Tener una necesidad de aprobación constante, reclamar a todas horas atención, y estar pidiendo siempre la opinión de los demás sobre cualquier cosa que haces, dices o piensas, es un síntoma de que tienes una autoestima y una inseguridad sepultadas bajo tierra. En otras palabras: que eres más pesado que el cuñado de Rocky.

Candados encadenados

[Candados encadenados en el Huerto de Calixto y Melibea (Salamanca, España)]

Estoy seguro de que conoces a alguien que se caracteriza por tener una necesidad de aprobación y reconocimiento constantes por parte de facebook los demás, alguien a quién le cuesta dos o tres mundos decidir por sí mismo, que siempre está pidiendo opinión para poder hacer (o deshacer) cosas, que se deja influenciar con facilidad por lo que otros le dicen y hasta por lo que no, y que busca sus bendiciones en cuanto a todo lo que hace o deja de hacer.

Normalmente decimos (y pensamos) de estas personas que tienen un carácter débil, poca personalidad, la autoestima por los suelos, y que son inseguras, pero hoy, además de asegurar que estos individuos son más pesados que el cuñado de Rocky, voy a darte un poco más de información acerca de por qué funcionan de esta forma.

El cuñado de Rocky

Necesidad de Aprobación, Metaprogramas, y Marco de Referencia

Si te has leído mi artículo sobre la muerte al cumpleaños quizá recuerdes que mencionaba en él los metaprogramas, un concepto que se maneja en PNL (programación neurolingüística), y que se definen como una serie de directrices o patrones de funcionamiento mediante los que interpretamos la realidad, y que determinan y dirigen nuestras actitudes y comportamientos.

Dentro de estos metaprogramas (que se dividen en varios grupos) te hablaba en aquel artículo del que se refiere a la forma en que clasificamos la información que hemos de aprender o entender, y según el cual yo me considero un buscador de diferencias o diferenciador, en mi lenguaje coloquial lo que yo llamo un jode-mentes acomodadas (lee el artículo y lo entenderás 🙂 ).

Pues bien, hoy voy a hablarte de otro de esos metaprogramas, en este caso del que se refiere a si nuestro marco de referencia es externo o interno, y ya te avanzo que el mío es tan interno como profunda es la cueva más grande del mundo.

Cueva de Shondong

Pero vamos al lío.

El Marco de Referencia

Piensa en cuando necesitas tomar una decisión sobre cualquier cosa:

¿Eres de los que pide opinión o te sueles guiar más por tus percepciones internas?

O cuando estás buscando aprender algo:

¿Te gusta investigar por tu cuenta o prefieres apuntarte a cursos programados?

Y cuando viajas:

¿Prefieres ir por libre y a tu aire o te decantas por los tours guiados?

En general:

¿Te tragas los estereotipos, tópicos, dichos y refranes?

¿Sigues a la masa (que no es Hulk) y aceptas lo que hace, dice o cree la mayoría?

¿Lo que cuentan los medios de comunicación?

¿O un experto en cualquier tema?

O por el contrario fomentas tu espíritu crítico y te gusta contrastar la información, cuestionando y comprobando por ti mismo las cosas.

Y una vez que tomas una decisión y haces algo:

¿Sabes por ti mismo, desde dentro de ti, que ha salido bien o mal, o necesitas que los demás te den su “visto bueno”?

¿Estas siempre buscando la atención, el piropo o la adulación ajena mediante el postureo, o sin embargo todo eso te resbala, lo tienes claro, y no necesitas de nadie para disfrutar de ti, y con otros?

Según hayas respondido a todas estas preguntas habrás intuido si tu marco de referencia suele ser interno o externo, y es en estas dos formas de funcionar donde radica la diferencia fundamental entre los que buscan constantemente la opinión y la aprobación de los demás, y los que las obtienen de sí mismos.

Como ya te he avanzado yo suelo guiarme por mis percepciones y referencias internas, me gusta investigar por mi cuenta, viajar por libre, no me gustan los estereotipos, dichos y refranes, no sigo a la masa (ni a Hulk), ni sus costumbres, ni sus creencias, ni sus modas, ni me creo a los expertos porque digan que lo son, y en general fomento mi espíritu crítico tratando de contrastar cualquier información que recibo, porque mi marco de referencia es interno.

Cuadro torcido

[Y además me gusta poner (o fotografiar) los cuadros torcidos jeje ]

Hay que tener en cuenta que no siempre usamos el mismo marco de referencia, ya que podemos guiarnos por un marco de referencia externo en unos casos, e interno en otros, dependiendo de las circunstancias, del contexto en el que nos desenvolvamos, y de las creencias, conocimientos y experiencia que tengamos en un campo en particular.

En general…

Usamos un marco de referencia interno cuando ya podemos recibir todas las opiniones o reconocimientos que sean, que no los tendremos demasiado en cuenta, ya que para nosotros lo más importante, y a lo que damos mayor peso y valor, es a lo que sentimos y pensamos interiormente.

Estamos hablando de un perfil de persona con espíritu crítico y alta experiencia, de convicciones fuertes y valores definidos, y que no se deja influenciar con facilidad por lo que le dicen. Sabe escuchar y puede tenerla en cuenta, pero realmente no necesita de la opinión de los demás para tomar sus decisiones, ni tampoco de la aprobación de otros para con sus acciones.

Un líder verdaderamente eficaz debe poseer un marco interno fuerte, no sería un líder si dependiese constantemente de buscar la opinión de los demás a la hora de tomar decisiones, o de emprender alguna acción. Eso sí, también ha de saber buscar un equilibrio, porque un buen líder ha de ser capaz de escuchar las opiniones ajenas, y de absorber de ellas la información que le pueda ayudar a mejorar, de lo contrario no estaríamos tratando con un líder, sino con un déspota megalomaníaco.

Usamos un marco de referencia externo cuando parecemos gemelos del cuñado de Rocky a la hora de tomar decisiones buscamos constantemente la opinión de los demás porque para nosotros es más importante que la propia. Y lo mismo hacemos buscando la aprobación de otros acerca de lo que hemos hecho o dejado de hacer, y con en qué basamos la imagen que tenemos de nosotros mismos.

En este caso estamos hablando de personas que demandan constantemente atención (con muy diversas estrategias), y que son altamente influenciables debido a un bajo nivel de autoestima, una falta de confianza en sí mismas, y unos valores y convicciones débiles y manipulables.

Cómo se Construye el Marco de Referencia

Como ya he dicho el marco de referencia puede cambiar en función del contexto en que nos desenvolvamos. La clave está en la seguridad que sentimos, y con la que nos desenvolvemos en dicha situación.

Por ejemplo si llevas ejerciendo una profesión (o afición) durante muchos años, en ese contexto tu nivel de experiencia hará que probablemente hayas generado un marco de referencia interno fuerte. Sin embargo, si acabas de empezar y no tienes ni pajolera de lo que se cuece porque eres un novato, lo más probable es que tu marco de referencia sea externo.

También es cierto que en la mayoría de situaciones todos tendemos, en función de nuestro carácter y personalidad (con el carácter se nace, la personalidad se hace), hacia uno u otro marco de referencia a la hora de funcionar, de interpretar la realidad que nos rodea, y a nosotros mismos.

Nuestras preferencias y patrones de comportamiento se van configurando a lo largo del tiempo, y podemos influir en ellos, pues no por ser diestros nos olvidamos de que en determinadas situaciones es mejor usar la mano izquierda (¿se te ocurre alguna? 😉 ). Pues lo mismo pasa con los marcos de referencia y con todos los demás metaprogramas.

Podemos elegir porque podemos cambiar.

¿Y Para qué sirve?

Además de para que seas más o menos cuñado de Rocky, es decir, más o menos tocapelotas, y también más o menos esclavo de lo que te rodea, tener en cuenta el marco de referencia es muy útil cuando nos comunicamos con otras personas, porque nos ayuda a elegir el lenguaje adecuado que mejor entiende cada cual, pudiendo así hacerle llegar mejor nuestro mensaje. Para que me entiendas, es como hablar el mismo idioma que el otro, pero al cuadrado, porque refuerzas el mensaje y le llega mucho mejor.

Como es obvio, lo primero es detectar cual es el marco de referencia que suele utilizar la persona a la que nos dirigimos, lo cual no nos debería resultar muy difícil si podemos ver su perfil de facebook  la conocemos un poco. Y una vez que sabemos por cual de los marcos se guía, debemos hacer nuestras propuestas hablándole en el lenguaje que mejor entiende, y que más le gusta escuchar.

Por ejemplo, si tratamos de convencer a alguien con un marco externo para que vaya a ver una película al cine, podríamos decirle: “tienes que ir a verla, es muy buena, yo ya la he visto y muchos de mis amigos también, y a todos nos ha gustado mucho. En nuestra opinión es una de las mejores pelis del año”.

Lo más probable es que de esta forma logres convencer a esa persona, y cuantas más opiniones y referencias de otros consigas, mejor. Sin embargo, si se trata de alguien con un marco interno, lo más probable es que se ría en tu cara (es un decir) y no consigas nada, más bien al contrario, porque la opinión de los demás no significará mucho para él o ella.

Para convencer a alguien con un marco interno tendríamos que usar algo como: “¿recuerdas la peli independiente que viste hace unos meses en aquel ciclo de cine de autor?, ¿la que dijiste que era una de las mejores que habías visto en años, y que ojalá hicieran más pelis como esa? Pues ésta que te recomiendo está por lo menos al mismo nivel, ¡te encantará seguro!”

Aquí estamos apelando a sus experiencias pasadas y a sus propios gustos, y no a los de otros, por lo que lo más probable (si no se la estamos jugando continuamente y confía mínimamente en nosotros), es que lo convenzamos de que vaya a verla.

Es tan solo un ejemplo, pero esta estrategia de comunicación basada en el marco de referencia, se puede aplicar en cualquier otro contexto, con el fin de mejorar nuestra comprensión y nuestras relaciones con otras personas.

Y no te digo más que, si te animas a probarlo…

¡Me cuentes tus experiencias!

Descubre el valor de ser auténtico para alcanzar una vida con sentido y propósito.

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes.

¿Te atreves a subir a este barco?