Desapego y felicidad

Hoy te traigo a un nuevo buscador que aterriza por estos lares para hablarte nada menos que de desapego y felicidad.

Conocí a Javier a través de una entrevista que me propuso realizar para su blog Ventura Sensitiva, y tengo que decir que me parece un chico de mente efervescente y corazón generoso, como buen buscador que es.

Lo que yo pueda escribir hoy, mañana puede no tener sentido en mi vida. Javier Sánchez.

Me gustan las personas luchadoras, con inquietudes, valores e iniciativa, las que se cuestionan las cosas fomentando su espíritu crítico, las que no creen que no se puede cambiar sino que el cambio forma parte de nuestras vidas, las que recorren su camino aprendiendo en cada parada del viaje para evolucionar de forma consciente.

Y Javier es una de ellas así que…

¡Te dejo con sus reflexiones!

¿Está el desapego relacionado con nuestra felicidad?

Sinceramente, no lo sé.

Lo que sí sé es que su hermano gemelo, el apego, puede ser un impedimento para encontrar una paz interior verdadera, así como el amor, la gratitud, y quizá la felicidad.

La felicidad es un tema muy complicado, un concepto que conocemos todos pero no llegamos a experimentar ninguno.

Lo más cercano a la felicidad es la alegría, las emociones positivas, la satisfacción…

Y ahí es donde cada uno puede considerar que todo eso se relaciona con la felicidad, pero yo no.

La felicidad no se puede relacionar con algo tan simple como la alegría porque al día siguiente puedes estar triste y pensar que no eres feliz.

Y la felicidad puede que sea eso, alegría y tristeza por igual, no necesariamente tiene que ser algo que nos provoque una sonrisa.

Creemos que es la norma y eso es lo que nos lleva a pensar que la felicidad es un estado de bienestar.

La felicidad pura seguramente vaya mucho más allá de lo que creemos que es, de lo que hemos leído o visto en películas.

Debe ser un estado totalmente distinto a lo que imaginamos, donde todas las emociones estén mezcladas y sean igual de importantes, sin etiquetar ninguna de ellas como buenas o malas.

¿Y qué hay del apego?

Seguramente has escuchado que el apego es aquello que fastidia la felicidad, y puede que no te falte razón.

Por eso muchas personas practican el arte del desapego, empiezan a volverse locos con los objetos que poseen, empiezan a tirar cosas, a mandar a la mierda a ciertas personas, y un largo listado de lo que se cree que es el desapego.

¿Crees realmente que así se puede encontrar la felicidad?

Antes estabas ligado al apego y te centrabas en ello de manera inconsciente, por lo que eras esclavo de muchas cosas.

Ahora estás ligado al desapego y te centras en ello de manera consciente, por lo que eres esclavo de otras muchas cosas.

Eso es lo que producen los ideales, la simbología, la religión, etcétera.

Que nos centramos en algo concreto y somos esclavos sin saberlo.

Por eso me pregunto si el desapego en sí mismo puede ser un camino que nos dirija a la felicidad, como muchos nos cuentan.

MINIMALISMO

Una idea que suena mucho hoy en día relacionado con este tema es el minimalismo.

Es un concepto que me gusta mucho por lo que representa, no lo por lo que es o por lo que se está consiguiendo con ello.

Al final no deja de ser un ideal, y es ahí donde fallan muchos.

Dejan de tener para ser felices, y el minimalismo no es eso.

Es una herramienta muy útil que puede guiar nuestros pasos para conocer en profundidad el desapego, ese estado que a priori parece ser una buena solución para alcanzar una mayor paz y libertad.

Pero yo te digo que puedes tener un Ferrari o irte de crucero por el mar Mediterráneo y posiblemente seas feliz.

El problema surge cuando empezamos a querer que todos esos lujos pasen a formar parte de nuestra felicidad o propósito, cuando todo lo material y físico se vuelve una prioridad.

Debes preguntarte algo antes:

¿Qué valor te aporta a ti o a los demás?

Contesta sinceramente.

El desapego no es una simple definición

Nos cuesta actuar, y mucho.

Leemos sobre minimalismo, sobre apego y desapego, sobre felicidad, pero no vemos más allá de lo que representan estas palabras.

Nos quedamos con la definición, la ponemos en práctica haciendo lo que dice, tal cual, y nos alejamos de su verdadera esencia.

He descubierto que, al igual que la definición de estas palabras, no son sus propias enseñanzas las que nos dan la respuesta a nuestras preguntas.

Las verdaderas lecciones se encuentran en nuestro propio descubrimiento, nuestro propio camino de autoconocimiento, nuestra propia experiencia sobre la verdad y la sabiduría de dichas enseñanzas.

Hace tiempo leí que el apego es la dependencia emocional que ponemos en las cosas o la gente que deseamos no perder.

“Deseamos no perder”

¿Te has dado cuenta?

Desear ya te incita a perder tu libertad, y ‘no perder’ se relaciona con la posesión, que también está ligada a la libertad.

Un lío de narices que forma una telaraña perfecta, porque a eso habría que sumarle también el miedo, por ejemplo.

Y por si fuera poco también percibes que el apego va más allá de los objetos materiales, porque tiene que ver algo contigo.

Tiene que ver con tu estado interior, con no basar tu Ser, tu identidad o como quieras llamarlo, en estar pensando cada día en ese objeto que te gusta o esa persona que no te cae muy bien.

Dejar ir…

Deseamos un buen trabajo, deseamos a esa persona que nos gusta, deseamos tener una vida en la que no falte nada para alcanzar la felicidad.

¿Qué pasa cuando nos despiden del trabajo, o nos abandona nuestra pareja después de 5 años?

Que nos enfadamos, nos acordamos del Universo de una manera poco agradable, nos encerramos en nosotros mismos y odiamos todo lo que venga.

Y esa es la respuesta que te proporciona el apego, eso es lo que te ofrece.

¿Menudo regalito eh?

Las cosas ya no van como quieres y resulta que es culpa del mundo, culpa de la mala suerte.

Por supuesto, no es culpa tuya (faltaría menos).

¿Qué cuál es la mejor opción?

Aprender a dejar ir, saber que todo lo que has ido construyendo a lo largo de los años se puede esfumar de un plumazo.

Y en eso consiste el cambio o transformación, en que cuando suceda no te lamentes.

Y para no lamentarse no debes estar apegado al cien por cien a ello.

Date cuenta de lo que es y de lo que está sucediendo en el momento presente. Ya ha sucedido y tú tienes la llave para seguir construyendo tu camino, porque es algo que deberás ir aceptando cada día.

No hay nada fijo, por pequeño que sea, algo está modificando tu vida.

Llegará un golpe final que no te guste, pero deberás continuar, dejar ir lo que ya no está.

Dejar ir no significa olvidar, hacer borrón y cuenta nueva.

Dejar ir significa aprender, conocer, avanzar, y quién sabe… si ser feliz.

[La foto de portada está hecha en momentos de desapego y felicidad mientras paseaba en bicicleta por la costa de Mallorca (España)]

Javier Sanchez
Javier Sanchez
Escribo en Ventura Sensitiva sobre autoconocimiento, minimalismo, pensamientos para el cambio y todo lo que tenga que ver con el desarrollo personal.

También comparto reflexiones personales en mi página de Facebook ¡Un fuerte abrazo!