Los sueños lúcidos son aquellos sueños en los que somos conscientes de estar soñando mientras dormimos, y que nos dan la posibilidad de controlar nuestras andanzas dentro del mundo onírico, pudiendo hacer realidad todas nuestras fantasías. En esta entrada voy a hablarte de los que yo he tenido, y de algunas estrategias que me ayudaron a provocarlos.

Soñando en la naturaleza

[No estaba soñando en esta foto hecha en el parque natural Fragas Do Eume, aunque parezca una imagen digna de un sueño]

Todos soñamos unas cuantas veces cada vez que dormimos, lo que ocurre es que en la mayoría de las ocasiones no recordamos esos sueños, porque se difuminan como la niebla de la mañana una vez que nos despertamos.

Sin embargo, cuando estamos en medio de un sueño y algo nos despierta, es cuando podemos recordarlo con mayor nitidez, y cuando permanece por más tiempo en nuestra limitada memoria.

Los sueños lúcidos se producen cuando somos conscientes de estar soñando mientras dormimos, lo que nos permite tomar el control del sueño, con todas las infinitas posibilidades que nos ofrece el Reino de Morfeo, donde nada es imposible, a nuestra disposición.

El problema es que, por el momento, no existe una fórmula mágica que nos permita provocarlos a nuestro antojo, aunque hace nada he leído que la ciencia está dando pasos importantes en este sentido.

Descubriendo Los Sueños Lúcidos

Recuerdo haber tenido tres sueños lúcidos en toda mi vida, y puedo recordarlos porque fueron una experiencia realmente intensa, y porque en las tres ocasiones me desperté mientras estaba disfrutando del sueño, lo que hizo que los repasara a conciencia y los anclara en mi memoria mientras estaban todavía frescos.

El primero de ellos lo tuve durante mi adolescencia, y creo que mis alteradas hormonas tuvieron bastante que ver en que, cuando fui consciente de que podía controlar mi sueño, me dedicase íntegramente a satisfacer mis necesidades sexuales con toda fémina que se cruzaba en mi camino (y que además yo mismo construía para que estuviesen cañón 🙂 ).

El segundo, unos años después, tuvo que ver con mi ya muy temprano desapego religioso, y prefiero no entrar en detalles de lo que pasó cuando fui consciente de estar soñando con una especie de aparición mariana (más que nada por no ofender).

El último y más reciente, de hace tan solo un par de años, me convirtió en un Spiderman Gallego Marcapaquete (SGM por si lo quieres patentar), que se dedicó a realizar piruetas imposibles hasta que se golpeó la cabeza (la de arriba) con una estatua de mármol, y regresó a la realidad de dos patas.

La diferencia entre mis tres sueños lúcidos es que los dos primeros fueron algo involuntario y no puedo explicar cómo se produjeron, sin embargo el tercero se dio porque voluntariamente puse algo de mi parte para que así sucediera.

En internet puedes encontrar mucha información acerca de cómo provocar sueños lúcidos simplemente haciendo una búsqueda en Google, donde te encontrarás con publicaciones interesantes que ya he revisado para ti, como por ejemplo:

Pero lo que voy a hacer es hablarte de las tres técnicas que yo utilicé, y que me funcionaron, para conseguir ser en mi sueño un trípode vestido de azul y rojo, con control de sí mismo.

1.Cuestiona la realidad haciéndote preguntas

La idea es que te cuestiones con la mayor frecuencia que puedas el hecho de estar despierto. Para hacerlo puedes formularte preguntas al respecto y hacer comprobaciones que te confirmen que no estás en un sueño.

Por ejemplo:

  • Cuenta mentalmente los dedos de tu mano (esto solo vale para los que tenemos cinco). En los sueños es muy frecuente tener más de cinco dedos por cada mano. Quizá recuerdes alguno en el que te haya pasado, ¿me lo cuentas?
  • Aprieta tu nariz con los dedos y comprueba si puedes respirar por ella. En el mundo real no te será posible (salvo que tengas un piercing en el tabique nasal 🙂 ), sin embargo si estás soñando es algo perfectamente factible y bastante frecuente.
  • Mira la hora en tu reloj, o donde suelas hacerlo, y comprueba que no sucede nada extraño, como que las agujas se mueven al revés o que cada vez que miras marca una hora distinta (prueba inválida si estás en estado de embriaguez).

Se trata de acciones que no pueden darse en el mundo real, pero que sí son posibles y frecuentes en el mundo de los sueños, por lo que cualquier cosa que se te ocurra en este sentido puede funcionarte.

Hacer estas comprobaciones con frecuencia hará que tu subconsciente adquiera la costumbre y automatice el hábito de cuestionarte la realidad, con lo que será mucho más probable que esto también suceda mientras sueñas, con la sutil diferencia de que cuando eso pase, el que la acción sea posible confirmará que estás en brazos de Morfeo, y te hará por lo tanto consciente de estar soñando.

En la magnífica película de Christopher Nolan Origen (Inception), su protagonista usa una especie de pequeña peonza para confirmar que está despierto: si la peonza gira por un tiempo y luego se cae, es que está en el mundo real, sin embargo si gira indefinidamente, es que está dentro de un sueño.

Peonza película Origen

2.Rememora tus sueños

Todos y todas soñamos con frecuencia, solo que no somos capaces de recordar la mayoría de nuestros sueños porque no quedan registrados en nuestra memoria.

Por lo tanto, para ser más conscientes de nuestros sueños lo que debemos hacer es conseguir recordarlos con frecuencia, y para ello lo que a mí mejor me funciona es lo siguiente:

  • Escribe en una libreta (o en lo que quieras) todo lo que puedas recordar de tus sueños en el momento en que te despiertas. Esto hará que se almacenen en tu memoria y que además tengas una herramienta donde repasarlos y tomar consciencia de ellos y de la forma en que sueles soñar (y con lo que sueles soñar).
  • Si lo anterior (que es lo ideal) te supone demasiado esfuerzo, intenta por lo menos, cada vez que te despiertes y seas consciente de que has soñado, dedicar unos minutos a recordar ese sueño, recreándote en todos los detalles que puedas, para que así se fije en tu memoria y te haga más consciente del hecho de soñar.

Si haces esto con regularidad y constancia, conseguirás recordar cada vez más y más sueños, y con mayor facilidad y más detalles. Ello te servirá para saber como suelen ser tus sueños y con lo que sueñas habitualmente, lo que te facilitará la tarea de identificar el hecho de estar soñando, y te acercará al objetivo de tener sueños lúcidos.

3.Proponte soñar mientras estás despierto

Dedica los minutos anteriores a dormirte a pensar en lo que quieres soñar esa noche.

Usa tu imaginación y recrea en tu mente de la forma más vívida posible aquello con lo que quieres soñar, da igual que sea o no posible en la realidad, de hecho casi es mejor que no lo sea.

No te pongas límites, todo es posible en los sueños. Enfócate lo más que puedas en esta tarea, y si consigues dormirte mientras lo haces, es muy probable no solo que sueñes con lo que te has propuesto, sino también que seas consciente de ello mientras lo haces.

Esta estrategia es la que me funcionó la última vez que tuve un sueño lúcido (ya sabes SGM), unida a que también había estado realizando las dos anteriores con regularidad durante un tiempo, por lo que realizar las tres técnicas al mismo tiempo es lo ideal.

Que no te extrañe si consigues tener sueños lúcidos y no duran mucho (o casi nada) porque te despiertas muy rápidamente, es algo muy frecuente y que a mí me pasó en las tres ocasiones en que lo conseguí (aunque algo pude hacer jeje).

Y como quiera que tengo el asunto bastante abandonado voy a aprovechar haber escrito sobre este tema para retomarlo e intentar tener de nuevo más y mejores sueños lúcidos.

Qué me dices ¿te apuntas?

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?