La foto que encabeza esta publicación está realizada en el barrio de Akihabara de Tokio. En ella puedes ver asomadas a un balcón a varias Meido Kissas simpatizando con los transeúntes. La de la derecha hace el símbolo del corazón pero fíjate en la de la izquierda, ¿que ves?… ¡Exacto! ¡es un maniquí! Parece que ese día una de ellas pilló un catarro.

Chicas Meido sexo tokio

Las Meido Kissas son chicas japonesas vestidas de criadas que trabajan generalmente en cafés e intentan resaltar la grandeza de un hombre tratándolo como si fuese alguien importante. Te reciben con reverencias y amables palabras, te acompañan, te sirven con esmero y hasta te cantan. Es una forma de negocio que se está extendiendo por Asia ya que no solo te las puedes encontrar en Japón, sino también en Hong Kong, Seúl o Taipei.

Parece ser que este modelo ha comenzado a diversificarse y ahora también existen chicos vestidos de forma muy elegante que hacen lo mismo con las mujeres, a las que tratan como reinas; lo cual me parece estupendo.

Mi visita al barrio de Akihabara fue un domingo y me llevé una gran sorpresa al comprobar como habían cerrado varias calles al tráfico rodado para el uso exclusivo de los transeúntes. El barrio está repleto de tiendas de tecnología y es el paraíso de cualquier aficionado a los aparatos electrónicos, al manga, al anime, a la fotografía, a los videojuegos, a la robótica etc, porque puedes encontrar prácticamente cualquier cosa relacionada con estas aficiones.

Carteles comics manga          Escaparate tienda comics manga

También abundan los puestos callejeros de comida y las máquinas expendedoras de todo tipo de artilugios.

Ésta me resultó especialmente intrigante:

Maquina expendedora en tokio

Si sabes de que se trata ¡dímelo!, la curiosidad todavía me corroe… 🙂

En cuanto al asunto sexo también se pueden encontrar multitud de videoclubs y sex shops con todo tipo de chismes y juguetes de lo más extravagantes. Uno de ellos en el que entré tenía ¡7 plantas!

Pasillo videoclub de tokio     Carteles de chicas en escaleras videoclub

Éste fue uno de los artículos que más llamó mi atención:

Artículos porno en sex shop tokio

Todavía no sé si eso se lo pone una persona encima o se infla para que adquiera forma y consistencia ¿tú que opinas?

El Imperio de los Sin Sexo

El asunto del sexo, en Japón en general y en Tokio en particular, es especialmente peculiar a la vez que complejo. Referente a ello te recomiendo un documental bastante interesante titulado “el imperio de los sin sexo” donde se diseccionan sus actitudes y costumbres referentes a este tema. Lo puedes ver si haces click en el siguiente enlace:

El imperio de los sin sexo

Te encontrarás con afirmaciones como que:

  • Japón ostenta el récord mundial de abstinencia sexual, al menos en pareja.
  • Entre el 60 y 70% de las parejas de más de 40 años no mantiene relaciones sexuales.
  • La sexualidad conyugal peligra pero la industria del sexo va viento en popa.
  • Gran parte de la actividad sexual se desarrolla en ‘hipermercados del porno’ (de esto doy fe).
  • En 20 años el número de solteros se ha duplicado y los animales domésticos se han convertido en los nuevos compañeros, pero no en casa sino en los llamados Neko cafés, que ofrecen el contacto con gatos a la gente solitaria.
  • Existe una palabra muy repetida entre los varones nipones: ‘Mendokusai’, en español ‘estoy cansado’, que resulta incontestable cuando se habla de sexo.

Y con declaraciones del tipo:

  • “Me fuí de viaje de novios con mi marido durante 10 días y no pasó nada. Hasta el tercer año de casados no empezamos a hacer el amor tres o cuatro veces al año. Siempre se lo pedía yo y al final se fue a dormir a otra habitación”.
  • “Yo quiero a mi novia, pero cuando llego a casa y ella quiere hacer el amor, me cansa el sólo hecho de pensar que la tengo que hacer gozar”.

Todo esto no hace más que confirmar el gran contraste cultural y sexual que hay entre Japón y España o quizá pueda ser que ellos vayan por delante, ¿quién sabe? Solo el tiempo tiene la respuesta.

Mi última noche en Tokio discurrió entre paseos nostálgicos por el barrio de Shinjuku y una cena relajada donde conocí a dos chicas tokiotas amantes de los brindis con vino tinto (¡kampai!). Ninguna de las dos hablaba español ni inglés pero nos fuimos entendiendo gracias a que una de ellas había estado estudiando en Francia y hablaba francés. Yo estudié francés desde EGB aunque lo tengo bastante oxidado y lo cierto es que mis neuronas aquella noche estaban al límite por la falta de descanso. Menos mal que mi tremenda expresividad digna del mejor John Wayne ayudó bastante.

Tenía que madrugar a las 6 para coger el vuelo de vuelta al día siguiente pero la verdad es que no me importó demasiado pasar sin dormir y conociendo un poco más la noche tokiota de la mano de dos residentes. Fuimos a varios locales donde probé comidas y bebidas digamos que peculiares y no paré de asombrarme como si fuese un niño. Estas dos chicas cenaron como pajarillos pero… ¡lo que comieron después no tiene nombre! (lo que yo les ofrecía sí que lo tiene jeje).

Acabamos perdidos por el gigantesco barrio y preguntando como encontrar el hotel ya que ellas no sabían donde estaba. Finalmente conseguimos llegar y en el vestíbulo del mismo pude conectar por wifi y usar el traductor de Google para atar cabos con las chicas (no al estilo Christian Grey muy a mi pesar); todo esto mientras un tipo en calzoncillos hablaba con la recepcionista…cosas de turistas.

Sin sexo es como me despedí del Imperio de los sin sexo, además de con muy mala cara y un sueño de muerte, aunque también con una sensación de nostalgia, pocas ganas de irme y muchas de volver.

Termino con una foto que no es mía pero me ha gustado tanto que he decidido incluirla. Desconozco su autor pero ésta es la página donde la he encontrado: http://misumi.com.ar.

Se trata del barrio de Shibuya durante una nevada y tiene unos cuantos retoques muy acertados que le dan una apariencia genial.

Gente por las calles de tokio mientras nieva

Me he quedado con muchas ganas de conocer más de Tokio y del resto de Japón por lo que espero tener la oportunidad de regresar algún día para continuar con la aventura porque, lo creas o no, eso es lo que es…

¡Una auténtica aventura!

Descubre el valor de ser auténtico para alcanzar una vida con sentido y propósito.

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes.

¿Te atreves a subir a este barco?