La felicidad mata

  • Tiempo de lectura del artículo: y yo que coño sé a qué velocidad lees.
  • Número de palabras: descontando las malsonantes y los tacos, bastante pocas.
  • Tiempo de redacción: veinte minutos de caminata para el hilo argumental, una hora y media mientras preparaba una ensaladilla para comer, y otra hora más mientras la misma se enfriaba en la nevera.

Efectivamente, no te equivocas, no me creo en absoluto lo que he escrito en el título, por lo menos tal y como lo he escrito, sencillamente se trata de un cebo con forma de titular atractivo para que hagas click y empieces a leer mis paranoias. Me satisface saber que has picado el anzuelo.

¿Eres un tarugo?

– Tienen dos críos maravillosos, ¡los hijos son lo mejor que te puede pasar en la vida!

Totalmente, sobretodo cuando sienten ganas de retorcerles el pescuezo, ponerles un bozal, o tirarlos por la ventana, entre la inmensa lista de pensamientos políticamente incorrectos que van a desfilar por sus mentes durante la crianza y demás manutención.

– ¡Míralos, llevan treinta y siete años casados y tan felices!

Faltaría más. Treinta y siete años de apego, codependencia y miedo a la soledad, y en franca progresión geométrica ascendente de ir a peor con cada año que pasa. ¡Yo también lo quiero!

– ¡Qué envidia! Ha conseguido el trabajo de sus sueños y es tan feliz…

Por supuesto. No hay duda de que creerse que existe un ‘trabajo de tus sueños’, ese que más pronto que tarde te hará caer en la cuenta de que semejante ideal es en realidad una asquerosa condena, resulta algo verdaderamente envidiable.

– Ha alcanzado la cima de la fama y el éxito, la admiro tanto…

No cabe duda. Admirar a individuos que emplean parte de su tiempo y dinero en toda clase de abstracciones y mierdas, buscando adulterar su percepción de la realidad, es altamente recomendable.

– Descubrió su pasión y ha conseguido realizarse, ¡qué gran ejemplo a seguir!

Obvio. Alguien que busca la realización, pero no tiene ni pajolera idea de que es precisamente eso lo que le impide disfrutar plenamente de la vida, es todo un ejemplo, pero de zoquete.

La Felicidad Mata

Como lo interpretas tarugo…

Claro que no es la felicidad lo que te mata.

Lo que te consume de una manera lenta y dolorosa, lo que te hace sentir frustrado, insatisfecho, incompetente, desgraciado e inútil, lo que te hace apegado y dependiente, lo que fomenta tus miedos y tu inseguridad, lo que convierte tu existencia en una búsqueda de lo que probablemente más contribuye a joderte la vida…

Es tu puto ideal de felicidad.

Ese ‘tener hijos es la mejor decisión que puedes tomar en tu vida’.

Ese ‘busca tu pareja ideal’, o tu mierda naranja.

Ese ‘persigue tu pasión’.

Ese ‘fíjate objetivos para alcanzar el éxito’.

Ese ‘consigue realizarte’.

Esos y otros muchos ideales que convierten tu mente, y con ello tu vida, en un puto almacén de basura tóxica y apestosa.

¿Lo pillas tarugo?

Siento usar un lenguaje discriminatorio no inclusivo, pero ‘taruga’ me sale subrayado en rojo zig zag y me resulta la hostia de desagradable a la vista.

Soy un Tarugo

Y no me estoy refiriendo a ti, sino a mí.

Porque soy un tarugo, o más bien me comporto como uno…

Cuando teniendo salud, dinero, seguridad, cobijo, comida, tiempo y todo tipo de oportunidades, pongo mi atención en lo que no tengo ni probablemente necesito, o en lo que tienen los demás, o en lo que creo me gustaría tener sin saber si realmente lo quiero. Así es, parece que la noche también me confunde.

Cuando pienso que vivir en pareja no es para mí porque lo mío va de tener preparada una hucha de diez mil euros para poder comprar, cuando la desarrollen completamente, una real doll morena, de tetas grandes, labios carnosos, inteligencia artificial y culo siempre disponible, que me cocine, me de masajes, la conversación que me salga de los huevos, y cuando de allí me salga, y a la que me pueda follar con verdadero goce y disfrute sin estar barrenando si estoy ‘a la bajura’, tú ya me entiendes.

Cuando presumo de ateísmo afirmando que la figura de Dios me resbala, presumiendo de que hace tiempo que he aceptado que la muerte forma parte de la vida y sin embargo… lo siento, la ensaladilla me espera.

Adiós tarugo.

Ha sido un placer dedicarte un poco de mi tiempo, predisposición, disponibilidad y verborrea.

PD: He comido una hora más tarde de lo que acostumbro, y además me he levantado mientras lo hacía para escribir la posdata de esta mierda de artículo, una mierda muy auténtica eso sí. Aprovecha para añadir la tuya propia con un comentario. Estoy convencido de que no me va lo escatológico, pero que carajo sabré yo si la mayor parte de mi tiempo soy un puto tarugo.

[Foto realizada en los alrededores de una mezquita de Estambul. Yo casi adopto a la gata, a ti te permito fracasar en el intento de adoptarme a mí. En la bolsa llevo doce cajas de pastillas made in Turquía para intentar frenar el avance de la jodida alopecia androgenética. Estoy convencido de que la real doll me lo agradecerá.]

 

Juan Núñez
Juan Núñez
Desde marzo de 2013 escribo en esta página sobre búsquedas, aprendizajes, experiencias, miedos, conflictos, autenticidad y todo aquello que voy aprendiendo como puedo para vivir como quiero. “Si quieres ser un héroe para los demás empieza por serlo para ti mismo”, esto es lo que predico y esto es lo que persigo ¿Te apuntas?