Es posible que exista alguna persona que no desee ser feliz pero yo no la conozco. Si tú conoces a alguien házmelo saber, estaré encantado de preguntarle por sus razones. En general la felicidad, en sus infinitas formas, nos permite disfrutar más de la vida haciéndola más satisfactoria consiguiendo que seamos más sociables, altruistas, amables y generosos, y contribuyendo con ello a mejorar nuestros lazos y relaciones, tan necesarios para llenar nuestro corazón.

Felicidad

Si buscas fórmulas o recetas para ser más feliz encontrarás todas las que quieras y alguna más, otra cosa es que te funcionen.

Yo considero que la poción mágica está dentro de uno mismo, aunque lo complejo está en averiguar sus ingredientes y saber como combinarlos para que el plato resultante tenga un buen sabor.

Todos experimentamos sucesos desagradables y pasamos por experiencias traumáticas a lo largo de nuestras vidas o, sencillamente, nos sentimos mal sin que nada aparentemente especial haya sucedido.

Normalmente tanto la voz popular como la de la psicología, sugieren que la mejor forma de superar estos baches es compartir el dolor con los demás. En mi caso, debido a mi forma de ser, no es algo que haya practicado mucho y, cuando lo he hecho, tampoco me ha servido demasiado, por eso voy a hablarte de cosas que sí me funcionan.

Escribir

Escribiendo esto estoy poniendo en práctica esta estrategia ya que en este instante no me siento demasiado bien. Y aunque pueda parecerte un poco contradictorio que te hable sobre la felicidad desde fuera de ella, en realidad es la mejor forma de probar mis argumentos.

Normalmente me cuesta un mundo… o dos, pedir ayuda, decir que estoy mal y que necesito compañía o comprensión, por eso mi angustia se canaliza mejor escribiendo palabras que dejen salir los sentimientos haciendo que pesen un poquito menos.

Escribir me ayuda a profundizar en la comprensión y en la expresión de mis emociones, a darles una estructura y un sentido, a buscarles una explicación y una salida, actuando como un desahogo.

Es como si me escribiese a mi mismo para averiguar lo que me ocurre, y para decirme que todo está bien y que no pasa nada, que me comprendo. Viene a ser parecido a hablar con otra persona con la ventaja de que, de esta forma, me aseguro que el otro sabe como me siento porque soy yo mismo.

¿Un poco raro?… puede.

Me he preguntado muchas veces si compartir no solo lo que sé, sino también lo que siento, puede realmente ayudar a alguien, y he llegado a la conclusión de que sí, de que puede.

En primer lugar me ayuda a mí mismo por lo que te acabo de contar, y en segundo lugar he podido comprobar la alta identificación que produce escribir con honestidad y exponiéndome.

Nos gusta reconocernos en los demás, saber que nuestras dificultades son las de otros, y en el fondo, que tenemos las mismas o muy parecidas necesidades.

Supongo que la expresión “a corazón abierto” se refiere a esto, y cuando la pongo en práctica es tan liberador que hace que me pregunte por qué no siempre tengo el valor para hacerlo.

En realidad conozco la respuesta pero eso no hace que deje de hacerme la pregunta cada vez que fracaso.

También he comprobado que si buscas obtienes y que si das recibes, ¡y menos mal! porque a mí lo que me cuesta es pedir.

Puede que escribir este blog tenga algo que ver con ello, y que sea como mi plataforma de recepción. A través de él estoy creciendo y acercándome un poco más a como quiero ser, y eso ya es un gran regalo. Tú eres un gran regalo, y si todo esto tiene algún sentido es por que estás ahí y ME LEES (con mayúsculas porque no solo lees lo que escribo, me lees a mí). 

Bueno, creo que me he desviado un poco del tema principal. He empezado hablándote de la felicidad y ya no sé lo que te estoy contando; es lo que tiene escribir sin un guión predefinido y dejándose llevar. Vuelvo al hilo.

Ya te he hablado de que escribir me ayuda a sentirme mejor y a aflojar la presión de mis sentimientos cuando me encuentro mal y eso mismo estoy consiguiendo ahora. No sé si me está acercando a ser más feliz pero lo que sí hace es alejarme de ser más infeliz. Con eso me vale.

En mejores circunstancias escribir también me resulta satisfactorio porque me gusta hacerlo y lo disfruto. No solo me sirve para canalizar mis emociones dañinas, sino que también me genera emociones positivas. Especialmente cuando creo que lo que escribo va a servir para ayudar a alguien, lo cual me lleva al siguiente punto.

Gratitud, Generosidad y Amabilidad

Otra de las cosas que me ayudan es cultivar la gratitud.

A medida que pasa el tiempo solemos acostumbramos a todo lo que tenemos, y por este motivo todas esas cosas que seguro son magníficas para otros, desaparecen de nuestra mente como si ya no tuviesen valor para nosotros.

Por eso expresar gratitud hace que se nos “refresque la memoria”, y contribuye a valorar lo que tenemos y a relativizar nuestros problemas y carencias. Y no solo gratitud hacia las posesiones, sino también hacia las personas que forman parte de nuestras vidas.

A veces, cuando estoy haciendo cualquier cosa me paro, respiro profundamente para sentir la vida, miro a mi alrededor y me digo a mi mismo lo bien que estoy, lo mucho que tengo, y lo orgulloso que me siento por lo que he conseguido, y por ser capaz de darme cuenta de ello. Eso me reconforta.

La generosidad y la amabilidad son otras dos cualidades que trato de fomentar siempre, porque me hace sentir muy bien ayudar y alegrar a otras personas, y porque considero que es mejor dar que recibir.

Creo que soy más feliz después de dar a los demás, incluso los regalos más sencillos, como pueden ser un saludo, una sonrisa o un simple gracias. Y cuando lo haces desde un nivel que está situado por encima de la correcta educación, de forma honesta y sentida, eso marca la diferencia.

Experiencias

Otra de mis factores de felicidad son las experiencias.

El efecto de las posesiones materiales se va difuminando una vez las tenemos, sin embargo el de las experiencias suele perdurar. Además, nuestra memoria se distorsiona fácilmente con el tiempo, borrando lo malo para quedarnos con lo bueno por lo que, lo que no haya sido tan bueno, tiende a ir desapareciendo de nuestros recuerdos.

Las experiencias también promueven uno de los comportamientos más eficaces para generar felicidad: pasar tiempo con otras personas. Tanto mientras vivimos la propia experiencia como cuando se la contamos a alguien. Casi cualquier cosa resulta mucho más satisfactoria cuando se disfruta en compañía ¿no crees?.

Por eso mi recomendación es que gastes tu dinero en experimentar lo que más te guste. Ya sea viajando, yendo a un concierto, haciendo una excursión o haciendo cualquier deporte…¡lo que sea!

Cualquier cosa que te haga disfrutar, y si además te ofrece la oportunidad de relacionarte con los demás, e incluso de conocer gente nueva, mucho mejor.

Yo estoy a punto de decidirme a lanzarme en paracaídas, ¿te apuntas?.

Resumiendo, estas son las cuatro cosas que he mencionado que consiguen hacerme sentir bien, y me ayudan a aumentar mis niveles de felicidad:

• Escribir

• Cultivar la gratitud

• Ser generoso y amable

• Vivir experiencias

Podría hablarte de algunas otras pero por hoy se me ha acabado la cuerda.

Voy a dejar que seas tú quién tire de ella.

Quizá consigas que traspase la línea y me lleves a tu terreno, y hasta puede que te caiga encima pero no te preocupes, aunque eso pase, te aseguro que no te resultará demasiado incómodo.

¡Tira fuerte!

[La foto se corresponde con un momento en que, mirando el esquema de cambio de marchas del coche, lo imaginé como un laberinto en el que debía escoger el camino correcto para no permanecer perdido. Todavía sigo buscando…]

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?