Tengo algo que contarte

Sobre mi Nombre

Empiezo por contarte que desde pequeño mi familia y círculo de amigos me conocen por Berto, diminutivo de Alberto para los despistados, que es mi segundo nombre y por el que se suelen referir a mi persona en otros contextos digamos que, más formales.

Pero dado mi espíritu rebelde y diferenciador cultivado desde muy temprana edad a mí me gusta más presentarme como Juan, mi primer nombre, y el que utilizo tanto en esta página como en todas las redes sociales en las que puedes encontrarme.

Lo cual me conduce a explicarte lo que significa el logo que utilizo para representarme, que consiste en una combinación de la ‘J’ como inicial de mi primer nombre (Juan), superpuesta a la ‘N’ que es la inicial de mi primer apellido (Núñez), y cuya composición al mismo tiempo representa las iniciales de las dos palabras que he escogido para el dominio de esta página ‘AprendizajeyVida’.

Mi logo

¿Lo ves o no lo ves?

¿Mola o no mola?

Sí, ya sé que quizá tengo demasiado tiempo libre  😎

Resulta que Juan Alberto es una combinación que me repele, y creo que tiene algo que ver con lo que no me gusta de lo que fui, y lo que me gusta de lo que busco ser, así que ahora ya sabes la forma de conseguir que mi cara reproduzca la típica mueca de ir estreñido.

Algo parecido a esto…

Mi historia

Sobre mi Historia

Nací en la década de los 70 lo que me incluye en la denominada Generación X, esa a la que se atribuye la calificación de ‘generación de la apatía’, con características de personalidad como el rechazo inmóvil y una rebeldía conformista ante temas como la religión, las tradiciones generacionales, los patriotismos e incluso la misma familia. Y por lo que he empezado contándote ya puedes comprobar que en mi caso, y a grandes rasgos, no se equivoca demasiado, aunque lo de ‘inmóvil y conformista’ hace ya unos años que lo he empezado a desterrar.

Debido a mi carácter innato y a mis circunstancias y experiencias de vida, desde muy pequeño comencé a cultivar una introspección desmesurada que me condujo irremediablemente hacia una personalidad reservada e introvertida, que por cierto yo me guisaba y yo me comía y no sabía nada bien, derivando todo ello hacia un ‘solo contra el mundo’ que no hacía más que alimentar mi resentimiento y mi rebeldía.

Yo de mayor no quiero ser nada, contestaba orgulloso a la típica pregunta desde un semblante angelical parecido a este…

Mi historia

[“Cuanto capullo suelto” quizá estaba pensando…]

Saqué unas notas bastante aceptables cercanas al notable de media durante mis estudios de EGB y Bachillerato, si descontamos un pequeño y repentino bache de 5 asignaturas suspendidas cuando la primera mujer irrumpió en mi vida, desatando el caos intelectual a través de mi ya de por sí maltrecho mundo emocional.

Algo que no hizo más que agravarse cuando a los 17 años irrumpió la segunda, esa que me condujo hacia la mayor locura que jamás haya cometido por amor, o lo que es lo mismo, a terminar la relación con una chica de la que estaba enamorado, estándolo ella también de mí claro. Y puede que no te lo creas, pero todavía fue peor querer retomar la relación poco tiempo más tarde después de haber destrozado dos corazones, el suyo y el mío.

Aunque bien ‘reflexionado’ creo que ya llevaba bastante tiempo con mi corazón hecho pedazos, que aún hoy sigo recomponiendo el puzzle, y que echo en falta un montón de jodidas piezas. Probablemente una de las principales razones por las que estoy escribiendo aquí todo esto.

Principal

[Repartiendo mis pedazos por Malta. Una curiosa historia la de esta foto.]

Fiestas, borracheras y alguna que otra prostituta -como aquella con la que dejé volar mi virginidad empapada en cerveza- solían acompañarme en mis fines de semana adolescentes. Un caos que sin embargo contrastaba con mi espíritu ordenado, mi naturaleza ahorradora, y una mente racional y curiosa ávida de conocimientos y aprendizajes. Sin duda los que defienden eso de ‘la edad del pavo’ encontrarían en mí los mejores argumentos.

Con mis 69 cosas que ya he hecho y que -en teoría- no debería volver a hacer quizá te quede un poco más claro de lo que estoy hablando.

El caso es que aprobé COU, y en la selectividad supe cómo compensar mi 0.5 de química con un 9.5 en biología, así que la media con todo lo demás fue suficiente para tener la opción de enrolarme en el mundillo universitario.

Interiormente me tiraba la ciencia (‘conocer’ y ‘muy interesante’ eran mis revistas de cabecera junto con ‘playboy’ jeje) y era en lo que destacaba con las mejores calificaciones por eso, en un principio, escogí y empecé la carrera de biología. Pero las presiones constantes acerca de que era una opción sin futuro y sin salidas laborales, unido a mi inseguridad, a mis miedos, y a que éramos siete en clase, hizo que la abandonase antes de cumplir un mes para apuntarme en una que sí cumplía con los cánones establecidos: empresariales.

Por entonces esta carrera consistía en tres años para el diplomado y cinco para el licenciado… aguanté dos. La abandoné completamente hastiado por tener que tragar con unas materias y una forma de enseñar que me asqueaban, y consumido por haberme sometido y haber sacrificado mis deseos en pos de lo que querían o esperaban de mí los demás.

Todo un banquete con alimento del bueno para mi aislamiento, rebeldía y resentimiento.

A continuación vinieron algunos meses como vendedor de libros, y otros cuantos más trabajando en el taller mecánico de mi padre. Me fue como el culo, por supuesto, algo parecido a cuando decido posturear con el susodicho en fotos como esta…

Mi historia

[Y te aseguro que, aunque no lo parezca, de culo no voy muy sobrado]

Poco más tarde una oposición aprobada me condujo a formar parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, a las que todavía pertenezco ejerciendo labores de seguridad en un centro penitenciario. Una gran ironía si pensamos en mis rebeldes ansias de libertad cultivadas desde muy temprana edad. Aunque también te digo que películas carcelarias tipo ‘Celda 211’ tienen de verdad casi lo mismo que las predicciones de La Bruja Lola.

La muerte no es el final para los que se quedan, titulé para describir una de las experiencias más jodidas de mi vida que aconteció, junto con otras muchas tampoco demasiado agradables, durante una etapa de amargura y autodestrucción de la que, todavía no sé muy bien cómo, supe salir.

Puede que sea bastante cierto que los peores momentos suelen propiciar las mejores oportunidades, pero te aseguro que eso solo sucede cuando tenemos lo que hay que tener, sabemos lo que hay que saber, y ponemos lo que hay que poner. Y no, ‘los cojones’ no suelen ser suficiente.

Durante todo ese tiempo, y como decía el androide de Blade Runner ‘he visto cosas que no creerías’, pero comprende que pueden afectar a la seguridad nacional (o por lo menos a su imagen seguro), y si te las contara después tendría que matarte. Espero que sepas perdonarme por salvarte la vida.

Y ya por fin en marzo de 2013, de la mezcla de mis virtudes, carencias, contradicciones, miserias y deseos (que no sueños) surgió este proyecto de vida, esta obra magna, este ‘corazón partío’, este rayo de esperanza, este introduce el título aquí joder en forma de página web donde escribo con la intención de derribar los muros que todavía impiden que lo que soy determine lo que hago.

Y te confieso que se me estaba resistiendo destapar a la muy cabrona de la esencia, pero parece que por fin estoy consiguiendo empaparme al completo de ella (y ahora no estoy hablando de virginidad y cerveza 🙂 ).

Sobre Mí

Mi historia

¿Rebelde? Desde siempre.

¿Inconformista? Cómo no.

¿Insatisfecho? Con frecuencia.

¿Honesto? Lo que me dejo.

¿Auténtico? Hasta donde sé.

¿Realista? En mi mundo siempre.

¿Valiente? En el tuyo quizá.

Entre estas y otras cualidades destacaría, además de mi habitual crudeza muchas veces aderezada con guasa e ironía, que soy poseedor de una curiosidad infinita, por lo que suelo preguntarme el por qué, el para qué, e incluso el cómo de lo que sucede, aunque he llegado a la conclusión de que es igual de importante el con quién sucede, así que por aquí me tienes, buscando-te.

Todo ello desde el convencimiento de que mi mayor enemigo es quién me mira desde el espejo, porque te aseguro que algunas veces lo que he visto me ha asustado, y no me estoy refiriendo precisamente a lo guapo que soy.

¿Mi trabajo?

Convertirme en mi mejor aliado.

¿Mi objetivo?

Ser un héroe para los demás empezando por serlo para mí mismo.

¿Mi propósito?

Ser el ejemplo que quiero ver en el mundo.

¿Mi camino?

Vivir despacio, llegar a viejo, morir en paz y olvidarme del jodido cadáver.

Y por supuesto compartirlo todo contigo.

¿TE VIENES O QUÉ?