Llamando a Senegal

Como ya sabrás si has leído alguno de mis artículos me gusta recomendar el vivir experiencias como una gran forma de enriquecerse, evolucionar y crecer como persona. Todos y cada uno de nosotros recorremos un camino especial y específico lleno de vivencias y aprendizajes que nos diferencian y nos constituyen y también, en cierto modo, nos acercan.

Como parte de este recorrido fantástico que es la vida hoy te invito a descubrir algunas de mis más peculiares experiencias. Si me sigues con regularidad sabrás de mi particular sentido del humor; lo llevo siempre encima y así es como me gusta ver y contar las cosas. Unas veces me río de mí y otras veces conmigo y puedes creerme si te digo que, creando esta lista, he hecho ambas cosas unas cuantas veces.

Como recomendación te propongo que escuches esta canción de Rafael mientras lees. Como introducción a lo que viene te diré que era mi canción predilecta cuando subía a cantar a un karaoke y puedes estar seguro de que lo daba todo en el escenario.

¡Dale al play y vamos a por ello!

69 Cosas que ya he hecho y que -en teoría- no debería volver a hacer

01. Nacer.

02. Mearme en la cama.

03. Llorar todo el día de mi primera comunión.

04. Hacer paracaidismo desde unos 5 metros de altura con un saco de plástico agujereado.

05. Montar en una Ducati Mini con otros 4 pringaos (aún la tengo).

06. Bajar de un árbol deslizándome por una cuerda sin soltar las manos (quemaaa).

07. Confesarme ante un cura.

08. Beber de un bote de tabasco a morro.

09. Meterla por el agujero del foco delantero de un Citroën CX destartalado.

10. Jugar a los dardos siendo yo la diana.

11. Ir cuando tenía 8 años con mi padre al cine, a ver una película de Tarzán, que resultó ser una versión erótica (tarzán, el hombre mono).

12. Pegarle un tiro a un vecino con una escopeta de balines.

13. Bajar acostado en un monopatín una cuesta empinada y limpiar el asfalto con la cara.

14. Torear a una cabra peleona y acabar con una cornada en los pelotaris.

15. Jugar al Churra monta la burra con un tipo de más de 100 kilos.

16. Huir en bicicleta de la policía por un polígono industrial después de haber robado unos banderines en una fiesta.

17. Lesionar en una muñeca al instructor de Taekwondo con una patada “a traición”.

18. Espiar a una pareja mientras lo hacían en el coche y tener que tirarme al suelo suplicando por mi vida cuando el tipo salió con un látigo en plan Indiana Jones.

19. Masturbarme en clase de biología en el instituto pensando en la profesora y teniendo al lado a mi compañera Artemia (sí…así se llamaba).

20. Entrenar a Braulia haciendo levantamientos de toalla mojada.

21. Ver a Sabrina cantar Boys Boys Boys y enseñar una teta una noche de fin de año acompañado de la familia.

22. Enamorarme por primera vez.

23. Llorar muchos días durante horas porque estaba enamorado.

24. Romper la relación por no soportar estar enamorado.

25. Querer volver por seguir enamorado.

26. Entrar con carnet falso en las discotecas.

27. Criticar que las mujeres no pedían para bailar y decirle que no a la primera que lo hizo (en ese mismo momento).

28. Agarrar a un gallo por el pescuezo porque no me dejaba dormir.

29. Ver Instinto básico en el cine con mi profesora de matemáticas de la universidad al lado, mientras su marido le daba palmaditas en la rodilla en las escenas más tórridas.

30. Ir a un cementerio de noche por una apuesta y huir despavorido después de oír el maullido de una gata en celo.

31. Darlo todo en una discoteca encima de un altavoz y sin camiseta, mientras sonaba Ecuador de Sash a todo volumen.

32. Montar en un toro mecánico, durar menos de cinco segundos y acabar buscando uno de mis zapatos que había ido a parar a la cara de una señora.

33. Llevar una muñeca hinchable negra a una boda y dejar que algunos invitados bailasen con ella en vez de con sus mujeres.

34. Montármelo con mi novia en la cabina del camión en que los recién casados se iban a ir de luna de miel.

35. Cantar y bailar con la música del coche a tope el Dámelo ya de Pastora Soler delante de la casa de los suegros de un amigo que se acababa de casar.

36. Estropearle la boda a un compañero de trabajo por liarme a puñetazos con otro invitado.

37. Hacer las 4 cosas anteriores en 4 bodas diferentes.

38. Dormir en el coche con la ventana abierta en medio de un prado y despertarme con una vaca lamiéndome el careto.

39. Irme de fiesta a Portugal con un portugués dueño de un pub y acabar tirado en el asiento de una hamburguesería con dos de sus amigas haciéndome el boca a boca (y el mano a paquete).

40. Sacarle un porro de la boca a un tío y pisotearlo en sus narices antes de recibir una paliza.

41. Pagar a una prostituta pesada acordando que luego me dejaría en paz y pasar la media hora abrazado a ella.

42. Ir bebido y sin dormir a una mesa electoral y ligar con la presidenta.

43. Decirle a una mujer que me costó varios días quitar su olor íntimo del asiento de atrás de mi coche.

44. Coger a una chica desconocida en brazos en la plaza mayor de Salamanca, decirle si nos fugamos juntos delante de su novio y tener que salir corriendo con ella mientras él nos perseguía.

45. Quedarme dormido dentro del coche y con los cristales empañados a la puerta de un cementerio, y dar pie con ello a que digan que estaba montándomelo con una chica encima de una lápida.

46. Ir justo de tiempo para llegar al trabajo y recoger a 3 autoestopistas para irme con ellas a tomar “la última”.

47. Presenciar como un portugués se comía una copa de cristal a bocados.

48. Pedir un chupito de Amaretto en un pub y negarme a pagar 500 pesetas por él (año 1996).

49. Llorar de dolor mientras me daban 15 puntos en un brazo sin anestesia, después de haber roto un cristal de un puñetazo.

50. Caerme de un tejado y fracturarme una vértebra por no haber comprobado que estaba podrido (el tejado).

51. Juguetear por debajo de la mesa con un pie metido en la entrepierna de una prima durante una comida familiar en un restaurante.

52. Montar en parapente con un tipo que no para de hablar de las vomitonas que le dieron en el aire, mientras hace todo lo posible para que yo le imite.

53. Pasar la noche en un hotel con un chica que conocí por internet y tener que salir por pies porque uno de sus amigos se puso celoso y quería darme una paliza.

54. Hacerme vegetariano en navidad.

55. Cabrear a un policía en el aeropuerto de Philadelphia porque no le entendía un carajo.

56. Presenciar como dos tíos robaban un supermercado en pleno centro de Los Ángeles.

57. Colarme en una discoteca de moda de Las Vegas haciéndome pasar por un jugador de la Selección española de fútbol.

58. Meterle mano a una chica en Ibiza mientras hablaba por teléfono con su novio de Barcelona.

59. Saltar de balcón a balcón en un hotel de Mallorca para grabar en vídeo a dos que se lo estaban montando.

60. Leerle la mano a una mujer casada delante de su marido y acertar que tienen problemas con sus relaciones sexuales.

61.  Intentar hacer surf con olas de 5 metros y acabar medio ciego y medio sordo (gilipollas ya era antes).

62. Tratar de hipnotizar a una señora con la técnica del “tirón súbito” y descolocarle un hombro.

63. Atravesar a cuatro patas la recepción de un hotel de Macao saludando al personal.

64. Perderme por Tokio con dos chicas japonesas y acabar comiendo algas crudas y brindando con tazas de lata en un indefinible local tokiota, ¡kampai!

65. Ligar con una chica china en Hong Kong usando al portero de un club como intérprete.

66. Llamar más barato a Chile y Senegal a las 5 de la madrugada desde una cabina (véase la foto que encabeza esta publicación).

67. Llamarle pailán a un concursante de gran hermano en la feria de abril de Sevilla porque me cae mal.

68. Desinflarle una rueda a la furgoneta de unos gitanos por haber aparcado en la plaza de minusválidos.

69. Publicar en internet una lista de 69 cosas que ya he hecho y -en teoría- no debería volver a hacer.

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?