Nunca serás libre

Nos gusta mucho mencionar el libre albedrío, y presumir de esta cualidad humana que nos atribuimos en exclusividad, para alardear de la capacidad de poder tomar decisiones con autonomía y libertad, cuando la realidad es que no tenemos ni pajolera idea de qué es… ni tan siquiera de si existe.

¿Te has parado a pensarlo?

¿Crees en el libre albedrío?

¿Sabes cómo funciona?

No, no eres libre para tomar decisiones, y no siento para nada decírtelo ya que aún tengo más supuestas malas noticias para ti…

NUNCA SERÁS LIBRE

Sigamos.

Una ‘mala’ noticia

En 1983 un tal Benjamin Libet ‘la lió parda’ al afirmar que, experimento científico mediante, el libre albedrío podría ser tan solo una ilusión. Una liada que todavía sigue vigente, y aumentando, en nuestros días.

Si tienes interés en conocer los detalles del experimento lee el artículo que he enlazado, yo solamente voy a hablarte de su sorprendente resultado.

Benjamin comprobó que, cuando somos conscientes de haber tomado una decisión, esa decisión ya se ha producido medio segundo antes en nuestro cerebro inconsciente.

¿Cómo te quedas?, ¿indeciso quizá? 🙂

Pero de ser cierto… ¿qué carajo querría decir esto?

Sencillamente que cuando creemos tomar decisiones conscientes desde nuestro ‘libre albedrío’, lo que en realidad habría pasado es que esas decisiones ya las habría tomado nuestro subconsciente por nosotros desde sus muchos y variados automatismos.

De esta manera no solo estaríamos condicionados por el medio ambiente, por la sociedad, por nuestras circunstancias, por nuestra biología y por nuestra manera de funcionar, sino que además serían nuestros mecanismos internos los que decidirían por nosotros (partiendo de la base de que no somos nuestros mecanismos se entiende).

Estamos convencidos de que podemos tomar decisiones libres y conscientes, cuando la realidad sería que la consciencia es solo una perspectiva y la libertad una mera ilusión.

Pero no hace falta asustarse, seguramente estamos aquí gracias a eso… o no, qué se yo.

Esclavos de nuestras creencias

Parece ser que uno no puede suicidarse aguantando la respiración voluntariamente (puedes probar si quieres, yo lo he intentado pero creo que en realidad no quería suicidarme, así que mi prueba no sirve para mucho). Y tampoco podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos (por lo menos en mi caso no hay jodida manera). He aquí algunos mecanismos.

A todos nos gusta defender aquello en lo que creemos, y no solo eso, también buscamos continuamente referencias que apoyen y corroboren nuestras creencias. Y si no estás de acuerdo con esta afirmación prueba a intentar defender algo en lo que no crees y dime cómo te sientes. He aquí otro mecanismo.

¿Respetar las creencias contrarias de otros?

Eso es fácil.

¿Empatizar con su diferente forma de ver la vida?

Un poco menos.

¿Adoptar sus creencias como propias?

Realmente complicado.

Resulta que nuestras creencias configuran nuestra identidad, lo que dificulta cualquier intento de cambio. Ahí es nada, pero es que además guían nuestras conductas y dirigen nuestras vidas, ya que toman las decisiones por nosotros y nos alejan pero que muy mucho de la ansiada libertad.

Y ‘por ahora’ hay poco que hacer ya que lo que sea que hagamos, lo que sea que sintamos, va a estar determinado por lo que sea que creemos. He aquí el mecanismo de los mecanismos.

Creenciados

Cualquier decisión que tomas está determinada por un montonazo de información almacenada en tu subconsciente. Un montonazo que, deja que te diga, es tan inabarcable como un jodido universo, y sí, esto es una jodida creencia.

Observa el mensaje que se puede leer en la foto que encabeza este artículo:

“Mi madre fue asesinada en Auschwitz, gracias Arcángel Gabriel”

Y ahora dime…

¿Puedes detectar alguna creencia en esa frase?

¿Puedes detectar alguna creencia en todas mis fucking frases?

Pues eso mismo: son tus creencias las que determinan tu perspectiva de la vida, las que construyen tu realidad y las que establecen tus límites.

¿Piensas que serás libre cambiando radicalmente tu vida?

¿Dejando tu trabajo, viajando por el mundo, o escalando montañas en la cordillera del Himalaya?

Deja de engañarte, es tan solo una jodida creencia, una ilusión de libertad.

En realidad eres, y seguirás siendo, exactamente igual de esclavo que cualquier otro que habita el mundo del que tú rehuyes, porque como cualquier otro también eres esclavo de tus creencias, y son ellas las que deciden por ti.

Háblame de qué es lo que te hace sentirte bien o mal, de lo que te frustra o realiza, de lo que disfrutas o sufres, pero no me hables de lo que te hace libre porque nunca vas a ser libre.

Nunca serás libre

Todo lo que haces lo haces por ti porque todo lo que haces busca satisfacer una necesidad propia. Y todas tus decisiones supuestamente conscientes, pero que en realidad nacen de tus mecanismos inconscientes, también buscan satisfacer ese tipo de necesidad.

Es lo que hay. No podemos escapar de esto. No sabemos vivir sin mecanismos.

Y cuando digo que nunca serás libre no me estoy refiriendo a una libertad física, que tampoco es posible pero este es otro resbaladizo asunto, me estoy refiriendo a una libertad de tipo mental y funcional.

Quizá ‘creas’ que podemos hacernos conscientes de nuestros mecanismos, de nuestras creencias, que podemos influir en ellas y cambiarlas. Y te diré que sí, que estoy de acuerdo contigo, pero resulta que esa decisión de cambiar y esa influencia habrán surgido a través de los mismos mecanismos que pretendemos modificar así que…

¡A la mierda!

¡A tomar por culo!

¡Que le den!

Quizá crees que soy un poco maleducado, quizá lo creas desde hace mucho, pero mira bien ‘ahí dentro’ porque eso es algo que no has decidido ni libre ni conscientemente… ¿lo captas?

Resulta bastante paradójico que el hecho de tener conciencia de existir, conciencia de nosotros mismos y del mundo, el hecho de poder racionalizar y cuestionarlo todo, es algo que no nos hace más libres sino más esclavos.

Esclavos de una complejidad que forma parte de nuestra condición humana.

Porque somos bastante menos libres que una gallina.

Y bastante más esclavos que un burro.

Y todo esto, querido lector, forma parte de mis creencias y surge de mis mecanismos.

Peace and love.

[Foto realizada en una plaza de Budapest]

 

Juan Núñez
Juan Núñez
Me llamo Juan y desde marzo de 2013 escribo en esta página sobre búsquedas, aprendizajes, experiencias, autenticidad y todo aquello que espero me conduzca hacia el propósito de disfrutar de una vida más coherente y con sentido. “Si quieres ser un héroe para los demás empieza por serlo para ti mismo”. Eso es lo que predico y eso es lo que persigo ¿Te apuntas?

Es por el mar de la autenticidad que navegan los valientes

¿Te atreves a subir al barco?