trabajo satisfactorio

Hace unos días, revisando la prensa online, me topé con un artículo en el que se detallaba cómo una chica alemana de 28 años había dejado su empleo en la empresa automovilística Volkswagen, para lanzarse a probar nada menos que 30 trabajos en el plazo de un año, en búsqueda de aquel en el que se pudiese sentir realizada.

trabajo satisfactorio

[Jannike Stöhr]

Cuenta cómo, después de unas vacaciones en las que realizó el Camino de Santiago, no con ánimo religioso, sino con el fin de apartarse de una vida consumista en la que solo encontraba vacío, decidió que tenía que poner fin a su apatía y a su insatisfacción laboral.

Y se puso a ello pasando por una fase de dudas e indecisiones, hasta que recibió el impulso que necesitaba al leer el libro ‘Cómo encontrar un trabajo satisfactorio’ de Roman Krznaric, de donde sacó la idea de probar 30 nuevos trabajos durante un año.

“Sentía que la vida pasaba delante de mí y quería cambiarla, pero no daba el paso. Ahora que lo he dado no sé a qué le tenía tanto miedo, la verdad” 

Intrigado decidí investigar sobre el libro que menciona, y lo encontré a la venta en Amazon a un precio irrisorio en formato electrónico para Kindle (bendito artilugio). Lo compré sin dudar y he dedicado estos días a leerlo, tratando de averiguar qué es lo que impulsó a esta chica a lanzarse a semejante aventura.

trabajo satisfactorio

Pues bien, este artículo está dedicado a desmenuzar un poco el libro, analizando sus principales planteamientos en cuanto a lo que significa para el ser humano realizarse y encontrar la plenitud en el trabajo, y los métodos que propone para poder alcanzar esos objetivos.

A por ello.

Cómo Encontrar Un Trabajo Satisfactorio

Necesitamos un trabajo que nos permita expresar quiénes somos, y quiénes queremos ser.

En las sociedades modernas más avanzadas se ha implantado con fuerza en el sentir de muchos de nosotros la necesidad de tener un empleo que nos realice, que nos aporte una sensación profunda de sentido, y que refleje nuestros valores, pasiones y personalidad.

Ya no nos basta con tener trabajo y ganar dinero que nos de un determinado nivel de seguridad, sino que necesitamos que lo que hacemos nos llene y tenga un sentido para nosotros.

Muchas de las encuestas que se realizan en Occidente revelan que al menos la mitad de la población está descontenta con su trabajo, y que escogerían una profesión distinta si pudiesen volver a empezar.

Elegir la profesión que queremos ya no es algo que hacemos únicamente siendo unos adolescentes insensatos con muchos granos y poca información, sino que es un dilema al que nos enfrentamos muchas veces a lo largo de nuestra vida, y llegado ese momento nuestro pasado representa un pesado lastre, sobretodo en lo que se deriva de nuestras decisiones tempranas en cuanto a la educación que hayamos escogido.

Al contrario que las generaciones de nuestros padres y sobretodo abuelos (primera mitad del siglo XX en mi caso), actualmente tenemos muchísimas opciones laborales para escoger, tantas que en vez de ser algo que nos ayude, nos perjudica y nos paraliza.

Incluso después de decantarnos por un camino determinado, acabamos menos satisfechos que si no hubiéramos tenido tanta variedad, porque solemos acabar imaginando que podíamos haber escogido mejor, y lamentándonos de no haberlo hecho.

Nos preocupa tanto pensar que podemos tomar la decisión equivocada, que terminamos por no tomar ninguna, permaneciendo congelados y manteniendo la profesión que ya tenemos, a pesar de que no nos satisfaga plenamente.

Lo que debemos hacer ante el exceso de posibilidades es limitar nuestras opciones pensando más profundamente en los elementos básicos de una profesión que nos llene, y luego planificar maneras concretas para valorar cuáles son las que se adaptan mejor a nuestras aspiraciones.

Entonces…

¿Cuales son los elementos fundamentales de un trabajo satisfactorio?

Según Roman Krznaric existen tres ingredientes fundamentales: sentido, flujo y libertad.

Sentido

Existen cinco aspectos que ayudan a determinar el que un trabajo tenga o no sentido para nosotros, cinco motivaciones fundamentales que mueven a la gente en su vida profesional:

  • Ganar dinero (seguridad).
  • Conseguir estatus (ascenso, respeto, poder).
  • Dejar huella (influir, trascender).
  • Hacer lo que nos gusta (pasión, disfrute).
  • Hacer lo que se nos da bien (aptitud, talento).

La cuestión es…

¿Cuáles de estas motivaciones deberían ser la guía principal en nuestras decisiones a la hora de buscar un empleo?

El autor desmenuza las cinco motivaciones una por una explicando su enfoque al respecto, lo cual te resumo con los siguientes párrafos:

• Durante las dos últimas décadas han aparecido pruebas abrumadoras de que la búsqueda de la riqueza no es el camino para alcanzar el bienestar personal. Una vez que nuestros ingresos alcanzan una cantidad suficiente para cubrir nuestras necesidades básicas, los incrementos posteriores añaden poco, o nada, a nuestros niveles de satisfacción vital. A medida que nos enriquecemos y acumulamos más posesiones materiales, nuestras expectativas crecen, por lo que trabajamos más para ganar más dinero y adquirir más bienes de consumo que hagan aumentar nuestro bienestar, pero entonces nuestras expectativas vuelven a crecer, y así sucesivamente.

• Si la mayoría de nosotros deseamos gozar de cierta dosis de estatus social, la sensación de que los demás nos respetan por lo que hacemos y por cómo lo hacemos, es una de las claves de una profesión con sentido. En nuestra búsqueda debemos encontrar un empleo que nos ofrezca no solo buenas perspectivas de estatus, sino también buenas expectativas de respeto.

• Queremos ser capaces de volver la vista atrás, cuando seamos viejos, y sentir que hemos dejado nuestra marca. Nuestra mayor esperanza de realización personal pasa por dedicar nuestra vida (y si es posible nuestra vida laboral) a alguna “causa trascendente” que sea mayor que nosotros mismos.

• Nuestras motivaciones y ambiciones evolucionan a lo largo de nuestra vida, y con frecuencia somos malos jueces de nuestros intereses futuros. Posiblemente Aristóteles dio el más útil consejo de los últimos tres mil años relacionado con la elección de una profesión cuando dijo: “tu vocación se encuentra en el punto donde se cruzan las necesidades del mundo con tus talentos.”

• El premio de una profesión con sentido lo obtienen quienes buscan trabajos que ofrecen una recompensa intrínseca y en los que puede dejarse huella, usar los talentos de cada uno o reflejar sus pasiones, o los que supongan una embriagadora combinación de las tres cosas.

Una vez que sabemos lo que significan y representan para nosotros nuestras motivaciones, el siguiente paso de nuestra búsqueda de sentido para encontrar un trabajo satisfactorio, consistiría en contestar a determinadas preguntas que nos ayuden a averiguar cual es la prioridad que damos a cada una de ellas.

Para que te hagas una idea, después de contestar las preguntas que Roman propone, el orden de importancia que a mí me ha salido es el siguiente (de más importante a menos):

  1. Lo que me gusta
  2. Lo que se me da bien
  3. Dejar huella
  4. Dinero
  5. Estatus

Una vez aclarado este punto, lo siguiente sería realizar una serie de ejercicios de imaginación e introspección, con los que el autor pretende que encontremos una serie de hipotéticas profesiones que pudiesen encajar con nuestras dos principales motivaciones, para luego plantearnos las siguientes cuestiones:

¿Qué es lo que nos atrae de esos trabajos?

¿Qué nos proporcionarían?

¿Qué buscamos en ellos?

La idea es ayudarnos a pensar más profundamente en qué es lo que buscamos en una profesión, y en cuales son las experiencias que deseamos tener realizándola. En mi caso lo que principalmente busco es (sin orden de preferencia):

  • Vivir experiencias
  • Enriquecimiento personal
  • Libertad
  • Contribución
  • Defensa de mis valores
  • Disfrute

ACTÚA PRIMERO. REFLEXIONA DESPUÉS

La clave para encontrar una profesión satisfactoria es experimentar con las posibilidades en ese lugar tan temible llamado “mundo real”.

Nuestra mayor esperanza a la hora de vencer nuestro miedo al cambio y encontrar una profesión que enriquezca nuestra vida, pasa por rechazar el modelo tradicional de cambio de trabajo, que nos aconseja planificarlo meticulosamente primero y después pasar a la acción, y sustituirlo por la estrategia opuesta, es decir, actuar ahora y reflexionar más tarde.

Debemos adoptar el planteamiento tan bien expuesto por Leonardo Da Vinci: “La experiencia será mi señora”.

Eso es lo que debemos pretender a la hora de intentar un cambio de trabajo: primero actuar, después reflexionar.

Tenemos el ejemplo de cuando buscamos salir con alguien. Normalmente solemos trazar un perfil, una lista mental de cualidades que creemos imprescindibles, y que esperamos que estén presentes en nuestra pareja ideal, pero luego nos encontramos con personas que cumplen con esos requisitos y que no nos dicen nada. Pero en algún momento damos con alguien que se aleja bastante del perfil que hemos trazado, y en cambio perdemos absolutamente la cabeza por esa persona.

Planificar primero y poner en práctica después casi nunca funciona, porque suele ocurrir que nos encontramos desempeñando una actividad nueva con la que no encajamos, al no tener la más mínima experiencia de lo que era en realidad.

Puede que el empleo cumpla los requisitos de nuestra lista, pero igual que nos pasa con las posibles parejas, no nos enamoramos de él.

Según Roman lo primero es identificar un abanico de profesiones que creemos que podrán ofrecernos propósito y sentido (lo que habremos hecho en los ejercicios anteriores), y después lanzarnos a probarlos en la realidad mediante tres formas de proyectos experimentales:

1.AÑO SABÁTICO RADICAL

Es la estrategia que está siguiendo la chica de la que te he hablado al principio del artículo, e implica dedicarse por entero durante el plazo de un año a experimentar realizando todos los trabajos que nos sea posible, y que encajen con nuestros objetivos y motivaciones.

2.PROYECTOS DE RAMIFICACIÓN

Se trata de compaginar nuestro trabajo actual con experimentos breves en los que podamos desempeñar otros trabajos en nuestro tiempo libre, sin tener que abandonar el que tenemos. No tienen por qué ser remunerados, sino que podemos trabajar como voluntarios, o acompañar a alguien mientras trabaja, o realizar algún curso práctico de formación relacionado.

3.INVESTIGACIONES CONVERSACIONALES

Consiste en hablar directamente con personas de distintos ámbitos que estén desempeñando las profesiones que tal vez puedan interesarnos. Estas conversaciones nos permitirán formular a la gente cualquier duda que tengamos, y nos ayudarán a comprender mucho mejor las realidades del cambio que pretendemos acometer, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Una vez encaminados con el sentido, toca prestar atención al…

Flujo

Una experiencia de flujo es aquella en la que nos vemos completa e inconscientemente absorbidos por la actividad que estamos desarrollando. Estamos tan metidos en la experiencia y en el presente que todo lo demás desaparece y nada más parece importar.

Encontrarle un sentido es algo fundamental para una profesión satisfactoria, sin embargo no es suficiente para alcanzar la tan ansiada realización personal, siendo aquí donde entra en juego el concepto de flujo.

En el libro ‘Fluir: una psicología de la felicidad’ (del que espero poder hablarte algún día) su autor, Mihaly Csikszentmihalyi, aborda de una manera extensa el concepto de flujo y de lo que significa fluir. Algo similar a lo que ya expuse en mi artículo Encontrar el elemento, el secreto de la realización personal, basado en el libro ‘El elemento’ de Ken Robinson.

Según Roman el flujo también se ve incrementado cuando uno es creativo y aprende nuevas habilidades, cuando uno ve el efecto inmediato de sus acciones, y cuando ha definido sus metas con claridad.

Todos deberíamos aspirar a trabajar en una profesión que nos ofrezca un alto contenido en flujo, y para intentar descubrirla, nada mejor que desempeñarla durante un tiempo.

La combinación de sentido y de flujo nos acerca a la realización, pero todavía existe un tercer elemento más que debemos tener en cuenta, y que es si un empleo puede ofrecernos el don de la libertad.

Libertad

No quiero participar en la carrera de las ratas en su rueda, ni ser esclavizado por máquinas, burocracia, aburrimiento, fealdad.
No quiero ser un tonto, un robot, uno que va del trabajo a casa y de casa al trabajo.
Quiero hacer lo que quiera.
Quiero vivir una vida (relativamente) sencilla.
Quiero tratar con personas, no con máscaras.
La gente importa. La naturaleza importa. La belleza importa. La plenitud importa.
Quiero poder ocuparme.

Este es un manifiesto poético de las aspiraciones humanas escrito en 1970, y que posiblemente todavía refleja las aspiraciones de muchas personas que se sienten insatisfechas hoy día.

Quizá la mejor forma de alcanzar la libertad en el trabajo pasa por inventarnos uno a nuestra medida, es decir, diseñarlo nosotros mismos para que se adapte a nuestros intereses particulares, a nuestras aptitudes, talentos o capacidades, a nuestras motivaciones y prioridades.

En los blogs de mis compañeros Ángel y Marina  tienes varios ejemplos de cómo conseguirlo, o por lo menos de cómo perseguirlo, porque ten en cuenta que no hay fórmulas universales, y que cada uno ha de escoger sus propias herramientas y caminar en su propia dirección. Como dice Roman:

Si deseamos experimentar la realización en el trabajo en su mayor forma, debemos hacer todo lo posible para trabajar de un modo que encaje con quienes somos, con todos nuestros defectos y nuestras cualidades, y si podemos elegir entre seguridad y libertad, propongo que elijamos la libertad.

Y…

¿Cual es la clase de libertad que más deseas para tu vida laboral?

Según él, sentido, flujo y libertad son las tres cualidades que, combinadas, pueden ofrecernos la más profunda forma de realización profesional.

La gente que se siente realizada en su trabajo tiene algún tipo de collage de estas tres cualidades, y además se protege de un deseo excesivo de dinero y estatus.

Pero incluso manejando estos tres elementos podemos sentir que todavía existe un premio mejor, el Santo Grial del trabajo con alma: una profesión que no solo nos llene sino que, además, sintamos como una llamada o vocación.

Lo que nos conduce a…

Cultivar La Vocación

Una vocación es una profesión que no solo nos proporciona plenitud (sentido, flujo y libertad), sino que también lleva consigo una meta definida, un propósito claro que impulsa nuestra vida y nos motiva para levantarnos por las mañanas.

Tener esa especie de meta o propósito claro que seguir, es uno de los caminos más seguros para alcanzar una vida profundamente satisfactoria. La filosofía de Marie Curie, la primera persona en recibir dos premios nobel en distintas categorías, lo resume de esta forma:

La vida no es fácil para nadie pero ¿y qué? Debemos perseverar y, sobre todo, confiar en nosotros mismos. Debemos creer que servimos para algo, y debemos atender a ese don al precio que sea.

Dice Roman que existe la muy extendida y errónea idea de que la vocación nos llegará en el momento menos esperado, en un destello de iluminación en el que “la verdad nos será revelada”, pero que esto dista bastante de la realidad porque lo que sucede es que: la vocación no es algo que se encuentra, sino algo que se cultiva.

Si queremos un empleo que además sea una vocación, no debemos esperar a que se nos aparezca en sueños, o a que una cara materializada en el tronco de un árbol nos lo cuente. Lo que debemos hacer es pasar a la acción y favorecer de esta forma el que salga a la luz lo que llevamos dentro, consiguiendo que crezca.

¿Cómo?

Pues dedicándonos  a un trabajo que nos llene profundamente a través del sentido, el flujo y la libertad.

Con el tiempo es más que probable que una meta tangible e inspiradora empiece a germinar y a crecer, para terminar floreciendo en todo su esplendor.

Uno de los consejos más sabios y más antiguos del arte de vivir, y una incómoda verdad, es que llega un momento en que tienes que dejar de pensar y tienes que hacerlo. Asumir riesgos que nos prometan el regalo de una existencia más profunda y vibrante. La mayoría de nosotros vivimos constreñidos por nuestros temores e inhibiciones, pero si queremos dejarlos atrás y ser libres, debemos tratar la vida como un experimento, y descubrir el poco de locura escondida que existe en el interior de todos nosotros.

Un buen ejemplo de esto lo tenemos en una de mis películas preferidas, American Beauty, cuando en un momento de la peli Lester, su protagonista, manda su trabajo a la mierda y con él a su jefe, exclamando:

“Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo. Hoy es el primer día del resto de mi vida.”

trabajo satisfactorio

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Y esto es todo… por hoy 🙂 .

Si te ha gustado este resumen y crees que el libro puede ayudarte de algún modo a profundizar en el tema y a alcanzar tus objetivos, puedes adquirirlo por ejemplo aquí.

Yo no lo he dudado y la verdad es que me ha proporcionado algunas ideas muy interesantes que creo merece la pena explorar, algo de lo que quizá tengas noticias a través de este blog 😉

“Información sin experiencia es lo mismo que un asno cargado de libros.”

Y como se dice en los rodajes…

¡ACCIÓN!

[Foto de portada: señal con las distancias a diferentes ciudades del mundo en Doade (Lugo-España)]

Juan Núñez
Juan Núñez
Me llamo Juan y desde marzo de 2013 escribo en esta página sobre búsquedas, experiencias, reflexiones, aprendizajes, autenticidad y todo aquello que espero me conduzca hacia el propósito de disfrutar de una vida más coherente y con sentido. “Si quieres ser un héroe para los demás empieza por serlo para ti mismo”. Eso es lo que predico y eso es lo que persigo ¿Te apuntas?

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?