrera toda vez que tanto McMath como Vogel terminaron sin sumar ningún punto en las posiciones decimocuarta y decimoquinta (penúltima y última), lo cual no afectaba a la clasificación general de la carrera de medio fondo, de 3.000 metros lisos.

Es un honor. Solo pensé que estaba haciendo lo correcto y creo que otros hubieran hecho lo mismo. Ayudarla a llegar a la meta fue mucho más gratificante que ganar el campeonato estatal”, declaró al Daily News la joven atleta protagonista de este acto de altruismo.

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Minusválido en concierto de rock

Año 1991 – Concierto de Rock en Moscú

En un concierto de Rock del grupo Korn, celebrado en Moscú, algunos de los asistentes sostienen a un discapacitado en silla de ruedas para que pueda disfrutar del evento.

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En todas estas historias de esperanza queda de manifiesto la enorme generosidad y compasión que atesora el ser humano, y voy a compartir contigo otra más que he encontrado que también refleja sobremanera estos dos grandes valores:

“Una niñita llamada Liz sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quién había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.
El doctor explicó la situación al hermano de  la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Dudó por solo un momento antes de decir con un gran suspiro: sí, lo haré si eso salva a  Liz.
Mientras la transfusión se realizaba, él estaba acostado y sonriente en una cama al lado de la de su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña. Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: ¿a qué hora empezaré a morirme?.
Siendo solo un niño, no había comprendido al médico; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana y aun así se la daba.”

Como último regalo ahí va un vídeo que he encontrado sobre la generosidad.

¡Hoy no podrás decir que no tienes esperanza!.

 

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?