El jinete y el elefante

[Perspectiva desde el paseo del Guadalquivir de Córdoba (España)]

El Jinete y el Elefante no es una de las fábulas de Esopo que tanto me gustaban cuando era pequeño, sino que se trata de una analogía que nos servirá para comprender que no somos una parte que suma, sino una suma de partes.

Imagina que tienes un reloj despertador con ruedas y que, cada vez que suena por la mañana, se escurre de la mesilla donde lo has dejado, y se pone literalmente a correr por toda la habitación emitiendo sonidos infernales. E imagina que, si quieres apagarlo, tendrás que levantarte desorientado y legañoso, y arrastrarte a gatas en pijama, persiguiéndolo hasta atraparlo.

Pues bien, este despertador existe, se llama Clocky, es un invento de un alumno del Institute of Technology de Massachusetts (USA), y fue un auténtico récord de ventas durante sus primeros dos años de existencia.

Clocky

¡Atrápame si puedes!

Y es que el que seamos capaces de comprar este tipo de inventos para tratar de cambiar nuestros comportamientos nos dice mucho acerca de la psicología humana, porque todos nosotros tenemos un lado emocional y un lado racional que muchas veces no se ponen de acuerdo.

Nuestro lado racional es el que programa el despertador para despertarnos (y levantarnos) a una hora determinada, ya que quiere aprovechar el tiempo realizando muy diversas tareas que ha programado con anterioridad.

Sin embargo nuestro lado emocional es el que se niega a semejante e innecesario sacrificio, porque lo único que desea es seguir acurrucado y calentito, dormitando bajo el calorcito de las mantas.

El Jinete y el Elefante

En nuestro cerebro conviven dos sistemas independientes que funcionan simultáneamente y que se relacionan y se influyen entre sí.

Por un lado está nuestra parte emocional e instintiva (subconsciente), que es la que se mueve por emociones y siente el dolor y el placer, y por otro nuestra parte racional reflexiva (consciente), que es la que piensa y analiza la realidad mirando hacia el futuro.

Cuando estos dos sistemas miran para el mismo lado, y caminan en la misma dirección en busca de iguales objetivos, no hay conflictos y todo funciona de maravilla.

Los problemas vienen cuando las necesidades de ambos son diferentes, y cada uno tira para su lado en busca de satisfacer esas necesidades.

El ejemplo del despertador loco es tan solo una de las múltiples formas que tenemos de intentar dar solución a esos conflictos.

Existe una muy buena analogía, creada por el psicólogo Jonathan Haidt, para entender mejor las características, el funcionamiento, y la interacción que se produce entre estos dos sistemas: nuestro lado emocional es como un Elefante, y nuestro lado racional es su Jinete.

El Jinete y el Elefante

[No sé si mi Elefante será tan chulo como este 🙂 ]

El Elefante es grande, fuerte e impulsivo, y el Jinete es astuto, pero muy pequeño y débil en comparación.

Debido a su inteligencia el Jinete sabe cómo situarse a lomos del Elefante para dirigirlo, sujeta las riendas y parece llevar la voz cantante pero, dada su diferencia de tamaño, su control no deja de ser precario, débil e inestable, y cada vez que el enorme Elefante se rebele contra el Jinete, y quiera tomar otra dirección, el Jinete perderá.

Todos hemos pasado y seguiremos pasando por multitud de situaciones (quizá muchas más de las que desearíamos) en que nuestro Elefante se rebeló y se impuso a nuestro Jinete:

Cuando te duermes de nuevo apagando el despertador porque estás muy agustito a pesar de que sabes que tienes muchas cosas que hacer.

Cuando asaltas la nevera y te pones a comer dulces aún sabiendo que tienes que adelgazar.

Cuando sigues fumando a pesar de que tu salud te pide a gritos que lo dejes.

Cuando bajas los brazos y no te atreves a hablarle a esa persona que te gusta por miedo al rechazo.

Cuando abandonas el programa de ejercicios que te propusiste seguir al cabo de unas pocas semanas, o el de alimentación, o tus clases de inglés, porque todo ello te supone mucho esfuerzo…

¿Hace falta que siga?

Dime tus Fortalezas y hallaré tus Debilidades

Nuestro Elefante, nuestra gigantesca parte emocional, tiene una debilidad muy clara: es perezoso y caprichoso, y normalmente prefiere la gratificación inmediata (descansar, comer dulce, darse al vicio) a esperar para obtener resultados a largo plazo (ser productivo, estar más sano).

Y cuando nuestros esfuerzos de cambio fracasan suele ser por culpa del Elefante, porque muchos de los cambios que queremos implantar suelen implicar sacrificios a corto plazo, para así poder obtener compensaciones a largo plazo.

Solemos fracasar porque el Jinete no puede mantener al Elefante en el camino que le conducirá a su objetivo.

El Jinete tiene su principal fortaleza en la capacidad de pensar a largo plazo, de reflexionar y de planificar en busca de sus objetivos. Y es con esto que trata de oponerse a la necesidad de gratificación inmediata del Elefante. Pero sus fortalezas están íntimamente relacionadas con sus debilidades, ya que su gran capacidad de análisis suele desembocar en que no deja de darle vueltas a las cosas, tendiendo a analizar todo demasiado y a pensar en exceso.

Aunque tampoco todo son flaquezas en el Elefante dado que las emociones son su territorio, y es de ellas que saca su enorme fuerza y su motivación: amor, compasión, generosidad, lealtad, simpatía, valor, instinto de protección, y también miedo, odio, rencor, furia, frustración, el dolor que siente cuando necesita defenderse. Todo esto es lo que cultiva e impulsa su determinación en pos de un objetivo, ya sea este noble o despiadado.

Cuando nos movemos en pos de una meta, de un cambio, el Jinete aporta la planificación y la dirección, y el Elefante aporta la motivación y la energía, y es cuando Elefante y Jinete se mueven al unísono transitando el mismo camino, que el cambio puede producirse fácilmente.

Sin embargo, cuando Jinete y Elefante no coinciden en la senda a seguir, es cuando surgen los problemas.

El Jinete puede continuar su camino temporalmente sujetando las riendas con fuerza para someter al Elefante (es lo que hacemos cada vez que usamos nuestra fuerza de voluntad), pero no puede ganar la batalla indefinidamente a un animal tan enorme y fuerte, porque acabará exhausto.

El autocontrol es un recurso limitado que se agota, y esto es precisamente lo que sucede cuando no sabemos mantener motivado a nuestro Elefante en la búsqueda de nuestro objetivo.

Elefante divertido

[Vete a cabalgar por dónde se fríen los espárragos mamacallos]

No Tengo lo que Hay que Tener

Todos los días realizamos tareas automáticas que escapan a nuestro control consciente, como lo son muchos de los hábitos que hemos adquirido, y que llevamos a cabo como zombies sin tener que pensar en lo que estamos haciendo.

De hecho la mayoría de nuestros comportamientos son automáticos, y esto es así porque nuestra capacidad de control o supervisión consciente de nuestra conducta es muy limitada, y es el subconsciente el encargado de llevar a cabo todos esos automatismos necesarios para nuestra supervivencia.

Es cuando queremos cambiar las cosas que intentamos influir en estos comportamientos automáticos de manera consciente, y cuanto mayor sea el cambio que pretendemos llevar a cabo porque se trata de un comportamiento muy arraigado, mayor será el esfuerzo necesario y más agotador resultará el proceso, ya que acabaremos rápidamente con nuestra capacidad de autocontrol.

Muchos creen que el cambio resulta difícil porque piensan que la gente es perezosa o se resiste a cambiar, pero en realidad no se trata de eso: el cambio resulta difícil porque la gente se agota.

Se agota nuestra limitada capacidad de autocontrol, y se agotan nuestros ‘músculos mentales’, esos que necesitamos para pensar con claridad y creativamente, para concentrarnos, para inhibir nuestros impulsos, y para persistir frente a la frustración o el fracaso.

En muchas ocasiones lo que semeja pereza es en realidad agotamiento.

Dónde estás Claridad

A la hora de abordar cualquier tipo de cambio necesitamos que Jinete y Elefante caminen en la misma dirección, y que se refuercen en base a sus fortalezas: el Jinete aportará la dirección y el Elefante la motivación.

Si solamente tenemos dirección puede que el Jinete consiga arrastrar y guiar al Elefante durante un tiempo, pero el esfuerzo que esto le supondrá hará que termine por agotarse.

Si solamente tenemos motivación nos moveremos sin sentido y sin un destino claro, y acabaremos perdiéndonos por mil y un caminos sin llegar nunca a buen puerto.

Es verdad que un Elefante desmotivado puede arruinar todos nuestros esfuerzos por cambiar, pero también el Jinete tiene sus propios problemas por ser egocéntrico, analizarlo todo en exceso y darle mil vueltas a las cosas.

Si el Jinete no está totalmente seguro del camino a seguir, puede acabar guiando al elefante en círculos que no lleven a ninguna parte, asegurando así el fracaso.

Muchas veces lo que parece resistencia, no es más que falta de claridad.

Si queremos triunfar en nuestros procesos de cambio, debemos tener las cosas claras y saber en todo momento cual es la dirección correcta que debemos seguir, porque de lo contrario nos perderemos por el camino, nos agotaremos y no obtendremos los resultados deseados.

En la senda correcta

[Clarito como el agua]

Resabiendo y Rumiando

Hemos dicho que:

Todos tenemos a nuestro Jinete y a nuestro Elefante particulares que están obligados a convivir. Cada uno de ellos está especializado en una forma de hacer las cosas, y tiene unas fortalezas y unas debilidades determinadas.

• El Jinete destaca por su capacidad de reflexionar y de planificar a largo plazo, pero su debilidad consiste en que tiende a darle demasiadas vueltas a las cosas, y a enredarse.

• El Elefante obtiene su gran fuerza y motivación de los sentimientos y las emociones, pero es perezoso y caprichoso y le gusta conseguir rápidamente todo lo que quiere.

• Cuando Jinete y Elefante trabajan juntos y van en la misma dirección, es que el cambio se produce fácilmente.

Pero no todo es de de color de rosa, dado que las debilidades de Jinete y Elefante pueden conseguir que fracasemos, por eso es importante establecer y seguir un proceso que nos garantice que podamos anular esas debilidades para alcanzar nuestros objetivos.

TRES PASOS FUNDAMENTALES

PASO 1 – Dirigir al Jinete: Muchas veces lo que parece resistencia no es más que falta de claridad, por eso es muy importante tener muy clara la dirección que vamos a tomar (el chocolate claro y las cosas oscuras suelen perjudicar nuestra salud 🙂 ).

PASO 2 – Motivar al Elefante: Lo que solemos tomar por pereza suele ser agotamiento. El Jinete tiene una capacidad limitada para dirigir al Elefante en contra de su voluntad, por lo tanto es muy importante saber llegar a su lado emocional, a lo que le motiva, y ofrecérselo para que coopere.

PASO 3 – Allanar el camino: Muchas veces lo que parece un problema de la persona suele ser un problema de la situación. El camino es la situación, las circunstancias, el entorno que nos rodea, y si allanamos el camino poniéndonoslo fácil haremos que el cambio sea más probable, independientemente de lo que pase con Jinete y Elefante.

Te estoy hablando de un proceso simplificado que no tiene en cuenta determinados aspectos sobre el cambio, como pueden ser nuestra situación de poder e influencia, o las injerencias externas. Lo que estas pautas pretenden es facilitarnos el trabajo creando un marco de referencia lo más sencillo posible, que nos aclare las cosas y que lo convierta en práctico.

Todos sabemos que muchos cambios son realmente difíciles porque básicamente no dependen solo de nosotros, sino también de nuestras circunstancias, capacidades o poder de decisión, y no siempre los demás quieren lo que nosotros queremos.

¿No te parece?

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Y esto es todo por el momento.

Este artículo está basado en la primera parte del libro…

Cambia el chip

Había pensado en realizar un análisis de cada uno de los pasos del proceso de cambio que te he mencionado en futuros artículos, cuando fuera que la jodida fuerza regresara para acompañarme (es que se me ha ido de galaxias), pero resulta que estos días he continuado con la lectura del libro, y lo que en un principio prometía bastante, ha resultado ser un auténtico coñazo, con lo cual he decidido no hacer más análisis al respecto (basados en este libro por lo menos).

Por esta vez mi trompas se ha salido con la suya, el muy orejón.

¿Y el tuyo?

 

Juan Núñez
Juan Núñez
Me llamo Juan y desde marzo de 2013 escribo en esta página sobre búsquedas, aprendizajes, experiencias, autenticidad y todo aquello que espero me conduzca hacia el propósito de disfrutar de una vida más coherente y con sentido. “Si quieres ser un héroe para los demás empieza por serlo para ti mismo”. Eso es lo que predico y eso es lo que persigo ¿Te apuntas?

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?