Reflejo en el hielo de color oro

[Rayos de sol al amanecer creando un reflejo dorado en el agua congelada durante una gélida noche]

Si preguntamos a las personas, el color oro no suele estar entre los mencionados en cuanto a los colores más amados o más odiados, y aun así es el color que más se asocia con la belleza, aunque también tiene fuertes vínculos con el materialismo, la vanidad y la arrogancia. Hoy toca abrir los ojos al color del sol.

El color oro es un color emparentado con el amarillo, aunque en su simbolismo no se parece a ningún otro color porque cuando pensamos en él lo relacionamos inmediatamente con el metal precioso, que es el que le ha dado nombre, y por eso oro significa valor, dinero, lujo e incluso felicidad (y te estoy hablando de asociaciones, no de hechos 😉 ).

Pasemos a ver las asociaciones e influencias más representativas del color oro.

Lo Bueno, la Felicidad, lo Valioso

El oro es el atributo del bien y de lo bueno, lo que se manifiesta en nuestro lenguaje con expresiones como “tiene un corazón de oro”, cuando nos referimos a una persona bondadosa, o que “es oro molido” cuando hablamos de alguien excelente. En alemán goldig significa bonito, precioso, encantador, y de lo que no puede ser mejor, se dice que es godrichtig, que es oro puro.

Junto con el rojo y el verde, el oro forma el acorde cromático de la felicidad, pues entendemos que el amor (rojo), la salud (verde) y el dinero (oro) son los tres pilares fundamentales necesarios para alcanzarla. Aunque todos sabemos (o eso creo yo) que el dinero por sí solo no da la felicidad, es el color oro el que predomina en este acorde, lo cual indica que le damos un mayor peso en este aspecto que a los demás colores.

Oro y valor son conceptos inseparables y esto se ha manifestado repetidamente a lo largo de la historia, como por ejemplo en que el tesoro más famoso de las leyendas antiguas es el llamado vellocino de oro (la piel de un carnero con su lana de oro).

El Vellocino de oro

Al petróleo todavía se le llama el oro negro por resultar imprescindible, y hasta no hace mucho la porcelana y el marfil eran el oro blanco. De cualquier cosa que consideramos muy valiosa decimos que “vale su peso en oro”. En general, todo lo que se vende caro, acaba siendo de oro.

Permanencia y Fidelidad

El oro es capaz de resistir la acción de los ácidos y las lejías, y no se oxida. Sólo hay una forma de disolverlo y es sometiéndolo a la acción de una mezcla de ácido clorhídrico y ácido nítrico concentrados, y a esta mezcla, que es más fuerte que el oro, se la denomina agua regia (aunque el oro puede recuperarse con una base).

Los anillos matrimoniales no son de oro sólo por el valor de este metal, sino también porque el oro puede estar durante años en el dedo y seguir brillando como el primer día. El oro nunca se tira ni pierde su valor, es el color de la permanencia porque es para siempre, y de ahí su vinculación con la representación de la fidelidad, que se manifiesta por ejemplo en las llamadas Bodas de Oro (ya sea con la profesión o el matrimonio), celebradas en el momento de cumplir un vínculo de 50 años.

El color oro siempre acompaña a las cualidades que se asocian con los años: la fidelidad, la amistad, la honradez y la confianza, aunque nunca es el color dominante de estas cualidades, pues también es de sobra conocida su asociación con las recompensas materiales.

Victoria, Fama y Relevancia

El oro es el color de la victoria y la fama: en muchos acontecimientos (sobretodo deportivos) cuando alguien vence recibe una medalla de oro (la de mayor valía). En el fútbol es conocido como gol de oro el gol que directamente da la victoria a quién lo consigue, proporcionando ésta el reconocimiento y la fama, y el balón de oro es el premio que se otorga al mejor futbolista de una temporada. También cada ciudad, cada institución, suelen tener un libro de oro en el que los visitantes ilustres escriben unas palabras.

La fama brilla como el oro. En cine se suele decir de una gran interpretación que ha sido de muchos quilates y los máximos galardones cinematográficos están vinculados al oro: el Oso de Oro en Alemania, la Palma de Oro en Francia, el Gallo de Oro en China o el Oscar de Hollywood son o están bañados en oro. De nuevo en fútbol tenemos que la copa del mundo (campeonato del mundo de selecciones nacionales) es también de oro (en este caso oro macizo de 18 quilates).

Copa del mundo de fútbol

En todos los ámbitos hay galardones de oro, como en la industria francesa de la moda que concede cada año a un modisto el Dedal de Oro, o en la Iglesia Católica donde el Papa concede  la Rosa de Oro a la mujer católica que haya hecho más méritos en el servicio a la Iglesia.

Lujo y Vanidad

El oro es el símbolo del lujo, y la mejor forma de convertir cualquier objeto en lujoso es fabricarlo con oro en vez de con un material barato. De esta forma podemos convertir cualquier cosa, un reloj, un mechero, un peine, un botón o lo que se te ocurra, en algo con mucho más valor y estatus. Incluso si el objeto no se puede fabricar en oro, con que solo lleve un baño dorado adquiere una mayor relevancia: hasta una goma de borrar puede convertirse en un objeto de lujo.

El acorde cromático del placer es naranja-oro-rojo, y el placer está muy ligado al lujo. En 1980 el artista Friedensreich Hundertwasser organizó una gran comida en la que se celebraba el lujo (o su sinsentido): los comensales utilizaron cubiertos de oro y bebieron en copas de oro, y todos ellos comieron patatas, verduras y asados recubiertos con panes de oro.

También el color oro es el color de la vanidad. En la primera narración utópica publicada en 1516, Utopía de Tomás Moro, el dinero y la vanidad son el origen de todo mal. En el país ideal, en Utopía, el oro sólo tiene una implicación: las cadenas de los reos condenados a trabajos forzados son de oro puro. Y por ejemplo en la película de James Bond Goldfinger, salen personas cubiertas de oro que se ahogan porque su piel no puede transpirar: se ahogan en su propia vanidad.

Curiosidades históricas relacionadas con el Color Oro

♦ Según una antigua creencia, el oro se forma con los rayos del Sol, por eso para los Incas el oro era la sangre del Sol, y los Aztecas creían que el oro eran excrementos del dios Sol.

♦ El antiguo símbolo químico del oro era un sol, y al ser el oro el metal más noble, es masculino, siendo su opuesto femenino la plata. Los dioses solares son siempre masculinos. Los faraones egipcios regresan al Sol cuando acaba su vida terrena: el sarcófago en que Tutankamon regresó al Sol está hecho de 225 kilogramos de oro de 22 quilates.

Sarcófago de Tutankamon

♦ En la astrología el color oro pertenece al signo de Leo, el de los meses de julio y agosto, cuando el Sol está más alto. El león es el rey de los animales y vive en zonas cálidas, ningún otro animal podría estar tan perfectamente asociado al Sol.

♦ El rey Francisco I de Francia (1494-1547) encargó 13.600 botones de oro para adornar un solo traje de terciopelo. En aquella época se le consideraba el hombre más elegante y el rey, para no tener competidores, decretó que ninguna persona de rango inferior al príncipe heredero podía vestir prendas doradas.

♦ En otros tiempos los documentos importantes se solían sellar, y “bula” es una antigua palabra para denominar a esos documentos. Los de importancia especial los sellaba el emperador con oro y se llamaban la “bula dorada”. La más importante bula dorada del Sacro Imperio Romano Germánico es la que hizo redactar el emperador Carlos IV en 1536, y regulaba la elección del emperador alemán y el derecho del más fuerte.

♦ El oro es el más importante de los colores heráldicos. En la heráldica existe una norma según la cual los escudos solo puedan estar hechos de un solo metal (oro o plata), pero existe una excepción: el escudo del Papa. Los colores del Vaticano son oro y plata. San Pedro es el guardián de las puertas del cielo, y sus atributos son las llaves de oro y plata. El Papa se interpreta como el sucesor de Pedro, a quien representa en la tierra, por eso se llama al Vaticano “el trono de San Pedro”, y por eso hay en la bandera del Vaticano una llave de oro y otra de plata.

Bandera del Vaticano

♦ En el antiguo reino de Lidia, que estuvo situado en el Asia menos occidental, se encontró gran cantidad de oro y fue el Rey Creso (595-546 a.C.) el primero que hizo acuñar monedas de oro. Desde entonces se dice “es un Creso” o “es rico como un Creso” de quien ha acumulado grandes riquezas.

♦ Los alquimistas estaban convencidos de que el oro salía de las piedras, porque donde había oro había piedras: en las rocas de las montañas se forman nódulos de oro, y en los lechos de los ríos se encuentran pepitas de oro. También la plata, el cobre y el mercurio salen de las piedras, en consecuencia, tendría que haber una piedra que lo transformara todo en metal. Los alquimistas llamaban transmutación al misterioso proceso de transformación de la materia vulgar en oro, y a la piedra capaz de transformarlo todo en oro, la piedra filosofal (hoy mundialmente famosa por la primera de las aventuras de la saga Harry Potter).

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[Fuente principal: Psicología del color de Eva Heller]

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