Poder del subconsciente

Hace unos cuantos años asistí a un evento de varios días en el que conocí a un joven mago, y fue a través de sus conocimientos y enseñanzas sobre mentalismo, magia e hipnosis que pude darme verdadera cuenta del tremendo poder del subconsciente y de las diversas formas que existen para llegar hasta él y manipularnos.

No solo aprendí y fui testigo en primera persona de trucos de magia, sugestiones varias y algún que otro impactante trance hipnótico digno de cualquier reality televisivo, sino que también pude experimentarlo en neurona propia cuando mis dedos se quedaron completamente pegados a mis gafas de sol, y sin pegamento de por medio por supuesto.

Intentaré darte algunas manipuladoras pistas a través de unos cuantos ejemplos cotidianos…

Manipulaciones subliminales por doquier

Caminas por la principal calle comercial de tu ciudad y ante ti desfilan escaparates cuidadosamente estudiados para captar tu atención; entras en una de las tiendas y notas una temperatura concreta, hueles un perfume muy específico y escuchas una música determinada cuya única misión es despertar tus emociones con el fin de seducirte y conseguir que reduzcas el saldo de tu cuenta bancaria.

Vas a hacer la compra a un hipermercado y te encuentras con que tienes que recorrer toda su superficie para alcanzar la jodida entrada, para luego tener que hacer otro tanto si deseas ir a la sección de bienes de primera necesidad; los productos cambian de lugar como por arte de magia cada pocos meses para que nunca tengas la certeza de dónde está lo que buscas, aunque lo primero que siempre verás nada más entrar son grandes ofertas, con sus rótulos gigantes y llamativos, y lo último, ya en la línea de cajas, los chicles, caramelos, pilas, cuchillas de afeitar y hasta condones.

Estás buscando realizar un curso online y te encuentras con páginas de lanzamiento de supuestos expertos con titulares llamativos y colores contagiosos que te dicen que tienen lo que necesitas, que si haces su curso conseguirás aquello que te propongas, con testimonios perfectos de gente que ha triunfado gracias al curso, con el refuerzo de apariciones en conocidos medios de comunicación que le dan relevancia, y que por supuesto has llegado en el momento perfecto porque tienes a tu disposición un descuento espectacular con fecha de caducidad que no debes dejar pasar.

Escuchas una tertulia política en la radio y te acostumbras a que las opiniones, los resultados y las estadísticas bailen al son de la ideología que las examina, y en función de si el partido está gobernando o en la oposición; ves un programa matinal de estilo de vida en televisión y te llueven recomendaciones avaladas por médicos que misteriosamente no siguen sus propios consejos; en los telediarios las noticias catastróficas o de desgracias asoman por doquier y piensas sin saberlo que todo está muy mal y que en este puto planeta nada bueno debe suceder.

Miras relajadamente tu serie favorita y no dejan de aparecer en pantalla reconocidas marcas de manera subliminal: una lata de refresco de Cocacola, unas zapatillas con el logotipo de Nike, un ordenador con la manzanita de Apple… Y qué decir del bombardeo de anuncios exquisitamente estudiados para despertar en ti recuerdos y sensaciones que te guiarán por la senda de una compra emocional y compulsiva sin que te des cuenta siquiera.

Un programa de puntos para ganar descuentos en tus próximas compras en el supermercado, cien euros de regalo en una casa de apuestas online para empezar a jugar gratis, un vale canjeable en la próxima compra en una tienda de juguetes, varios números para un sorteo de la madre que los parió…

Podría seguir enumerando ejemplos cotidianos de condicionamiento y manipulación subliminal hasta provocarte dolor de amígdala y hasta cagalera, pero creo que ya ha sido suficiente para que te des cuenta de quienes son los que mejor conocen el poder del subconsciente, y de cuales son algunas de las estrategias que usan para que, pensando que tomas decisiones racionales y libres, acabes haciendo y viendo el mundo como a ellos mejor les conviene.

El poder del subconsciente

Nuestro subconsciente no solo dirige y controla sin descanso las miles de funciones biológicas esenciales para la vida que suceden en todo momento en nuestro organismo, sino que también tiene una enorme responsabilidad en lo que respecta a nuestra conducta, y eso es porque la evolución ha querido que la mayoría de procesos de percepción, memoria, atención, aprendizaje y juicio queden fuera del alcance de nuestra consciencia.

Y resulta que, para nuestra desgracia, nuestra percepción es muy limitada y bastante fácil de engatusar, nuestra atención fácil de dirigir y nuestra memoria más falsa que las celebraciones de cumpleaños.

Todos nuestros recuerdos permanecen en un enorme almacén fuera de nuestro control consciente en el que se van distorsionando con el paso del tiempo, adecuándose a cómo somos e interpretamos la vida en el momento presente, y preparados para hacernos creer que lo que recordamos sucedió de esa manera, cuando la realidad es que ni tan siquiera los testimonios que se realizan bajo juramento en los juicios resultan fiables.

No recordamos lo que fue sino que reelaboramos y reconstruimos los hechos cada vez que los rescatamos de la memoria y los ponemos encima de la mesa, así que cuando escuches a alguien decir ‘lo recuerdo como si estuviera allí’ ya puedes, como hago yo, reírte en su cara, y después explicar cuales son los siete pecados de la memoria o atenerte a las consecuencias 😉 .

De las decenas de miles de pensamientos que producimos cada día, tan solo una pequeña parte se hacen conscientes para darnos la impresión de que tomamos decisiones lógicas y racionales, cuando resulta que están basadas en condicionamientos, experiencias, aprendizajes, recuerdos y automatismos que se han ido almacenado en nuestro subconsciente sin que nuestra consciencia haya intervenido de manera relevante en el proceso.

Si estás convencido de que tomas decisiones no condicionadas y libres, de que puedes elegir lo que eres o puedes ser lo que quieras, puedes considerar también que estás en un nivel de ignorancia que te está manteniendo alejado de la tan cacareada y ansiada libertad.

El subconsciente recibe y procesa información a través de la percepción y los sentidos, mucha información, entiende e interpreta el lenguaje de las sensaciones y habla a través del de las emociones, las cuales están ahí por algo ya que evolucionaron para un propósito: mantenernos con vida.

Emociones como miedo, alegría, tristeza, ira, asco o insatisfacción son inherentes a la naturaleza humana porque son un mecanismo de supervivencia cuidadosamente preservado por medio de la selección natural.

Por tanto no resulta casualidad sino causalidad que sea a través de los sentidos y de nuestras emociones que nos asaltan por doquier hordas demoníacas de marketinianos capitalistas (protocolo HDMC) con el fin de dirigir y condicionar nuestra conducta en pos de sus intereses…

¿Algún exorcista en la sala?

El arte de aprender a pensar

Si inicialmente y de manera natural tu subconsciente se lleva digamos que un noventa por ciento del pastel en cuanto a control de tu comportamiento se refiere, el arte de aprender a pensar consiste en conseguir restarle cada vez más trozos de tarta por medio de la reflexión, la higiene mental y el pensamiento crítico.

Ir por la vida como un jodido autómata condicionado sin capacidad crítica alguna no solo te convierte en alguien muy manipulable e influenciable, como has podido comprobar por medio de mis ejemplos iniciales, también es algo que te mantiene alejado de la libertad y te hace infeliz.

Obediencia ciega a credos y tradiciones retrógradas y perjudiciales, supersticiones, costumbres e ideas que no son propias, malos hábitos mentales, patrones de pensamiento tóxicos, y creencias limitantes e irracionales son actitudes que nos suelen provocar peores sufrimientos que cualquier dolor físico, y por supuesto también nos dejan peores y más profundas cicatrices.

Y además resulta que el ser humano no sabe vivir simplemente por el hecho de hacerlo, ya que hemos evolucionado de tal manera que necesitamos encontrarle un sentido a todo lo que se nos presenta.

En algo así de chungo y maravilloso a la vez nos hemos convertido, pero es lo que hay y a modo de propina añado que no basta con encontrar sentidos, tener de todo o experimentar mucho, sino que la ansiada felicidad depende más bien de un modo de pensar, de sentir y de ser, de una actitud ante la vida donde aprender a pensar es la mejor herramienta de que disponemos para alcanzarla.

No sabemos vivir sin encontrarle un sentido y por eso necesitamos aprender a pensar para llegar a ser felices.

¿Lo captas?

Dicho de otro modo…

No podemos ser felices sin saber pensar correctamente porque la felicidad es algo que se aprende.

Quédate con la reflexión y dale vueltas a la coco rueda en modo hamster porque es muy importante.

¿Y cómo se aprende a pensar?

Pues resulta que no me gustan demasiado los artículos largos, sobretodo escribirlos, y este ya se acerca peligrosamente al límite por lo que te voy a dejar en ascuas amarillas (si has imaginado unas ascuas amarillas tienes mucho trabajo por delante 🙂 ).

Termino pues con algunas sugerentes herramientas:

  • CURIOSIDAD de la que no mató al gato.
  • ESCEPTICISMO que no te induzca a rechazar lo que no has probado.
  • HIGIENE MENTAL sin necesidad de papel higiénico.
  • PENSAMIENTO CRÍTICO que no cínico.
  • CONSCIENCIA de la que te deja dormir como los angelitos.
  • ATREVIMIENTO sobretodo en el sexo.

Desconozco si los desarrollaré en futuros artículos pero igualmente permanece atento a lo que venga, que seguro algo vendrá.

¡Y que no se te peguen las gafas de sol a los dedos!

[Foto realizada desde un tren que transitaba por un lugar que causalmente no recuerdo]

 

Juan Núñez
Juan Núñez
Desde marzo de 2013 escribo en esta página sobre búsquedas, experiencias, reflexiones, aprendizajes, autenticidad y todo aquello que espero me conduzca hacia el propósito de disfrutar de una vida más coherente con lo que pienso y siento. “Si quieres ser un héroe para los demás empieza por serlo para ti mismo”, esto es lo que predico y esto es lo que persigo ¿Te apuntas?

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